Escenario

Realismo y corazón

En la sala Nicasio Oroño se ve "Amor mÍo", que dirigen Christian Valci y su autor Lauro Campos.

Domingo 11 de Marzo de 2018

Cuando el amor se va no hay cadenas que lo puedan sujetar, reza el folclore argentino como una máxima que el teatro rosarino ha tomado como propia. Y en busca de retratar el fantasma de la soledad, caracterizar a sus víctimas y ponerlas en situaciones a veces cómicas y otras no tanto, es que el actor, director y dramaturgo distinguido de la ciudad Lauro Campos escribió "Amor mío" que codirige con su protagonista masculino Christian Valci. Se trata de un libro en tres actos que, por orden de aparición, estelarizan junto al actor las actrices Marita Vitta, Nives Paschetto y Paula Solari. La puesta, que está en escena desde febrero, se puede ver en la sala Nicasio Oroño (San Lorenzo 1055) los sábados de marzo.

   En realidad, la obra se llama, a nombre completo, "Amor mío que me dejaste tantas veces en mi vida", y fue escrita por Campos ya con Valci como intérprete de los personajes imaginados.

Tres historias. Un casting para una obra de teatro es el ámbito donde dos inocentes poco enseñados esperan lavar su alma con las luces de un escenario. Buscan un bolo, como se denomina en la jerga a una labor de escasos segundos de fama, y en ese intento se juegan los personajes. El de Valci enternece en su pobreza intelectual y su grandeza espiritual, y Vitta construye con su extraversión un natural camino hacia la comedia.

   Dos pacientes de un psicólogo se encuentran en la sala de espera. Sus afecciones los han alejado de una compañía y han aceptado que así sea. Pero un interesante juego de emociones los acerca mientras Valci hace su mejor jugada y Paschetto logra transmitir a la platea su contenida capacidad para relacionarse.

  La antesala de una audiencia de divorcio pone frente a frente a una pareja tan conflictiva como fluctuante. La infidelidad es la punta de un iceberg que nunca se terminó de derretir. En medio de un interminable mar de reproches, emerge la figura de Solari, potente y frágil a la vez. Todos los reflectores se posan sobre su gran contextura física y su fuerte dicción. Valci compone a un tipo execrable que no ha sabido valorar a su compañera. Y quizás, como se trata del acto en el que la comicidad es más producto del espanto que de la broma, el actor se pierda de una composición más arriesgada.

Identificación. Al estructurarse en tres actos cortos, la obra establece contratos diferentes con la platea, en un ejercicio de identificación que seguro esté más lejos de los personajes en sí y más cerca de los deseos y las problemáticas que ellos expresan. Correr detrás de los sueños aunque la realidad diga lo contrario, luchar con convicción contra uno mismo para superarse, y sobreponerse con dignidad a los defectos propios y del o los otros son puentes que los espectadores cruzan con facilidad, y esa es una virtud del texto.

   Mientras tanto, Valci logra convencer con sus personajes apoyado siempre en la simpatía de Vitta, la ductilidad de Paschetto y la personalidad de Solari. Todos conllevan una gran carga actoral que disfraza un vestuario poco efectivo, una escasa escenografía y una iluminación estanca.

   Apuntando a un público mayor, con una propuesta realista, popular y pasatista, intentando reflexionar a través del humor sobre las peripecias del corazón, y blandiendo los blasones de sus intérpretes y hacedores, "Amor mío" se presenta como una opción de teatro que, montada en la ola feminista, convierte a las mujeres en heroínas y reivindica la esperanza de que, aunque no se lo vea, como el sol, el amor siempre está.

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