Escenario

Raúl Lavié tuvo un soñado festejo de cumpleaños en su ciudad natal

El cantante celebró sus 80 años el sábado ante más de dos mil personas en el parque Héroes de Malvinas. Noelia Moncada se destacó en la previa.

Lunes 26 de Febrero de 2018

Raúl Lavié llegó a Rosario para festejar sus 80 años de vida con un show ofrecido el sábado pasado en el que recorrió diversas canciones de su discografía. En un concierto gratuito y apto para todo el público, el músico y actor interpretó una variada selección de temas, deleitando a los más de dos mil rosarinos y rosarinas que se congregaron en el parque Héroes de Malvinas, situado en la zona del ex Batallón de Comunicaciones 121.

El evento, organizado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario, se dio en el marco del ya tradicional ciclo Rosario Bajo Las Estrellas y contó con la presencia de la intendenta Mónica Fein, el secretario de cultura Guillermo Ríos y otras autoridades municipales.

La excusa fue, no sólo celebrar las ocho décadas de vida de Lavié, sino rendirle un homenaje en vida a este reconocido artista y cantante que, entre otras cosas, fue nombrado visitante ilustre de Rosario, Tokio (Japón) y Los Angeles (Estados Unidos), además de ser reconocido en nuestro país como un prolífico cantante -editó casi una veintena de discos- y actor, ya que participó en 18 filmes, más de 30 obras de teatro y realizó numerosos protagónicos en TV.

Para amenizar la previa, actuaron el dúo Bien Pulenta, que denotó finura y ductilidad, y el grupo de la cantante Noelia Moncada, quien se ganó a la multitud por su exquisita voz y técnica impecable. Minutos después, los bailarines Ricardo Calvo y Sandra Messina impactaron al público por la rapidez de sus pasos y la precisión quirúrgica de cada movimiento.

El tanguero en su terruño

Pasadas las diez de la noche, luego de unos minutos de espera, Raúl Lavié irrumpió en el escenario: vestía traje y pantalón oscuros, camisa con corbata azul; llevaba barba y 80 lúcidos años. Pero el actor y cantante no vino sólo: llegó acompañado por sus músicos habituales (bandoneonista, guitarrista, bajista y tecladista), y una orquesta integrada por 35 músicos locales, con una sección de instrumentos de cuerda y el acompañamiento baterístico del también local Pablo Rodríguez.

Los acordes de "My Way", castellanizada como "A mi manera", precedieron a una ovación generalizada apenas se vio al Negro sobre escena. "Buenas noches. Estoy muy emocionado de estar acá. Para mí era un deber inamovible venir a Rosario, porque es la ciudad que me vio nacer, crecer e impulsó mi carrera. Gracias".

De esta manera, el reconocido artista agradeció a todos los presentes y sonrió cuando desde el público una mujer gritó:" ¡Raúl Lavié, te amo!". Instantes más tarde, el músico entonó una versión portentosa de "Mi Buenos Aires querido", en la que variaba la altura de sus notas; por momentos su voz sonaba robusta como el roble y luego como el suave canto de un pájaro.

El espectáculo, filmado a cuatro cámaras y con pantalla gigante incluida en el fondo del escenario, prosiguió con el tango "Golondrinas", la "Zamba para olvidar" y un logrado homenaje a Jorge Fandermole con "Oración del remanso". A todas luces, Lavié estaba de buen humor, interactuaba con el público, contaba detalles sobre sus inicios con una memoria prodigiosa y principalmente se concentraba en vivenciar y sentir cada letra como algo único e irrepetible. Esa es parte de su magia.

Entre anécdotas y recuerdos ("Yo iba al colegio Alem, de Italia y Mendoza. Ayer llevé a mi nieto para que conociera las aulas donde crecí", reveló) sobre la vida, Piazzolla y Borges ("Tuve el privilegio de conocerlos a ambos y con Astor recorrí gran parte de América y Japón", dijo), el show iba tornándose ameno y cálido; se notaba una sensación de familiaridad y relax en cada uno de los presentes.

La voz gruesa y cautivante de Lavié se mezclaba con arreglos orquestales en temas como "Jacinto Chiclana", "Los mareados" o "Los pájaros perdidos". Tras revelar que se fue a Buenos Aires, "porque acá me dijeron este pibe no sirve", y con la audiencia en el bolsillo, el astro tanguero emprendió la retirada -canto del público incluido- con "Naranjo en flor", "Balada para un loco" y "Honrar la vida" en los bises.

Visiblemente emocionado, recibió una ovación con la concurrencia de pie, en señal de agradecimiento y respeto. "Gracias por haberme acompañado, gracias a todos ustedes, que definitivamente son mi familia. Los quiero mucho", expresó, a pura emoción.

Raúl Lavié canta con honestidad. Pasional e intenso, y dueño de una voz cálida y gruesa, el artista rosarino aún suena afilado en sus ocho décadas. Debido a su formación actoral, Lavié se entrega totalmente a la canción. La siente, se apropia de ella; la entona, la vive, la saborea, la disfruta o la sufre, según lo que vaya dictando cada letra.

Más allá del concierto en sí y de la importancia de realizar un homenaje en vida a un artista rosarino que triunfó a nivel nacional e internacional, cabe resaltar el valor de este tipo de espectáculos.

Cualquiera sea el género musical, la virtud de un encuentro popular de esta índole radica en que posibilita la construcción de cultura. Es ella quien educa, une, da sentido y aleja de lo adocenado. Pero sobre todo, disfrutar de un show gratuito en un parque, predio, plaza u otro lugar permite algo vital para cualquier ser humano: compartir. El sábado, los rosarinos y rosarinas, pudieron compartir un rato de la magia de Lavié. En buena hora que así sea.

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