Escenario

Raúl Lavié, la vigencia de un personaje clásico

El cantante rosarino Raúl Lavié compartió su entusiasmo por este clásico que en versión de Pepe cibrián campoy se verá en el teatro Broadway. 

Sábado 27 de Junio de 2015

Raúl Lavié está ligado a “El hombre de la Mancha” por partida doble: protagonizó la obra hace casi cincuenta años, algo que reiteraría en 2005, y porque la comedia musical fue una de las tantas disciplinas que abordó este versátil actor y cantante que nació en Rosario hace 78 años. Hace un año se encontró con Pepe Cibrián Campoy que planeaba llevar a escena una nueva versión de la exitosa pieza de Dale Waserman que fue estrenada en Nueva York en 1965 y que tuvo reposiciones periódicas en todo el mundo.

   En esa ocasión Lavié bromeó con que ahora que tenía “la barriguita puesta” podría encarnar a Sancho. Y para su sorpresa así fue. El musical fue estrenado en enero y ahora llega a Rosario como parte de una gira con Cibrián Campoy en el triple rol de Miguel de Cervantes Saavedra, Alonso Quijano y Don Quijote de la Mancha y Cecilia Milone como Dulcinea. En las dos funciones que darán en el teatro Broadway el viernes y el sábado próximos, a las 21, estarán acompañados por 20 artistas en escena y la orquesta dirigida por Angel Mahler.

   —¿Cómo está viviendo este regreso a “El hombre de la Mancha”, pero con otro personaje?

   —Es una obra que tiene mucho significado para mi porque me acompaña desde el año 67 que la hice en México con Naty Mistral y la repetí en el teatro el Nacional, en el 2005. Siempre me fascinó el personaje de Sancho y esta vez medio como una broma, me encontré con Pepe Cibrián después de un estreno teatral y me comentó que iba a hacer el “El hombre de la Mancha”. Entonces medio en broma le dije “¿no querés que te haga el Sancho Panza ya que tengo la barriguita puesta?”. Se lo tomó muy en serio y al día siguiente me dice “bueno, Negro, hagámoslo ”. Le dije que sí, me puse a trabajar y lo estoy disfrutando muchísimo.

   —¿Cómo interpreta la relación de estos dos personajes?   

 —Yo creo que es todo un único personaje el de Sancho y el Quijote. El Quijote es el idealista, el hombre alucinado que trata de buscar la salvación de la gente, impartir justicia, luchar contra cosas que la vida le pone en el camino, y el otro es el que lo sostiene; es como un padre con un hijo que lo aconseja, lo acompaña. Los dos hacen uno solo, pero es un tipo sabio, es un luchador y es un hombre que hace lo que puede para seguir viviendo.

   —Más allá del valor cultural y literario que estos personajes tienen para el mundo hispano, ¿por qué siguen vigentes después de 500 años?

   —Porque el mundo no ha cambiado. El mundo siempre tiene problemas y para muchos siempre hay molinos de viento en el camino de todo el mundo. La maldad sigue estando presente en cada acto, momento y lugar. Es como el tango de Enrique Santos Discépolo. Es muy difícil que cambie por eso este texto siempre va a existir. Van a pasar los años, va a haber otras generaciones y siempre va a estar vigente porque no creo que cambie nada en el futuro.

   —Esta obra se estrenó en los 60, en un contexto social, cultural y político en muy activo. ¿Qué punto de contacto encuentra entre aquel momento y la actualidad?

   —Sí claro, estamos viviendo todo eso con un resquebrajamiento de la sociedad, de la familia, están pasando cosas que realmente son odiosas. Cuando por una idea hay peleas, rupturas, no se hablan, se rompen alianzas, hasta dentro del hogar hay diferencias por una forma de pensar determinada. No hay diálogo, al contrario, hay discusiones. Entonces es lógico que tenga relación todo esto con un texto como “El hombre de la Mancha”. A pesar de que sea un espectáculo para pasarla bien, con un pequeño mensaje, porque lógicamente es una comedia, no es un texto fiel al original, pero la forma que la idearon fue muy inteligente. Es cuando aprovechan una parte de la historia de Cervantes, cuando lo detiene la Inquisición y lo presentan como si el Quijote, la novela, hubiese sido creada en la cárcel. Aprovechan los personajes incorporando los presos que están allí. Está muy bien ideado todo esto. Son dos obras dentro de una y son tres personajes que tiene que hacer el actor principal, Cervantes, el Quijote y Alonso Quijano. Eso también es fundamental en la obra. Y Sancho es un personaje de la novela y así es en el original de Broadway, pero acá dijimos que Sancho tienen que ser dos. Uno es el que acompaña a Cervantes a la cárcel, su sirviente, y el otro es Sancho.

   —¿Cómo fue el trabajo con Pepe y el equipo?

   —No teníamos una relación estrecha pero sí nos encontrábamos y nos admirábamos. Yo lo admiro por todo lo que ha hecho por la comedia musical, y además fui muy amigo de su mamá, una serie de cosas que hacen que yo lo respetara y Pepe a su vez me respeta como actor y como alguien que hizo mucha comedia musical. Tenemos una relación que se acentuó ahora trabajando. De la única manera que uno pueda trascender con la gente es que se note que sobre el escenario hay una buena relación. De lo contrario siempre van a ser dos personas que hacen un personaje cada una, pero no hay una unión verdadera. En cambio esto es distinto porque hay afecto mutuo.

   —Mencionó al principio a Discépolo. No se olvida del tango...

   —No, por supuesto. Yo comencé cantando tangos porque hace 60 y pico de años la música era el tango. Todos los chicos conocíamos el repertorio y las letras y lo que hacíamos era cantar tango. Pero yo canté de todo. Pertenecí al Club del Clan, canté rock, baladas, boleros, inclusive en inglés en mis comienzos, y ahora terminé mi trabajo con el folclore que era una deuda. Estoy muy feliz y entusiasmado con lo logrado. Ese el proyecto que me va a llevar de aquí en adelante. Así que estoy luchando por eso, trabajando para seguir mi carrera con entusiasmo.

   —¿Qué autores incluyó?

   —Encaré los temas tradicionales, clásicos, porque tiene una riqueza que no debemos perder. Traté de hacer una revisión de la música de distintas regiones del país. Está cubierta la música del Litoral, con el chamamé, con algunos títulos como “Pueblero de Allá ité”, temas de Tarragó Ross; también Santiago del Estero, con “La amorosa”, hay zambas, tonadas cuyanas. Un poco fue dar una idea de las distintas regiones del país con su música.

   —También vuelve con el show de duetos, con gente del rock hasta el folclore, además de Ricky Martin...

   —Ya lo hice en el Colón. Ahora con ese mismo elenco vamos a estar al aire libre en el Planetario de la ciudad de Buenos aires con la Sinfónica del Colón y al que ahora se suman Ricky Martin y Lali Espósito.

   —No le gusta encasillarse...

   —Para nada. Yo detesto los encasillamientos, por eso mismo cuando comencé a tener una presencia en la canción, en un momento dije como sigo mi carrera, como sigo de ahora en más, quiero seguir cantando, dije también quiero manifestarme de otra manera y busqué la posibilidad de actuar y lo logré en el 65. Y tuve la suerte de poder hacer todos los géneros, desde la comedia brillante, la comedia dramática, épicos, vodeviles, sainete, comedia musical.

   —¿Cuál es su relación con Rosario?

   —Es una relación amorosa. Siempre que voy a Rosario paso por la que era mi casa, en España y Montevideo, por los lugares con los que tuve relación. Yo nunca me olvido de Rosario porque ahí comenzó toda mi historia. Fui socio de Newell’s Old Boy porque vivía cerca del Parque Independencia.

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