Escenario

Raúl Barboza: "Estoy feliz, soy millonario con el amor de la gente"

El acordeonista celebra sus 80 años con un concierto, junto a una orquesta de cámara, esta noche en Plataforma Lavardén.

Sábado 11 de Agosto de 2018

Habla a su tempo, lento, despacio, como saboreando cada palabra como sus notas de acordeón. "Estoy muy feliz con lo que he logrado. Soy millonario con el amor de la gente", asegura el acordeonista Raúl Barboza que llega a Rosario para celebrar sus 80 años con un concierto especial que dará hoy, a las 21, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

El legendario acordeonista que difundió el chamamé a nivel mundial estará acompañado por una orquesta de cámara con arreglos y dirección del violinista santafesino Ramiro Gallo. Antes de su show que recorrerá 71 años de trayectoria, el artista que conjuga el litoral con el rumor callejero de Buenos Aires y de París, dialogó con Escenario sobre su pasión, su carrera y sus deseos.

"Va a ser un show muy especial. Empecé a tocar a los ocho años... Y hace 72 años que toco de manera ininterrumpida. Toqué toda mi mida: durante la escuela primaria, secundaria y el servicio militar. Después, durante mi carrera toqué en la Unión Soviética, en Japón, en todo el mundo. En los 70, me fui a Rusia durante 4 meses. En 1980 me contrataron para ir a Japón. Después, a los 50 me instalé en París y no volví más. Fue como empezar una carrera nueva. Y allí grabé discos, formé parte de festivales de jazz y obtuve premios importantes. Hasta me invitó Peter Gabriel a tocar con él en Londres".

Barboza conoció el mundo entero con su acordeón. "El acordeón me llevó a lugares a los que jamás pensé que iría. Me llevó a aprender cómo es el mundo, la gente. Decidí venir a celebrar mi cumpleaños con un concierto acá en Argentina, pero luego iré a celebrar a París, con músicos y amigos de allá. Actualmente tengo la residencia en Francia, lo que me permite ir y venir permanentemente", contó.

—¿Qué diferencia hay entre la música folclórica y la internacional?

—La música extranjera es más fácil de ser escuchada, por los acuerdos comerciales con las discográficas, que la música folclórica. El folclore es muy especial: desde los 20 años me conecta con la naturaleza y con la vida. En mi caso llevo ambos géneros porque mi padre era descendiente guaraní y mi mamá vasca. Y en ese sentido tuve mucho éxito en Europa y recibí muchos premios allá, cosa que no sucedió tanto aquí en Argentina.

—¿Cuál es la fórmula para mantenerte arriba de los escenarios a los 80 años?

—Mi vida ha sido muy rica, plena de cosas interesantes. Estoy muy feliz con lo que he logrado. Tengo amigos de Japón, Israel, con los que me sigo enviando cartas. Soy millonario con el amor de la gente. Y la salud es lo más importante. Tengo 80 años, pero cuando uno tiene un espíritu joven, el cuerpo envejece lento. Aún puedo hacer las giras. Cuando veo alguien que necesita un poco de alegría, llevo mi acordeón y toco un rato. Es necesario darnos las manos y decirnos "te quiero mucho". Es importante que el "yo" que tenemos sea grande para ayudar a otros pero que sea chiquito cuando nos miramos nosotros.

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