Escenario

Raphael conmovió y demostró una vez más su vigencia

El español llegó a Rosario para presentar en vivo su último álbum "Infinitos bailes", aunque basó el show en sus clásicos inoxidables.

Martes 05 de Junio de 2018

Una buena cantidad de espectadores desafió la baja temperatura de anteanoche y se acercó a tributar su afecto a Raphael, uno de los artistas que hace años forma parte del "olimpo de los grandes" de la canción hispana. El artista de la gestualidad, los movimientos ambiguos y la teatralización de sus canciones, trajo a Rosario un repertorio basado en clásicos y en su último álbum, "Infinitos bailes".

En el horario anunciado, puntual, con un impactante efecto lumínico y el símbolo del infinito en pantalla que remitía al título de su reciente disco, comenzó a sonar el septeto que lo acompañó en este show. Vestido de negro, con sacón de cuero, Raphael invitó a celebrar el encuentro. Con sus clásicas posturas de "torero y bailaor", inició el recorrido con tres canciones del nuevo disco: "Infinitos bailes", "Aunque a veces duela" y "Igual (loco por cantar)". "¡Qué bien, un año más en Rosario! Empecé con tres nuevas, pero sé muy bien a qué han venido", comentó mientras dejaba su sacón y se ponía más cómodo, tras lo cual cantó con la gente "Mi gran noche" , luciendo su poder de seducción con sus gestos y movimientos característicos. Siguió instalado en los años 60 y rescató "Ella ya me olvidó", llevando a su estilo la popular obra de Leonardo Favio (que él también grabó) tomándose la licencia de agregarle palabras y exclamaciones a la letra original.

Si bien su voz no está como en aquellos tiempos, Raphael conserva el carisma y el brillo en escena y canta con la autoridad que le otorga su historia. En "Digan lo que digan", la gente estalló al identificarlo desde los primeros acordes. Fue concediendo pedidos sin necesidad de que se los reclamen. La complicidad con su público se notó en "Provocación", una balada de los 80 que advierte sobre los riesgos y consecuencias de una infidelidad.

Luego, el español se apoyó en el piano, bebió agua y creó el clima íntimo de "Volveré a nacer", una de sus favoritas, que Manuel Alejandro escribió para él y que tiene un tono autorreferencial. Algunas fanáticas le lanzaban piropos, otras las hacían callar pidiendo silencio para escuchar al artista que aceptaba rosas ofrecidas desde la platea. Bailó con mucho swing "Maravilloso corazón", una bella y dulce melodía que en esta versión tuvo cadencia de jazz. La banda mostró múltiples recursos. Cerró con un hard-rock, "Por una tontería", donde Raphael, luego de romper una copa en el piso para el acting saco al hombro se fue de escena. Las ovaciones fueron moderadas, pero los aplausos sonaron cálidos.

"A mí no me digan lo que tengo que cantar", contestó con risas a los pedidos que hacía el público. Entonces, tributó a Latinoamérica con cuatro canciones emblemáticas. En este tramo incluyó "Gracias a la vida", el himno latinoamericano creado por Violeta Parra. "De los tiempos en que se escuchaba buena música", dijo señalando una vieja radio instalada sobre el piano desde donde comenzó a escucharse Carlos Gardel, y se puso a cantar "Volver" en un imaginario dueto con El Zorzal. También incluyó en este set de canciones "de este continente que tan bien me ha tratado", la ranchera "Fallaste corazón", y cerró el bloque con sonidos criollos, con bombo legüero incluido, para rescatar el joropo "El gavilán".

Tras cartón, Raphael retomó la estética de la canción romántica y siguió dramatizando letras, lo cual es un valor agregado que suma a su puesta en escena. Mostró su costado más pop con la clásica "Escándalo", un tema de una época de resonante reaparición en los 90; se puso a rapear la letra y recibió la ovación más contundente de la noche. Después de actuar el personaje ofendido por las habladurías que protagoniza "No sabe nadie",llegaron los bises. Para el final eligió "Yo soy aquél" y "Como yo te amo".

"Rosario, un año más! Argentina, te amo tanto!", dijo en el saludo final. Cumplió con la expectativa de un público que fue a reencontrarse con una obra que integra la banda de sonido de sus vidas.

Beatles-Palito

La nueva versión de "Estuve enamorado" juntó tramos de melodías de Los Beatles y de Palito Ortega. La banda introdujo con "Day tripper" y en el centro del tema salió con un fragmento de "Corazón contento". Como una foto de los sonidos que predominaban en los 60.

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