Escenario

"Quisimos que sientan admiración por un hombre fuera de serie"

Betina Casanova y Mariana Scarone cuentan cómo filmaron "Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90", documental sobre el realizador José Martínez Suárez.

Martes 11 de Junio de 2019

Las cineastas debutantes Betina Casanova y Mariana Scarone aseguraron que en el documental sobre el director de cine, guionista y presidente del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata José Martínez Suárez buscaban reflejar "una mirada interesante sobre su vida, que es un eterno joven, un personaje de película". La labor para dejar registro del pensamiento de Martínez Suárez, hermano de la actriz Mirtha Legrand, quedó plasmada en el documental "Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90", que se estrenó recientemente en el Malba de Buenos Aires.

Ahora con 93 años, el autor de "El crack" (1960), "Dar la cara" (1962) "Los chantas" (1975), "Los muchachos de antes no usaban arsénico" (1976), película de la cual se inspiró "La noche de las comadrejas" de Juan José Campanella; y "Noches sin luna ni soles" (1984) es retratado como un hombre elegante y de vasta cultura, obsesivo con su trabajo y dueño de un humor a la británica que lo ha convertido en una figura carismática y a la vez dueña de un riguroso sentido crítico que le permitió ser quien es.

—¿Cómo nació la idea de retratar a José Martínez Suárez?

Casanova: En 2013 estaba tomando un café en un bar de la Avenida de Mayo y entró Martínez Suárez. Hacía muchos años a partir de lo que había leído, pensaba qué interesante sería hacer algo para para tener la posibilidad de conocerlo más y se lo voy a comentar, a ver qué me dice y me dijo que podría ser, que armara algo. Lo hice, le gustó y llamé a Mariana, que tiene mucho más clara la cuestión técnica.

— El título "Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90" habla mucho del personaje...

Casanova: José parte de eso, se refleja en el título que sale de un texto que él mismo escribió, que es lo que desde muy pequeño quería ser él. Me parece fantástico que alguien pueda decir eso que plantea una mirada interesante sobre la propia vida, que es un eterno joven, un personaje de película.

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Scarone: Convencer a José y armar el documental fueron parte de un mismo trabajo. Estuvimos mucho tiempo hasta que empezamos la grabación del documental, fuimos construyendo la escalera sobre la que queríamos trabajar, dividida en unidades temáticas que creíamos que nos iban a ser suficiente. Fueron casi dos años previos al inicio de la grabación. Es un hombre muy ocupado, el festival le insume muchísimo tiempo, con lo cual fuimos armando un cronograma que le permitiera a él hacerlo, eso ayudo a convencerlo de que queríamos estar a la altura de este personaje increíble que habíamos elegido.

Casanova: Lo que consideró esencial como cineasta es su formación haciéndolo. Antes de ser director fue asistente, además es productor y guionista. Al empezar a trabajar en el cine ya había visto muchísimo cine argentino y de todo el mundo. Me parece que eso lo define muchísimo como cineasta.

—¿Lo vieron como alguien muy observador en lo suyo?

Casanova: José es muy curioso, aprende todo el tiempo todos los días y le gusta. Pregunta, averigua y todo lo hace con el mismo interés. Nunca él va a preguntar algo por compromiso, lo pregunta porque quiere saber, lo recuerda y lo aprende. Eso habla de cómo es.

—¿Cómo fue el rodaje?

Scarone: El rodaje fue realizado en veintipico de encuentros a lo largo de un año y medio. Creemos que hay algo de este proceso, que se vive en el documental. Este tiempo compartido fue sumamente provechoso y enriquecedor.

—¿Qué rasgos de Martínez Suárez les impactaron más?

Scarone: Su memoria, su sentido del humor, su elegancia, su austeridad, su ética. Como anécdota recuerdo uno de los primeros encuentros que fue al terminar la conferencia de prensa del Festival de Mar del Plata en 2015. Nos quedamos conversando en la puerta del lugar con Betina. Lo vimos salir, ya era de noche, había conducido el encuentro, había dado muchísimas entrevistas, después cruza y se queda en la parada del colectivo 102, que saca la tarjeta Sube, espera con paciencia y a los minutos se va para su casa. Así de simple.

—¿Quedó mucho material afuera de la película?

Scarone: Hubo una primera selección de seis horas. Quedó lo que merece haber estado, pero el criterio final que utilizamos, un poco como faro que nos guía en esta gran marea de material, fue contar una historia interesante para el que lo conoce y admira, y para que el que no conoce su obra pueda sentirse identificado y sentir admiración por un hombre fuera de serie.

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