Escenario

"Quería que el público sintiera que es el cuarto hombre en el terreno"

La directora Katryn Bigelow dijo que "Vivir al límite" acerca el "horror" de la guerra. El filme, que se estrena hoy, está nominado a mejor película y otros ocho premios Oscar.

Jueves 04 de Febrero de 2010

¿Qué lleva a alguien a especializarse en desactivar bombas en medio de una guerra?. "Cada vez que lo hacés, es elegir entre la vida o la muerte" le dice un soldado a otro en "Vivir al límite", la película que se estrena hoy en Rosario. La directora Katryn Bigelow intentó darle respuesta a ese interrogante en el filme, uno de los diez seleccionados para competir como mejor película en los premios Oscar.

El filme cuenta con otras ocho candidaturas en los principales rubros. Bigelow y su película recibieron también los premios del Sindicato de Directores de Estados Unidos, de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine, del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York, de la Asociación de Críticos de Cine de Los Angeles, del Sindicato de Productores y en el festival de Venecia.

“Vivir al límite” narra la vida cotidiana de tres soldados especializados en desactivar explosivos durante la guerra de Irak. Cuando muere el líder del batallón, la unidad queda al mando del temerario sargento James (Jeremy Renner) para quien la adrenalina es lo único que lo hace sentir vivo. Su comportamiento hará que sus subordinados evalúen si vale la pena morir de esa manera.

La película, que en 2008 abrió el festival de cine de Mar del Plata, plantea el trabajo de quienes desactivan bombas como una “adicción” aunque saben que un movimiento en falso puede terminar con su vida. “Son personas no sólo valientes, sino también inteligentes. Deben tomar decisiones de las que depende la vida de mucha gente en cuestión de segundos y no se pueden equivocar. Y suelen pagar un precio muy alto por esa valentía. Creo que existe un tipo de perfil psicológico proclive a un trabajo como ese”, explicó la directora.

Sin embargo rechazó que se trate de un filme que justifique la guerra. “Creo que muestra el horror de la guerra y su futilidad. Lo que pasa es que a menudo se nos condiciona a creer que el cine antibelicista solo puede ser aquel que incluya un personaje que grita proclamas antibélicas”.

“Me acerqué a esto desde el hecho de que haya un componente psicológico particular, un elemento que ciertamente puso el conflicto en un nivel dramático”, dijo Bigelow quien realizó su filme en base al guión del periodista Mark Boal, que estuvo de Irak siguiendo a un grupo de expertos en desactivación de bombas, una de las tareas más peligrosas del Ejército.

En ese sentido añadió: “Los soldados que fueron a Irak son voluntarios. ¿Por qué escogieron estar ahí? Para muchos es un empleo, otros serán patriotas, pero, en mi país las campañas de alistamiento enfatizan el componente atractivo del Ejército. Hay un enfoque psicológico de estas promociones según el cual se trata de algo excitante, por lo que algunos pueden desarrollar una necesidad de conflicto, una adicción o atracción al combate”, sugirió.

Bigelow, para quien esta película es la primera desde “K-19”, de 2002, contó que buscó intencionalmente un cruce entre la realidad y la ficción. La película fue filmada en Jordania con una mayoría de refugiados iraquíes y muestra cómo la paranoia los persigue cuando ven una posible bomba en cada persona, pila de escombros o un coche.

“Quería que el público sintiera este conflicto, que sintiera que tiene las botas puestas y que es el cuarto hombre en el terreno para tener una aproximación a la guerra. Tratamos de hacerlo lo más realista posible”, indicó la realizadora.

 

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