Escenario

"Qué sentido tiene hacer todo esto sólo para satisfacer mi ego, no me interesa"

La artista rosarina Lola Ponce dijo que el premio es un estímulo para seguir creciendo

Domingo 09 de Marzo de 2008

"Hace ocho días que no duermo bien", se disculpa Lola Ponce desde su casa en la zona del Vaticano, en Roma. Es que la rosarina no para de dar notas en cuatro idiomas después de ganar el Festival de San Remo con la canción "Colpo di fulmine". "El festival son siete días que no parás. Es muy fuerte. Pero es el único modo de vivirlo. No hay otro. Realmente me sorprendió tanto y me dio una felicidad única", confesó durante una charla que mantuvo con Escenario, en la cual se advierte un suave acento y la filtración de unas pocas palabras en italiano.

  —¿El premio cambia el rumbo de tu carrera?

  —Creo que porque está en mis genes, en mis valores, y nunca voy a poder cambiar, es que cuando obtenés un logro, siempre hay una cosa más para hacer. Estoy viviendo toda esta felicidad por el premio pero ya estoy pensando en lo que va a suceder más adelante. Es la vidriera más importante de la música. Un Eros Ramazzotti, una Laura Pausini, todos los artistas italianos que adoramos en Latinoamérica salieron de San Remo. En ese sentido la responsabilidad es bastante grande. Igual sigo pensado que sigo trabajando a full, que no veo la hora de presentar mi disco en Argentina.

  —¿Cuándo presentás "El diario de Lola" en la Argentina?

  —Sale el 28 de marzo. Creo que en laArgentina será en abril porque todas las mujeres de mi casa cumplen año en esa fecha así que como casi todos los años, creo que ese mes voy a estar ahí.

  —¿Sentís que conseguiste afuera lo que no terminaste de tener en la Argentina?

  —No, porque en la Argentina no existe el festival de San Remo... Cada país tiene sus cosas para hacer. En Argentina, creo que lo que hice también fue muy bueno, con mi primer disco presentado. Es verdad que tal vez no le dieron la atención que merecía, pero no es culpa de nadie. Son momentos. Las casas discográficas a veces eligen el lanzamiento de determinados artistas y por ahí no era el momento mío.

  —Y decidiste no esperar a que las cosas ocurran...

  —Es que caprichosa como soy, agarré el disco y lo llevé a España. Intenté encontrar a quien creyera en mi proyecto y en mi trabajo. Se dio afuera pero no creo que nadie se haya perdido nada. Lo más lindo está por empezar. Esto es el inicio. Además me encantó poderme formar afuera. Tenía una base muy grande porque todos mis estudios los realicé ahí. Canto, danza, teatro, los pequeños pasos que dí en televisión, el disco, fueron cosas que me prepararon para poder enfrentarme con todo esto afuera.

  —Las crónicas decían que tu actuación junto a tu compañero Gió Di Ponno, desencadenó "escalofríos de pasión"...

  —Es verdad... Eso es lo que más honor me da. Cuando uno habla de un premio, creo que el premio más grande en este momento es que todas las personas con las que hablo mencionan la pelled’oca, como dicen acá, la piel de gallina nuestra, que yo también lo sentí. Eso llegó al público, como tiene que ser. Cuando era muy chica mi papá me dijo: "El día que vos realmente sientas en todo el cuerpo y en la voz que estás emocionada, el público va a sentir lo mismo". Y a eso fuimos. Fuimos a cantar una canción, a contar una historia, ese encuentro, entre dos las almas. Lo más importante en la vida es dejar un mensaje. Y el mensaje llegó.

  —¿La popularidad puede cambiar esa actitud ante tu trabajo?

  —No... jamás, jamás... porque creo que cuando los valores son verdaderos como es mi caso nada lo puede cambiar. Absolutamente nada. Siento que mi carrera y mi trabajo están dedicados a los demás. No es algo que hago por mí. Mi deber es acercarle la emoción a la gente. Ese es mi trabajo. El artista tiene que crear una emoción. Nunca perseguí ni la popularidad, ni la fama, ni el dinero. Esas son consecuencias que pasan cuando algo llega al corazón del público. No podría olvidarme un principio tan fundamental porque es lo que realmente me hace feliz. Dejé mi país, mi casa, mis amigos por perseguir una meta. Esa meta, ahora que tengo 26 años, implica que con mi trabajo, el día de mañana pueda ayudar a los que más lo necesitan. ¿Si no qué sentido tendría hacer este enorme sacrificio para mi misma, para mi ego?. Eso no me interesa.

  —¿Cuál es tu público?

  —Mi imágen en este momento está muy cerca de la familia. Mis primeros pasos fueron con "Notre Dame de París", con Esmeralda, que se acercó a todos los niños, los adolescentes. Tengo un público muy variado, desde niños hasta señoras y señores mayores.

  —¿Cómo sigue tu carrera?

  —Me están proponiendo cosas interesantísimas. Puedo hacer cine, televisión, teatro. Porque de eso se trata mi trabajo. Yo no estoy encasillada en un rol determinado porque estudié todo para poder hacerlo y hacerlo bien. Piano, piano... estoy conformando la palabra artista. Y el artista tiene que saber interpretar lo que se le presente.

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