Escenario

Piquín: "Estar en televisión es lo mismo que bailar en el Bolshoi"

Hernán Piquín brilla desde hace años con nombre propio. Ahora, el bailarín trae “Balada para mi muerte” al teatro El cÍrculo, la semana próxima, con tangos de piazzolla y otros clásicos.

Domingo 12 de Octubre de 2014

Hernán Piquín brilla desde hace años con nombre propio. Egresado del teatro Colón, ex bailarín del Ballet Argentino, del English National Ballet y de Le Jeune Ballet de Francia, entre otros, rompió los moldes y, sin olvidar su formación clásica, se animó al cine y a la televisión. Este año podría ganar su tercer "Bailando por un sueño", acompañado por Cecilia Figaredo, su pareja habitual en los programas de la compañía que dirigía Julio Bocca. Mientras, regresa a Rosario, esta vez con su espectáculo "Balada para mi muerte", con tangos de Astor Piazzolla y otros clásicos, y que se podrá ver el viernes y sábado próximos en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza).

El bailarín, que contó que descubrió su gusto por la danza gracias a un programa de la ex ATC, también se lució como el malevo Aniceto, dirigida por Leonardo Favio y como galán en "Herencia de amor". Como Freddie Mercury, sobre tacos en el "Femme Style" o con botas de folclore, Piquín señala en todos los casos la disciplina y la pasión como motor. En el camino hubo éxitos, pero, reconoce, también críticas de algunos de sus colegas por llevar la danza clásica a la pantalla chica, algo de lo cual hoy está "orgulloso".

—¿Cómo surge la idea del espectáculo?

—Es un espectáculo que hicimos en Buenos Aires en la temporada de verano con muy buenos resultados. Hace muchos años viví tres años en Italia y había visto un video de Mina, que cantaba "Balada para mi muerte", el tango de Piazzolla. Me encantó y me propuse que cuando volviera a la Argentina iba a hacer un espectáculo que se llame "Balada para mi muerte". Pasaron los años, volví, hice otros espectáculos como "Freddie", hice un montón de espectáculos y finalmente llegó la oportunidad. Son cinco parejas que bailan el tango en forma tradicional, de escenario. Lo estrené con Cecilia Figaredo, pero lamentablemente ella tiene otros compromisos y no me va a poder acompañar. Le ponemos el toque clásico y neoclásico. También vamos con una cantante.

—¿Cuál fue tu relación con el tango, siendo que empezaste con el clásico tan chico?

—Mamá escuchaba mucho tango cuando éramos chicos con mi hermano. Me recuerda mucho ese momento. Muy temprano a la mañana, los fines de semana, mamá ponía la radio o un disco y cantaba. Y con mi hermano nos teníamos que levantar porque ella se ponía a cantar y no dormía más nadie a partir de ese momento (risas). A mi viejo también le gustaba, si bien él era español, le gustaba mucho. En el teatro Colón, o cuando bailábamos con Julio Bocca, por ser el Ballet Argentino que representaba al país en el mundo, teníamos que mostrar un poco de tango para cerrar los espectáculos que íbamos a hacer. Igualmente me encantan las letras, muy sentidas, muy románticas, muy sangrientas, de desgarrarse, y la cadencia.

—Con tu compañía tenés el control total del producto...

—En la compañía somos todos iguales, los directores son divinos, realmente son los que trabajan muchísimo con el resto de los bailarines. Oscar O'Donnel, que es el director junto a su mujer, son personas maravillosas, de esas que te leen lo que querés y sin decir nada te entienden y hacen las cosas como vos querés. Es difícil encontrar gente así. Y casi siempre que tengo que hacer tango los llamo a ellos porque me entienden, saben lo que quiero y expresan la idea que puedo tener.

—Participás en "Bailando por un sueño" desde 2011. ¿Cuánto influye la televisión en la convocatoria al teatro?

—Creo que hay mucha gente que no me conocía, y tal vez me pudo conocer por estar en Showmatch. Es un programa tan masivo, y doy gracias por estar en ese programa, porque realmente mucha gente que no tenía la oportunidad de conocerme me pudo conocer. Realmente tener esa posibilidad está buenísimo para un bailarín porque si no morís en un teatro o solo te conoce la gente que es habitué del teatro. Y creo que la posibilidad que te da Marcelo en Showmatch es abrir los horizontes y que te conozca toda la gente. Así que, obviamente, es directo lo que pasa con la tele y el teatro.

—¿Hay alguna diferencia entre lo que ofrecés en teatro y en televisión?

—Es el mismo nivel de exigencia. Para mí estar en televisión es lo mismo que estar en el Bolshoi de Moscú. Ya lo hice en el 2011 y para mi cada presentación que hago, este año junto a Cecilia, los años anteriores junto a Noelia, siempre fueron con el mismo respeto con el que me presenté con Julio Bocca en teatros importantísimos como la Opera de París, el Bolshoi o la Opera de Sidney. Para mi bailar es respeto, es disciplina, es enfoque. Cuando uno está enfocado y respeta su carrera, creo que las cosas tienen que salir bien. Yo me lo tomo como si fuese una función en un teatro y trato siempre de dar lo mejor y dar más. Creo que por eso este año junto a Cecilia cada presentación que hacemos en Showmatch tratamos de superarnos más, y personalmente trato de superar lo que hice en 2011 y 2012 para que no haya copias de poses o trucos. Siempre trato de estar inventando y reinventando los movimientos.

—Eleonora Cassano, Maximiliano Guerra, vos, todos de la última generación de grandes bailarines, estuvieron en Showmatch. ¿Cómo absorbe la televisión un arte que a veces se piensa que es para un segmento?

—Yo creo que haber estado en 2011, que fui muy criticado por compañeros y hasta por ellos mismos que hoy están o que estuvieron en Showmatch, a mi me llena de orgullo que hayan estado y estén. Lo digo por Maximiliano, por Mora Godoy, por Eleonora Cassano, por bailarines clásicos que en su momento me criticaron; no Mora Godoy, pero por ejemplo decían "cómo un bailarín clásico va a estar en Showmatch, la danza clásica se denigra en ese programa", yo qué sé. Así que yo dije "esperen a ver el resultado". No por ganar o no ganar, digo el resultado que uno logra con el esfuerzo, aparte viniendo de ellos que son personas que se han esforzado toda su vida para lograr lo que son hoy. Por eso decía "esperen a ver el resultados de las cosas que hagamos con Noelia". Y que hoy estén o hayan estado me llena de orgullo, y creo que se animaron también porque vieron que el jurado respetaba, que el programa no denigraba a la danza sino todo lo contrario, despertaba en chicos y grandes el deseo de bailar.

—Algo así te pasó a vos...

—Fue un poco lo que a mí me pasó. Yo a mis 4 años les dije a mis viejos que quería bailar porque había un programa de televisión en ATC, ahora Canal 7, que era "Noches de gala". Eran funciones que grababa el canal en el teatro Colón y las pasaban los miércoles o los viernes. Yo me quedaba hipnotizado frente a la televisión y les decía a mis viejos "quiero hacer esto". Y recién a los 10 años entré al teatro Colón. Entonces que hoy haya chicos que no tienen la posibilidad en sus casas de que alguien haga ballet o baile, y que un programa despierte en ellos ese deseo, ya estoy súper contento de haber logrado eso. Y de haber logrado derribar esas barreras que quizás tenían esos profesionales en decir "no, yo en ese programa no".

—En "Aniceto" tuviste un buen desempeño como actor y bailarín. ¿No tuviste más propuestas?

—Después de "Aniceto" recibí cinco guiones. Favio tenía en carpeta "El mantel de hule". Cuando me llegaron esos cinco títulos, le dije a Favio que les iba a agradecer a todos, pero quiero seguir trabajando con vos. Los protagonista iba a ser Graciela Borges. La película es algo tan lindo, que es una pena que haya sucedido lo que sucedió. De los otros proyectos, uno era "Muerte en Buenos Aires". Tenía que hacer del policía que interpretó el hijo de Darín.

—¿Y en televisión?

—Cuando terminé la película hice tres capítulos de "Herencia de amor". Fui el galán -me causa gracia- de Luisina Brando. Entré por seis capítulos y me quedé seis meses. Me encantó trabajar. Después me llamaron para hacer personajes para una tira con Suar, pero no pude porque estaba con la gira de "Freddie" y con Showmatch. Me encantaría hacer tele y cine otra vez. Pero ya llegará. Si tiene ser, será. No voy a ir atrás de nada porque nunca me manejé así en la vida. La única meta que me puse en la vida fue ser bailarín del teatro Colón y lo logré. A partir de ahí todo lo que llegó fue de regalo, de estar en el momento justo en el lugar justo. Y si no tiene que ser, seguiré de gira, seguiré bailando y eso será todo.

—¿Ganás el "Bailando..."?

—Me encantaría, no por levantar la copa, sino por hacer realidad el sueño por el que estamos, que es la Escuela Nº 16 de Gobernador Virasoro, que es una escuela para chicos con Síndrome de Down que necesitan un montón de cosas. También por el tema de que gane el baile y la profesión, y el esfuerzo y la disciplina. Por eso estaría bueno, porque la carrera del bailarín es muy sacrificada y es muy difícil. Aunque la verdad que no me gusta decir que es un sacrificio porque para mí bailar no es un sacrificio ni tampoco lo es todo lo que hice para lograrlo. Siempre fue con mucho amor y desde el amor, y así lo viví. Yo soy una persona común y corriente que tiene la suerte de vivir de lo que amo que es bailar y trato de ponerle corazón y sentimiento a todo lo que hago, y creo que eso llega. Y de ayudar. Yo siempre trato de ayudar a todos.

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