Escenario

Piano nuevo, música de películas y un final de año a toda orquesta

Ultimo concierto del 2015 de la Sinfónica local. El director  David del Pino Klinge, al hacer un balance de temporada, dijo que “pese a los recortes” se completó la programación.

Jueves 03 de Diciembre de 2015

“Vamos creciendo al enfrentar los nuevos retos”, aseguró David del Pino Klinge en su balance del primer año al frente de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario. El músico, que esta noche dirigirá el último concierto del año de la orquesta en El Círculo, señaló además que “pese a los recortes presupuestarios” la agrupación completó “la programación” diseñada para 2015.
  Por otra parte, en el concierto de hoy la Sinfónica estrenará el nuevo piano Steinway & Sons, recientemente adquirido por el gobierno provincial, y para poder disfrutar del sonido de este instrumento se eligió el primer movimiento del “Concierto Nº 1 para piano y orquesta” de Tchaikovsky, con la participación como solista del pianista Alexander Panizza.
   El programa se completa con un serie de obras con un tinte de fiesta y alegría: “Danza Húngara Nº 6” de Johannes Brahms, “Danza Eslava Nº 8” de Antonin Dvorak, “Danzón Nº 2” de Arturo Márquez y “Siete Danzas Rumanas” de Bela Bartok. Se completa el programa con música compuesta por John Williams, para los filmes “Parque Jurásico”, “Los Cazadores del Arca Perdida”, “Inteligencia Artificial” y “Amistad”.
  El concierto, que arrancará a las 21,  contará además con la participación de la soprano Ivana Ledesma y la actuación de los coros de la Opera de Rosario, de Niños del Coro Estable de Rosario y del Infanto Juvenil de la Escuela Provincial de Música.
   —¿Cual es la razón de programar música de películas?
   —La música de cine que es muy linda de escuchar y especialmente de John Williams tiene excelentes orquestaciones. Se podrá criticar la liviandad de la música para cine, en función de que no se trata de música pura, pero no podemos sacar el mérito que tiene John Williams. Y aunque no lo podemos comparar con Richard Strauss, tanto uno como el otro son maestros de la orquestación. Williams requiere mucho trabajo técnico, demasiadas notas rápidas que hay que estudiar, pero cuando se arma, el resultado es muy sólido, y eso sólo es producto de un orquestador de gran nivel.
  —¿Hay algo de prejuicio para estos programas de la Sinfónica que incluyen compositores que no son del ámbito clásico?
  —Como músico profesional tengo dos metas, una es educar y la otra, entretener. Por eso este año con la orquesta hemos explorado obras del siglo XX que el público de Rosario tiene que recibir, y lo hago con una programación sagaz, equilibrada, pero también con firmeza. Son obras nuevas, que ya se tocaron en todas partes, pero aquí aún no se habían escuchado. La otra meta no menos importante es entretener. Esto se logra con el repertorio clásico tradicional, donde hay obras más populares que otras, por ejemplo la “Obertura 1812” de Tchaikovsky, el “Bolero” de Ravel, “Carmina Burana” de Carl Orff. No es música light pero sí es popular. La música de John Williams, con los valores musicales que apuntamos, tiene que ver con la meta de entretener siendo, en su rubro, un producto de la más alta calidad orquestal.
  —¿Como se presentaran esas obras?
        —Hemos hecho muchos cortes en las obras, son excesivamente largas. Hacemos  una versión más cortada para que pueda entrar en un programa. Por ejemplo, el tema de “Parque Jurásico” dura 7 minutos, y lo estamos reduciendo a 3. También incluimos la música de “El mundo perdido”, la segunda parte de la saga por que es muy buena,.
    —¿Que balance hace de su primer año de gestión frente a la Sinfónica rosarina?
   —Primer año de trabajo, hay que ordenar prioridades, porque un director nuevo plantea desafíos nuevos, repertorio nuevo, dificultades nuevas, pero vamos creciendo al enfrentar los nuevos retos. La temporada 2016 será puramente de nuestra gestión, lo que puedo asumir como mío. Algo importante es que siempre trabajamos en conjunto con el consejo de profesores, y para mí es muy importante esta coparticipación de ideas, discusiones inevitables, pero que ayudan a construir la orquesta.
     —¿Afectaron a la programación los recortes presupuestarios?
  —No afectaron sólo a la orquesta, sino a toda la provincia; es una crisis de todos y sería un poco ingenuo mencionarla como propia de la orquesta. Sin embargo, pese a los recortes completamos la programación, ya que sólo una obra se canceló “La vida breve” pero la pusimos como apertura de programación de la temporada 2016. Fue la única obra que se canceló por los recortes.
   —¿Cuáles son las metas a lograr en 2016?
   —La publicidad, se trabaja mucho y en ocasiones la respuesta del público no es la que deseamos, y si bien hay funciones que tenemos lleno el teatro, no es siempre así, es un asunto a solucionar. La orquesta suena cada día mejor, tal vez algunos piensan, que si no es una orquesta de afuera no es buena, pero eso es falso. El año próximo comenzamos con el ciclo de las sinfonías de Mahler y es un desafío muy grande para una orquesta y también es un gran logro cultural para la ciudad. Deseo mucho poder programar un ciclo de las Sinfonías de Brahms con “Un réquiem alemán”.

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