Escenario

Peteco Carabajal cautivó en la sexta noche del Festival de Cosquín

El cantautor Peteco Carabajal llenó de chacareras,  zambas, escondidos y canciones la sexta noche de la 49 edición del  Festival de Cosquín, encendiendo la llama de la “salamanca”  santiagueña en su máximo esplendor.

Jueves 29 de Enero de 2009

Cosquín- El cantautor Peteco Carabajal llenó de chacareras,  zambas, escondidos y canciones la sexta noche de la 49 edición del  Festival de Cosquín, encendiendo la llama de la “salamanca”  santiagueña en su máximo esplendor.

También el Chaqueño Palavecino que actuó promediando la velada  cumplió con su actuación (aunque mucho más corta que en otras  oportunidades) y el enojo con la comisión municipal de Folclore  dejó un sabor amargo en la noche coscoina.

Con una plaza Próspero Molina totalmente llena (más de 12  mil espectadores) el Chaqueño irrumpió en el escenario y comenzó a  desplegar al frente de su compacta y numerosa banda, toda la gama  de sus éxitos, ante el grito ensordecedor de los presentes.

Casi sin hablar y con un “continuado” de chacareras, zambas,  coplas y vidalas, Palavecino entonó piezas del estilo de “Yo soy  de allá”, “Semilla de pueblo”, “La taleñita”, “Mataco Diaz”, “Piel  morena” (de su disco de tributo a Horacio Guarany), “Balderrama”,  “Abuelo del carnaval”, “Don Amancio”, “La ley y la trampa”, “Amor  salvaje”, con la inclusión de la cantante Marcela Ceballos y María  Ofelia en “Puerto Tirol” como invitadas.

Finalizando su actuación y con los conductores sobre el  escenario, la gente pidió otra y como el tiempo en Cosquín vuela y  quedaban muchos artistas esperando su lugar, los organizadores  decidieron que Palavecino cumpla con su compromiso de 1 hora 15  minutos de show. Molesto por esto el Chaqueño se retiró ofuscado y  el público presente se quedó pidiendo la “yapa”, que nunca llegó.

Situación comprensible ya que la madrugada estaba bien entrada  y los artistas que faltaban eran muchos, incluida la actuación  estelar de Peteco Carabajal, quien cerró la jornada.

El cantautor santiagueño cumplió una actuación memorable al  frente de su muy efectiva banda que integran entre otros su hijo  Homero Carabajal y su hermano Demi, con un puñado de composiciones  propias de su tierra, poniendo especial énfasis en su último disco  “Aldeas”.

A las nuevas composiciones se le agregaron clásicos de su rico  repertorio de la talla de “Soy santiagueño, soy chacarera”, “Bajo  la sombra de un árbol”, “El embrujo de mi tierra”, “Donde ha  quedado el cielo” y las recientes “A mis viejos”, “Milonga del  peón de campo”, “Padre de mi corazón” y “Vida”.

Para el final que llegó poco antes de las 5 de la madrugada,  Peteco no podía dejar de cantarle a su gente, temas como “La  estrella azul”, “Digo la mazamorra”, “Como pájaros en el aire” y  “Entre a mi pago sin golpear”.

Siguiendo con la familia de Peteco, durante la sexta noche  actuó Roxana Carabajal, quien tuvo la responsabilidad de subir  después de la actuación del Chaqueño y si bien al comienzo fue  resistida por el fastidio del público, a fuerza de su impecable  actuación y su puesta en escena, dejó a la plaza en silencio.

“Escondido de la alabanza”, “Viejas promesas”, “Crespín”, “La  compañera”, “La luz de tu mirar” y “Pocko y pacha”, todas con  coreografía adecuada, fueron los temas destacados de su recital.

En el inicio de la velada había sido otro santiagueño con su  “mágico” violín, Néstor Garnica, quien logró la aprobación de la  multitudinaria plaza, dejando a la gente pidiendo mas,  especialmente con “Allá donde fui feliz”, “Lágrimas negras” y  “Chacarera del violín” y desde Salta, la vientista Mariana Cayón,  desgranó una amplia gama de ritmos populares del norte argentino.

El momento para la reflexión lo cumplió el cantautor Rafael  Amor y su especial forma de decir con “No me llames extranjero” y  “Corazón libre”.

Por su parte hizo su debut en Cosquín, el joven formoseño  Lázaro Caballero Moreno (consagración Baradero 2008), con su  estilo criollito y montaraz, con temas “El marucho”, “El burro” y  “De fiesta en Cosquín”.

El chamamé estuvo representado en la experiencia de la  misionera María Ofelia, quien volvió a Cosquín después de algunos  años de ausencia y fue bien recibida por el público, especialmente  en los temas más movidos, como “La cau”, “Lucerito Alba”, “Lo que  sos mi chamamé”, “Kilómetro 11” y “Costera mi costerita”.

La sexta luna coscoina se completó con los ganadores del Pre  Cosquín, Urbana Trío de Galvez en el rubro dúo vocal, Verónica del  Villar de Marcos Júarez en el rubro solista vocal femenino y el  grupo de danza Herencia de Japón. (Télam)

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