Escenario

Personal Fest 2012: Un festival con menos figuras internacionales y más agite latino

En el cierre del Personal Fest 2012 a los Illya Kuryaki se les hizo cuesta arriba remontar la potencia rockera de los mexicanos de Molotov, que minutos antes habían dejado temblando la estructura del escenario vecino.

Martes 04 de Diciembre de 2012

Buenos Aires (enviado especial).- En el cierre del Personal Fest 2012 a los Illya Kuryaki se les hizo cuesta arriba remontar la potencia rockera de los mexicanos de Molotov, que minutos antes habían dejado temblando la estructura del escenario vecino. Los argentinos liderados por Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur arrancaron con "Chaco" y, con el último acorde de la aplanadora azteca todavía taladrando el caracol de la oreja, sinceramente el tema sonó como una musiquita para adolescentes. La cuestión no podía ser más contrastante: Dante y Emma, de riguroso negro, brillitos incluidos, y el resto de la banda de blanco puro más una docena de jovencitas, dulces karatecas danzarinas, parecían los Jackson Five frente a la para nada fina estampa de Miky, y Tito, Paco y el yanqui Randy, que se parecían una banda de pistoleros de la frontera mexicana estadounidense.

Así las cosas, los reencontrados Kuryaki tras once años de alejamiento, después de remarla duro un par de temas remontaron lo que sería el desenlace de un festival que este año resultó un poco extraño, con bandas de rock angloparlante no tan conocidas pero que, en la mayoría de los casos, sonaron muy bien y con el prejuicio de la ausencia de grandes nombres. Sin ir más lejos, en la retina del público que suele asistir a los Personal Fest quedaron congelados nombres como los de Liam y Noel Gallagher, Lenny Kravitz, The Strokes, Sonic Youth y hasta los semirretirados de INXS. Esta vez, la figura del rock anglo fueron los rudos de Tennesse, Kings of Leon, una banda de rock clásico y bastante popular que tocó precedido por los Babasónicos, que saben de qué se trata un festival y por eso no fallaron en el diseño de su show. Pero volvamos a Kings of Leon, lo que se dice un hotel tres estrellas; esa sería la odiosa medida en el ranking del rock superstar. De todos modos, el grupo de los hermanos Followill, que cerraron el primer día del festival realizado en el club GEBA, en el corazón de Palermo, se despacharon con un gran recital a partir de su rock tradicional y sureño con una dosis justa de rock garagero. Poseen la impronta de los Creedence y un jeringazo grunge. Tienen su público en Argentina, que hasta corearon su nombre, desde ya muy incómodo a la hora de corearlo, y también le pidieron temas, como "Black Thumbnail" y, sobre todo, "Use Somebody", el himno de los leones de Tennesse cantado sobre la madrugada del domingo por la garganta áspera de Caleb Followill.

Sorpresas. Pero ese mismo sábado desde muy temprano también pasaron cosas. Y si uno de los sentidos de los festivales de rock es ver bandas que de otra forma sería muy difícil de ver, esta vez el Personal cumplió con el objetivo. Claro que sólo la tercera parte del público logra observar estos grupos, ya que el grueso de la gente llega sobre el filo de los últimos dos shows.

El grupo sorpresa del primer día fue Divine Fits, que es como decir dos bandas en una. El rubio bajista y de voz carrasposa Britt Daniel viene de Spoon, un grupo que aporrea sus instrumentos sin ningún tipo de miramientos, y el guitarrista y también cantante Don Boeckner llega de Walf Parade, prototipo de un rock algo más pretencioso y menos cuadrado. Así, Divine Fist sorprendió con su rock versión 2012 del sentimiento punk de los 80, y cuando el rubio estuvo al frente el grupo tenía otro vuelo. Tras la decepción de The Virgins, la banda neoyorquina que tuvo una actuación bastante apática (de esos grupos que cuando lo ves no te dicen nada nuevo) llegaron los Cribs que, si bien ya no son una sorpresa para los rockeros desprevenidos, ofrecieron un gran recital. Los chicos flequilludos de West Yorkshire, Inglaterra, se plantaron también sobre el revival punk y por delante de sus equipos a válvulas Orange (los más lindos de los vistos en el festival) transpiraron la camiseta a puro ruido, caos controlado y algunas buenas melodías, como la de su caballito de batalla, "Mens Needs". Los Clash de los años 2000.

El domingo arrancó temprano por la tarde: a las 17, más de 30º de temperatura y un sol que plateaba la cobertura plástica de los campos de deporte de GEBA. En el escenario principal, donde seis horas después iba a tocar su hermano Emmanuel Horvilleur, Lucas Martí ofreció una media hora de bellas canciones, que es lo que mejor sabe hacer, siempre con un bajo perfil que te da ganas de agitar a la gente para que se acerque a la pista, y decirles que el sol es pura mentira. Lo cierto fue que un puñado de incondicionales aplaudió al bueno de Lucas y sus grandes canciones. De esto se trata también un festival, condenar al desierto a algunos. Claro que alguien tiene que tocar a esas tempranas horas y hay que guardar aliento para la maratón. La guerrera Erica García y El Mató a un Policía Motorizado pasaron por lo mismo. Igual que los rosarinos Indios y el mix porteño-rosarino de Intrépidos Navegantes, pero para que no se piense que hubo algún trato diferenciado, a las bandas del indie estadounidense Dirty Projectors y Clap Your Hands Say Yeah le tocaron la misma suerte. Clap... es una banda joven de la que se puede tener expectativa. Tiene influencia de Talking Heads y es una lástima que su vocalista cante tan parecido a Thom Yorke, casi exagerando su estilo.

El electro pop experimental y frío de Dirty Projectors es un buen ejemplo de lo que no habría que incluir en un festival de rock con dos jornadas de ocho horas de duración. Las chicas de voz de ángeles parecían un trío de colibríes encerrado en una jaula de cotorras. Difícil de disfrutar en este tipo de festivales.

Dinamita pura. Lo mejor del domingo, salvo lo breve de Martí, vino sobre el final. Con Molotov, sus simpatiquísimos integrantes, sus ácidas y mexicanas canciones, y toda la potencia de una banda que en vivo actúa con las perillas del volumen al máximo. "Cuánto más corriente más ambiente", bromeó Paco sobre el escenario después de dinamitar el aire denso y caluroso con temas como "Amateur", "Chinga tu madre", "Power" y "Voto latino". Y el dicho de Paco bien vale para un festival: a mayor electricidad más agite en la gente. Por esto mismo, los Kuryaki quedaron atrapados bajo la aplanadora azteca y los puños al cielo del pueblo rockero. Por suerte, Dante y Emma supieron emparejar el agite a base de buen gusto -musical, coreográfico y visual- incluido el homenaje al Flaco en "Aguila amarilla". En suma, de esto se trata hoy el rock: un pandemonio de música y luces, sin demasiadas sutilezas.

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