Escenario

Patti Smith rememoró a Picasso y Lorca en la Noche de los Libros en Madrid

Patti Smith llenó de poesía y música la Noche de los Libros madrileña y no se cansó de hacer guiños a la cultura española ante un público que vibraba con cada acorde de su guitarra.

Jueves 24 de Abril de 2008

Madrid.- Patti Smith llenó de poesía y música la Noche de los Libros madrileña y no se cansó de hacer guiños a la cultura española ante un público que vibraba con cada acorde de su guitarra.

“Es una noche para celebrar los libros”, dijo antes de arrancarse con los versos de “Perfect Moon” este miércoles, frente a las lunas llenas que ilustraban el cartel de la velada.

En el aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, la “reina del punk” tuvo unas palabras para él y para todos los escritores, a quienes dedicó “The writers song”, porque “es mejor escribir, luego morir”.

Fiel a su imagen andrógina y desenfadada, ataviada con una amplia americana negra y una holgada blusa blanca, Smith quiso también que los libros llenaran el escenario y se lanzó a una apasionada lectura de “Howl”, de Allen Ginsberg, en uno de los múltiples paréntesis entre sus canciones con los que se metió al público en el bolsillo.

Esa complicidad con los cientos de fans que llenaron la Real Casa de Correos se fue gestando a través de pequeñas anécdotas, como la que le inspiró su poema sobre el “Guernica” de Pablo Picasso, que dedicó “a todas las madres”.

La casualidad hizo que los primeros versos de “The geometry blinked ruin unimaginable” surgieran ante la pintura expuesta en el Museo Reina Sofía, y que la cantante encontrara el final de su poema bajo una farola, en una calle parisina donde una placa mencionaba que allí había vivido el pintor.

Smith tampoco se olvidó de las desgarradoras imágenes que plasmó Francisco de Goya en sus cuadros ni de la lírica de Federico García Lorca y culminó su actuación dedicando a todos los amantes de los libros, “because the night is for book lovers”, parafraseando una de sus famosas canciones.

Mientras, en las librerías madrileñas -que permanecieron abiertas hasta la media noche-, autores como Javier Marías o Soledad Puértolas no paraban de firmar ejemplares de sus novelas.

Menos suerte, en cambio, tuvieron los cientos de madrileños que hicieron cola para escuchar a uno de los “enfant terribles” de la literatura contemporánea francesa: la prensa acaparó casi por completo las escasas cien plazas para la conferencia de Michel Houellebecq, otro de los platos fuertes de la noche.(DPA)

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