Escenario

"Parque Lezama", una discusión universal y típicamente argentina

Eduardo Blanco, Luis Brandoni y Juan José Campanella revelan qué los conmueve de la obra recientemente estrenada en Buenos Aires.  

Martes 20 de Agosto de 2013

"El espectáculo que sigue generando curiosidad es la conducta de la gente", dice Eduardo Blanco, uno de los protagonistas de "Parque Lezama", la obra en la que comparte cartel con Luis Brandoni, y que significó nada menos que el debut teatral de un consagrado en la pantalla grande argentina, Juan José Campanella.

"Los efectos especiales van y vienen. La historia más especial continúa siendo cómo se comporta la gente", reconoce Brandoni, en sintonía con sus dos colegas, sobre la pieza de Herb Gardner, que sube a escena de miércoles a domingo en el teatro Liceo de Capital Federal.

Eduardo Blanco encarna a un portero de 81 años llamado Edgardo Cardozo y adelantó que "Parque Lezama" narra "un encuentro entre dos hombres que parte de un desencuentro, con el parque como escenario, donde ambos tienen sus rutinas" , dijo sobre la historia que sedujo al director de "Metegol".

La trama de "I ' m not Rappaport" ("Yo no soy Rappaport" primero enamoró a Campanella como espectador, al verla por primera vez en Estados Unidos en 1984, y luego vinieron años de trabajo para conseguir los derechos y hacer la adaptación que trasladó la acción del Central Park original al entrañable Parque Lezama.

"La trama tiene cosas que las ves y decís, `esto es típicamente argentino. Nueva York es muy parecida a esta ciudad. La obra fue escrita por un judío de izquierda, pero funciona como un intelectual porteño", rió Campanella.

El personaje de Blanco, con un recorrido vital a cuestas, sólo quiere permanecer tranquilo, sin problemas ni cuestionamientos en esta vida, pero el azar, en principio, lo lleva a conocer a un sujeto capaz de intranquilizarlo.

Dos meses de ensayo y un proceso previo de tutearse con el texto, hizo que Blanco pueda puntualizar que se trata de "una comedia muy divertida y emocionante. Pone de manifiesto esa necesidad que tenemos todos —más allá de las ganas de quedarnos tranquilos- de sentir ese pinchazo que nos da la vida, capaz de hacernos reaccionar y sentirnos vivos".

Brandoni, hace un mes terminó la gira de la pieza "Conversaciones con mamá" junto a Pepe Soriano, y ahora le pone el cuerpo a León Schwartz, una criatura militante del Partido Comunista, y que en apariencia tiene características antagónicas a la de Blanco.

Según el actor que sedujo al público el año anterior como el cura canchero del envío "El hombre de tu vida", también escrito y codirigido por Campanella, "él, al igual que el portero, está tratando de llevar sus años, pero haciéndolo con el mismo entusiasmo que en sus tiempos mozos. Es un hombre inquieto por sus intenciones y convicciones. A veces se convierte en una pesadilla, por lo menos para su hija", en referencia al personaje que compone Marcela Guerty.

Una mesa de billar de más de cien años, afiches de clásicos del cine y un antiguo escudo de un club barrial son algunos de los elementos que pueblan 100 Bares, la productora de Campanella, lugar donde estos tres experimentados artistas charlan ante Telam con pasión para ofrecer esta nota.

"Todo acá es muy familiar. Hay muebles que eran de mi papá. Quería volver a todo esto. El teatro es ideal para eso. Se rompe algo y lo atás con una soga para que todo continúe", enfatiza el Oscarizado realizador.

Esta citada cotidianeidad está muy presente en el argumento de la pieza, ya que ambos protagonistas pueden "parecer muy diferentes -casi como nos sucede a menudo-, pero en ambos podemos descubrir la esencia de lo humano, algo que los une más allá de las ideas", detalla Brandoni.

La escenografía es un recorte del parque con todo su folclore y con los personajes típicos que incluyen hasta la presencia de un dealer y también una atmósfera que signa la reconstrucción en pantalla del espacio que se proyecta antes de cada función. Un parque universal y muy argentino.

"Es multigeneracional"

El Parque Lezama, sitio simbólico de Buenos Aires, donde se fundó la ciudad, apareció como imagen disparadora en la mente de Campanella, mientras él la veía como espectador por primera vez.

Tres razones básicas guiaron al creador de “El hombre de tu vida”, la primera de ellas es que, “me gusta el lugar en cuanto a lo escenográfico por sus barrancas, los desniveles y las escaleras”.

La amplitud del predio es otro factor determinante porque, “este relato no da para que encerrarlo en una plaza. Otro elemento clave, resulta muy heterogéneo en cuanto a la gente que va por allí: es multigeneracional, multiclase y popular. No es lo mismo para la trama si sucede en plaza Alemania”, destacó Campanella. “Me enamoré de esta historia -al mismo tiempo- tan universal y argentina”, concluyó.

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