Escenario

"Para triunfar en la danza hay que tener disciplina y humildad"

La primera bailarina del Royal Ballet de Londres se presenta hoy, a las 21, en el teatro El Círculo junto a invitados como Cecilia Figaredo y Alejandro Parente.

Jueves 16 de Julio de 2015

La vida de Marianela Núñez parece sacada de una biopic de Hollywood. Desde los ocho años se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón bajo la guía de Olga Ferri, y en 1996 se unió al ballet estable del teatro. En 1997, cuando tenía sólo 14 años, fue partenaire de Maximiliano Guerra en una gira que la llevó por Uruguay, España, Italia y Japón. A los 15 años ingresó al Royal Ballet de Londres y se instaló en la capital inglesa, y en 2002 ya era solista y estrella de la compañía, una de las más prestigiosas del mundo. Su particular y refinado estilo recibió las mejores críticas y premios, desde el Richard Sherrington en 2005 hasta el Konex de Platino en 2009 como la mejor bailarina de la década en la Argentina. Después de actuar recientemente en Estados Unidos, la primera bailarina del Royal Ballet llega hoy por primera vez a Rosario para presentarse, a las 21, en el teatro El Círculo, Laprida y Mendoza. Núñez bailará junto a invitados de lujo como Cecilia Figaredo, Alejandro Parente, Karina Olmedo, Julieta Paul, Bautista Parada, Nahuel Prozzi y Rodrigo Colomba. En la gala se interpretarán escenas de "El lago de los cisnes", "Espartaco", "Don Quijote", "Carmen", "Oblivion", "A Buenos Aires" y "Encuentro para un recuerdo" (con música de Luis Salinas).

En charla telefónica con Escenario, la argentina que conquistó Londres habló de su meteórica carrera, de sus largas jornadas de trabajo y de su devoción por el Royal Ballet: "La compañía es mi casa, es mi lugar en el mundo, son mi familia", aseguró.

—Te instalaste en Inglaterra cuando tenías apenas 15 años. ¿Cómo entraste al Royal Ballet?

—Cuando yo estaba en el ballet estable del Teatro Colón bailé mucho con Maximiliano Guerra, que fue como un padrino para mí desde muy chica. En un momento Maxi me dijo: "Mirá, con el talento que tenés tendrías que hacer una carrera internacional". Y me dijo que Inglaterra era el lugar indicado, porque ahí me iban a cuidar bien, artísticamente y en todo sentido. Justo por esa época el Royal Ballet estaba en Buenos Aires. Y recuerdo que cuando los vi aluciné. Me enamoré. Todas mis bailarinas favoritas estaban en esa compañía. Pasaron unos meses y se me dio para dar una audición con la compañía, que en ese momento estaba en Los Angeles. Pasé la audición y directamente me ofrecieron un contrato. Pero yo tenía 15 años. Cuando empezamos a hacer todos los trámites para que yo me vaya a vivir a Inglaterra, nos dimos cuenta que teniendo 15 años no podía trabajar en Europa. Entonces fui un año a la escuela del Royal Ballet y cuando cumplí 16 entré en la compañía. Para mí la compañía es mi casa, es mi lugar en el mundo, son mi familia.

—Londres es una ciudad increíble, pero al principio puede resultar un poco fría. ¿Cómo te acostumbraste a la vida allá?

—Muchos me hacen ese comentario, pero para mí fue completamente diferente, me sorprendió muchísimo. Yo llegué muy chiquita y me abrieron las puertas. Todos, desde los colegas hasta los directivos, me cuidaron muchísimo, me abrieron las puertas de sus casas, se preocuparon por mí. Mi familia también me hacía todo el aguante desde Buenos Aires. En Londres conocí gente maravillosa que después fue importantísima en mi carrera. Siempre me sentí muy contenida y feliz en Londres, a pesar de que llegué sin saber ni una sola palabra de inglés (risas). Podría haber sido bravo, pero estuvo bien desde los comienzos. Además mi mamá me iba a visitar seguido.

—¿Es posible hacer una carrera internacional en la danza desde la Argentina?

—Sí, claro. Todos los bailarines que comparten escenario en esta gala son chicos que hicieron carrera en la Argentina y también a nivel internacional. Yo hice mi camino afuera y fue una elección personal. Pero también se puede hacer una carrera maravillosa desde acá. Tenemos un teatro increíble (el Colón), con una enorme tradición, y tenemos maestros maravillosos, que forman talento.

—¿Qué valores hay que tener claros para triunfar en el mundo de la danza, que suele ser muy competitivo?

—Muchos. Pero para mí los valores fundamentales son la disciplina y la humildad. A mí me gusta siempre ponerme en la posición de aprender. Cada vez que voy a ensayar pienso que es el primer día. De esa manera le das lugar a la gente a que te ayude, y podés seguir creciendo día a día. En esta carrera podés tener mucho talento y todas las condiciones del mundo, pero si no tenés cerca a la gente indicada que te va guiando, las oportunidades no se crean. Esa humildad en el trabajo, en el día a día, es fundamental para lograr el objetivo que uno quiere.

—¿Cómo es un día de trabajo en el Royal Ballet?

—El trabajo empieza tipo nueve y media con clases de pilates, yoga o fisioterapia, depende del día. Después tengo una clase de ballet de diez y media a doce menos cuarto. Y de doce a seis y media tenemos ensayos, algunos con descansos y otros no. Trabajamos en cuatro o cinco producciones al día. Si a la noche hacemos funciones completas tenemos todo el día de descanso. Pero si la función es un ballet de un acto estoy trabajando durante el día hasta las cinco y media y me quedan dos horas para prepararme para la función. A veces entro a las nueve y media y recién me voy a casa a las once de la noche. Por eso el teatro es como mi casa.

—Recientemente te separaste de Thiago Soares, también figura principal del Royal Ballet. ¿Van a seguir bailando juntos?

—Sí, la relación laboral sigue igual, sólo que como pareja no funcionó. Nuestras vidas ahora tomaron caminos diferentes, pero el núcleo, lo que compartimos, está ahí todavía. Estuvimos juntos durante trece años, y casados tres. Somos muy buenos amigos, estamos muy conectados. La semana pasada estuve con él en Río de Janeiro festejando sus 15 años de carrera con un espectáculo. La relación terminó muy bien, no hubo problemas.

—¿Volverías a casarte con un bailarín?

—Sí, seguro. Con la vida que llevamos... Cuando llega el amor no hay reglas, uno no puede decir "esto sí, esto no". Un bailarín es la única persona que te va a bancar tantas horas de trabajo y dedicación. Sólo un bailarín puede entender las locuras y los rayes de esta profesión (risas). Es un estilo de vida muy particular, no es fácil de transmitir. Y sí, podría casarme con otro bailarín tranquilamente.

Una vida a full de gira por el mundo

En agosto Marianela Núñez va a volver a la Argentina para bailar en el Colón junto a Alejandro Parente. Y en septiembre comienza la temporada en Londres con el Royal Ballet, que se extiende hasta junio. En el medio también tiene invitaciones para presentarse en España, México, Italia y Holanda. “Va a ser un año súper ocupado, como a mí me gusta”, dijo la bailarina. “Disfruto a full de mi trabajo”, aseguró.

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