Escenario

Palo Pandolfo: lujuria por la vida

El ex líder de Don Cornelio y Los Visitantes construyó una carrera desde los márgenes más interesantes del rock argentino. ¿Dónde irá esa intensidad, esa defensa de la música y la libertad?

Jueves 22 de Julio de 2021

La obra de Palo Pandolfo está ahí. Fue revelador haberlo descubierto en los 80, cuando todo parecía nuevo, cuando el rock argentino rebosaba de vida, de ganas de experimentar. Pero los discos de Palo como solista o con Don Cornelio y La Zona o Los Visitantes están ahí en los estantes o en las plataformas digitales, para volver a escucharlos o descubrirlos en cualquier momento. Esa es la luz, la esperanza que nos queda.

Lo que uno siente ahora es haber perdido a Palo Pandolfo como persona y personaje de la escena. Y cuando escribo esto ni siquiera se ha informado la causa de su muerte, lo cual es un poco como si no hubiese partido. Como si la duda pudiera traerlo de vuelta. ¿Dónde irá ahora esa pasión tan suya por las palabras, por los cambios, las transformaciones? ¿Dónde irá esa intensidad, esa defensa de la música, de la libertad?

Entrevistar a algunos músicos puede resultar tan árido como aburrido. Pero hablar con Palo era distinto. Empezaba a charlar con un tono de voz bajo y tranquilo, sereno y reflexivo, pero al rato, cuando se entusiasmaba con sus argumentos y sus historias, lo tenías echando llamas por la boca. Se le encimaban las palabras, se reía, teorizaba, se contradecía, te discutía, se iba por las ramas, citaba libros, canciones, películas, te contaba futuros proyectos, planeaba… “Lust For Life”, como la canción. Lujuria por la vida.

Palo construyó una carrera desde los márgenes más interesantes del rock argentino: los más originales y creativos (y menos contaminados y contaminantes). Don Cornelio fue una banda fundamental de fines de los 80, era la renovación que los entonces jóvenes y adolescentes estábamos esperando: una voz profunda y oscura con influencias del post punk y el dark pero con estética y discurso propios. El grupo brilló y se quemó pronto. Estaba escrito. Y dejó dos discos clásicos y de culto.

Los Visitantes fueron más expansivos y populares. Su cruza de rock con folclore y candombe acercó a Palo a un público más amplio y le dio una vidriera en el mainstream, aunque estaba claro que él no terminaba de encajar en esos engranajes tan aceitados de la industria. Con su carrera solista, que empezó en un año complicado como el 2001, volvió a sus mejores registros: abrasivo, ecléctico, contradictorio. Le gustaba grabar en una sola toma, se definía como “visceral” y “místico”. A veces su intensidad apabullaba, otras veces lograba canciones exquisitas.

La sensación ahora no es sólo de sorpresa y dolor. Es de soledad. Los talentos de aquel rock argentino de los 80 se han ido demasiado pronto: Federico Moura, Luca Prodan, Miguel Abuelo, Gustavo Cerati y ahora Palo Pandolfo. Ojalá haya algún consuelo en la música. Es la esperanza que nos queda.

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