Escenario

Palito Ortega celebró una fiesta con su gente en un viaje de ida y vuelta a la nostalgia

El músico se presentó anoche en el teatro Broadway. Interpretó sus clásicos, trajo un mensaje de Charly y levantó la bandera de la esperanza. El artista tucumano conmovió a sus fans en Rosario.

Lunes 01 de Octubre de 2018

Un show de Palito Ortega es como entrar en "El túnel del tiempo", esa serie estadounidense de los años 60 que se veía en blanco y negro y nos llevaba hacia el pasado, pero con la edad de hoy. Eso es lo que sintió y disfrutó el público que casi llenó el teatro Broadway anoche para ver a El Rey. Un recital en el que el artista tucumano no sólo evocó a la nostalgia sino que también envió un mensaje de esperanza a sus fieles seguidores para afrontar el duro presente de la realidad social.

Todo comenzó con el video de "Fotos viejas", la voz de Palito retrataba lo que se veía en la pantalla gigante, cuyo protagonismo sería clave a lo largo del show.

No fue casual ese arranque, porque la nostalgia atravesó todo el concierto. Las imágenes hurgaban en Minguito Tinguitella, Frank Sinatra, Libertad Lamarque y hasta amores de película que llegaron a la vida real, como Evangelina Salazar, o con estrellas de la talla de Olga Zubarry y Soledad Silveyra.

De elegante traje negro y remera blanca, Palito salió a escena y el Broadway se vino abajo. "Un muchacho como yo" fue el tema de apertura, mientras detrás suyo una banda de ocho músicos y dos coristas sonaba ajustada y con un colorido estético a tono con el artista.

Palito mantuvo a lo largo del show un diálogo constante con su gente: "¿Por qué estuvimos tanto tiempo sin vernos? Fito dice que Rosario está cerca. Y es verdad, no hay gente tan cálida como los rosarinos".

Los clásicos no tardaron en llegar. "Van a escuchar todas las canciones que ustedes quieren", lanzó y algo de eso hubo. "Bienvenido amor", "Viva la vida" y "Corazón contento" hicieron cantar a todos y hasta hubo quienes bailaron todo el show desde la tertulia.

Antes del twist de "Despeinada" Palito recordó a Alberto J. Llorente, que fue el productor rosarino que lo llevó a tocar en 1962, cuando ni imaginaba que la vida le iba a regalar un futuro plagado de éxitos.

Como prueba de lo que genera en la gente, Palito tuvo que sortear el entusiasmo de una joven fan, que se subió al escenario a besarlo, minutos antes de entonar "La felicidad".

En medio de la alegría del público, se calzó la guitarra y antes de entonar "Estoy perdiendo imagen a tu lado" le dedicó el tema a Marta, una fan que pese a sus problemas de salud concurrió al teatro para ver a su ídolo. "La vida pega fuerte pero hay que levantarse", dijo luego para volver al túnel del tiempo, recordar a Domenico Modugno, el Festival de San Remo, cantar un pedacito de "Volare" y de allí a "Muchacho que vas cantando".

Antes del fin de la primera parte, hubo un homenaje a Violeta Rivas en las voces de las coristas y mientras Palito homenajeó a los dos rosarinos que pasaron por "El club del clan", Jolly Land y Raúl Lavié, y después le dejó el escenario al interminable Lalo Fransen, director del grupo, guitarrista y una de las figuras de aquel recordado ciclo televisivo. La gente disfrutó himnos como "Corre González" y "La bamba", hasta que volvió Palito, con nuevo vestuario.

La segunda y última parte también tuvo homenajes, como la canción que le hizo especialmente a Sandro y otros homenajes explícitos, más allá de las canciones, como cuando evocó a Cacho Castaña o cuando recordó su amistad con Charly García: "Le dije a Charly que venía para Rosario y me dijo decile a la gente que me perdone, que voy a volver y hacer el show completo".

Los recuerdos seguían pasando, de Frank Sinatra a Elvis Presley, a quien conoció en 1963, pasando por Libertad Lamarque, otra rosarina destacada, con quien protagonizó "La sonrisa de mamá".

Los éxitos seguían apareciendo de a uno y el disfrute iba en aumento. La ternura de "Media novia", el rock de "Popotitos", el bolero de "Sabor a nada", para muchos el mejor tema de la carrera de Palito Ortega. Y el final iba llegando.

Luego de "La sonrisa de mamá" vendría, quizá, el tema más esperado: "Yo tengo fe".

Fue allí donde no quedó uno sentado a la butaca y la canción empezó a subir y bajar desde las plateas a la tertulia, en un ida y vuelta que terminó de redondear una celebración.

Palito Ortega redondeó un show emotivo, con clásicos que atravesaron a varias generaciones y siguen latiendo.

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