Escenario

Pablo Krantz en su visita a Rosario: la vida (casi) color de rosa

El músico dará un concierto en Club de Fun con un repertorio en francés y en español. Antes, presentará su último libro "Pequeñas reflexiones sore el universo, el tiempo y mis discos favoritos".

Viernes 22 de Agosto de 2014

"Las canciones de amor arruinaron mi vida" (Les chansons d'amour ont ruiné ma vie) es el nombre del disco que editó Pablo Krantz en París en 2007. Fue el año en que el cantante, escritor y compositor argentino decidió regresar a Buenos Aires. Se había mudado a París detrás de un amor, y regresó detrás de otro. Esa vez "hubo un detonante que también fue una mujer, para variar...", contó. "¿Qué otra razón existe para atravesar océanos?", completó con ironía durante la charla que mantuvo con Escenario.

Krantz, que en esta visita a Rosario presentó su libro "Pequeñas reflexiones sore el universo, el tiempo y mis discos favoritos", dijo que el recital será "una mezcla de rock, folk, canción francesa, country, pero más que nada canciones, algunas más bien frenéticas y otras más suaves y acariciantes". Y "seguramente" interpretará la versión de "Corazón valiente", de Gilda, que Krantz hizo para la película "El crítico", de Hernán Guerschuny. En el filme también prestó su voz a las reflexiones en francés que hace el personaje protagónico que interpretó Rafael Spregelburd, un crítico arrogante que termina viviendo en la realidad el tipo de película que aborrece: una comedia romántica.

Con cuatro discos editados -"Los extraños nunca dicen adiós" (2001), "Demasiado tiempo en ningún lado" (1999), el ya mencionado "Les chansons d'amour ont ruiné ma vie" y "Démonos cita en una autopista (para volvernos a estrellar)" (2011), Krantz aborda un estilo que reconoce las influencias del rock, con el cual comenzó a explorar la música con sólo 14 años y una guitarra, pero también un arco estilístico que llega hasta los sonidos del Europa del Este.

"Mi música favorita siempre fue el rock, el ambientillo en el que me moví", explicó y añadió: "Pero desde hace mucho tiempo tengo una fascinación por el género canción. También hay canciones de rock, pero me gustan mucho Atahualpa Yupanqui, Leonard Cohen, Bob Dylan, me gusta mucho el folk. Mi música tiene que ver con las dos cosas: con la música rock y con el género canción, y a la vez siempre tuve una fascinación por la música étnica".

En ese sentido explicó que sus origenes no son ajenos a sus elecciones. "No se si será por las raíces de mi familia, que viene toda de Europa del Este, de Bielorrusia, Polonia, Ucrania y Grecia. Mis padres nunca escucharon ese tipo de música, pero por ahí viene alguna influencia ancestral de eso. O viene de que siempre me fascinó no la world music, que es otra cosa, sino la música étnica, propia de un país".

La influencia familiar sí tuvo que ver con que hoy -como ocurrirá esta noche- Krantz interprete un repertorio en francés y en español. Ex alumno de un colegio francés en Buenos Aires, recibió "el virus" de la francofonía de parte de su padre, un tucumano "amante de la cultura fancesa, profesor de la Alianza, francófilo que hizo sus estudios de ingeniería nuclear a fines de los años 50 en Paris", evocó. Así, en 2002 y después de varios viajes previos a Europa, "se dio la oportunidad" de radicarse en París después de conocer a "una chica que se estaba por ir a vivir a Europa con un novio que ella tenía allá. Como había estado esperando siempre, supongo, algún tipo de patado en el orto para viajar, me dije «esta es la que estaba esperando»".

Allí empezó a tocar, a hacer giras e internarse "en el mundillo de la canción francesa". Mostró su trabajo a algunos sellos galos, cuya reacción fue determinante para terminar de definir el rumbo. "Me decían que estaba bueno lo que hacía, rock en castellano, pero me preguntaban «¿en qué batea de la FNAC (la tradicional cadena de electrónica y discos francesa) lo vendemos?». Me empezaron a decir por qué no hacía algo más folclórico o más tanguero", recordó.

En foco.La sugerencia sólo sirvió para ajustar el enfoque. "Yo no sentía mucho esa transformación de pronto en tanguero o en folclorista. Hay gente que la hace, que se va a vivir afuera y se convierte porque le dicen que lo haga o porque le gusta. Yo no lo sentía. Aparecieron un par de productores, y empecé a grabar un disco y se editó en 2007. En 2005 edité un libro de cuentos allá en francés y a partir de lo cuentos me contrataron para escribir unas novelas de aventuras que también se editaron en el 2007. La Argentina es un país muy rockero y lo que les llamaba la atención es cómo yo mezclaba la canción francesa con el rock.

—¿Por qué volviste?

—Fue una mezcla de muchísimas cosas. Allá todo el tiempo era una aventura. Fue buenísimo vivir seis años de aventura y decir «qué demencia lo que estoy haciendo, salir en el diario Libération», pero empecé a sentir la necesidad de un entorno más familiar y vivir más tranquilo. Hubo un detonante que también fue una mujer, para variar... ¿qué otra razón existe para atravesar océanos?.

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