Escenario

Omar Pogonza, un rockero con jazz bluseado

El baterista y cantante editó su primer disco solista "Identidad". Desde el angulo hasta el umbral y su futuro vinculado al free.

Sábado 24 de Marzo de 2018

Omar Pogonza se cansó que le dijeran siempre lo mismo: "¿Por qué no cantás?" Y un buen día, con sus jóvenes 65 años, este batero que le supo dar su tempo fortísimo a El Angulo y su pulso volado a El Umbral lanzó su disco debut, que no en vano se titula "Identidad". "La actitud no se negocia" le dijo el músico a Escenario, que en este trabajo producido por la Editorial Municipal de Rosario adoptó un rol múltiple de compositor, baterista y cantante, para responder una suerte de "clamor popular" de su entorno. Y jugar el juego de la música, que es el que mejor juega y que más le gusta.

   "Identidad" ofrece pinceladas de rock, blues y jazz a lo largo de diez temas en los que Pogonza le canta y le toca al amor, a los encuentros y desencuentros y a la realidad social. El disco incluye temas propios, algunos en coautoría con Gustavo Girves, Luli Montedo, Gustavo Marozzi, Mono Hurtado y Pablo Ledesma; uno de Spinetta-Pomo-Machi, nada menos que "Durazno sangrando" en una versión "con algo de blues y tango" que es conmovedora; y como no podría ser de otra manera, dos temas de Fito Covelli, quien merece un párrafo aparte.

   En boca de Pogonza, cada vez que cita a Fito, nunca es Páez y siempre es Covelli. No por ninguna animosidad, simplemente porque por una cuestión generacional Fito Covelli no sólo fue su compañero y amigo de El Angulo, Madre Pulpo y La Banda Diamante, sino que fue clave en el rock rosarino de los 70. "Fue un faro para mí, es imposible que en un show mío no toque algún tema de Fito. Porque incluso en un momento hasta vivimos juntos y lo veía cómo tocaba, cómo componía y cómo estudiaba. Y en este disco no podía quedarse afuera justamente él", dijo en la distendida charla que tuvo con La Capital café de por medio en un bar céntrico, en alusión a "Albatros" y "Si vos pensás", del recordado guitarrista fallecido en 2012 a los 59 años.

   "Cuando comencé con El Angulo creo que no nos dábamos cuenta de la importancia de lo que hacíamos", destacó Pogonza en un rewind que incluyó los años 70 en el Sótano Beat de los carnavales del Club Provincial "donde durante cuatro o cinco años metíamos cinco mil personas cada noche, que venían a escuchar los covers de Led Zeppelin. Hoy sería imposible hacer eso", recordó.

   En esos tiempos Rubén Goldin cantaba tanto en Pablo El Enterrador como en El Angulo. "Era como un Central-Newell's, porque competíamos pero éramos amigos", dijo Pogonza, quien nunca se ató a ningún estilo, con el único objetivo de crecer. "Para volar hay que soñar con que lo podés hacer", afirma.

   Y su carrera la fue haciendo entre los golpes de la vida y los de la batería. "Siempre fui muy inquieto, pero en la vida se puede tener una sola pasión. Eso me hizo pagar un precio, pero acá estoy", dice con su voz ronca y arqueando las cejas sobre sus gafas oscuras.

El look informal con su clásica gorra y remera colorida lo muestra en una imagen clonada si se mira la foto en blanco y negro de los tiempos de El Umbral.

   No es casualidad que "Clonarme" sea el tema de apertura de este material. Porque Pogonza se clona en un batero rockero, después muta en un músico de free jazz, y es capaz de sonar blusero o tanguero cuando pinta la ocasión. "Todos reflejamos en la vida un camino por el que recorremos, y yo necesitaba un disco que me permitiese mostrar distintos estilos", dijo el artista, quien se identifica como un músico "de jazz".

   Las influencias fueron clave en su trayectoria. "Un día escuché a Billy Cobham y ahí se terminó todo. Y otro momento de quiebre fue cuando lo fui a ver en la Mateo Booz a Gonzalo Rubalcaba Trío. Me acuerdo que conseguí una entrada pegadito al baterista Julio Barreto y me cambió la cabeza. Ahí me dije «quiero hacer eso», porque era jazz, pero era free y todo rápido", destacó.

   Y como los gustos se los da en vida, mientras está a punto de cerrar las fechas para la presentación de este disco en Rosario y quizá también en Brasil, dijo que ya tiene listo lo que será su segundo disco. "Es un trabajo que ya está grabado junto con el Mono Hurtado en contrabajo y Pablo Ledesma, en saxo, que son dos monstruos, es todo instrumental, todo free".

   Pogonza está orgulloso de "Identidad", porque tocaron músicos y amigos, porque está Gustavo Girves en piano y Gabriel Sena en bajo, que es su banda actual, pero también se oyen las voces de Adriana Coyle y Sergio Alvarez, la guitarra de Jorge Migoya y el pulso brasilero de D'Ney Bitancourt, Ney Neto y Dino Verdade, con quienes grabó en San Pablo el tema que abre el disco.

   "Esto me da ganas de seguir adelante, porque ya había grabado muchos discos con El Umbral, hice giras internacionales, pero esto es mi música, mi voz y mi impronta. Y en el mejor momento de mi carrera, siento que hay más frutillas en mi postre", graficó Pogonza y remató con un golpe de bombo y un rulo de platillos, para que el cierre quede vibrando y el sonido se repita, casi clonado, por una vuelta más.

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