Escenario

"Nunca pensamos que podíamos separarnos"

Pablo Romero cuenta cómo está Arbol tras la ida de Schmidt. La banda presenta esta noche en Willie Dixon su último álbum, "Hormigas".

Viernes 01 de Agosto de 2008

Hace un par de semanas Arbol giró por México con los Café Tacuba. y esta noche estará en el escenario del Willie Dixon para tocar las canciones de "Hormigas", el cuarto trabajo oficial de la banda de Haedo y primer disco sin Eduardo Schmidt, que se fue del grupo hace un año y medio para plantar su "arbolito" propio, después de 10 años de trabajar juntos.

"La estética del nuevo show tiene que ver más con el video de «Palabras»", explicó Pablo Romero, uno de los miembros del ahora cuarteto. "Entre video y video vamos cambiando de ropa e ideas, antes lo hacíamos entre disco y disco. Tenemos pensado presentar un show en actos como si fuera una obra de teatro", anticipó.

Arbol supo ponerse en el centro de atención de la prensa de rock y el público en los últimos años, y gracias a una fórmula tan excitante como certera el grupo de Haedo se convirtió en una bocanada de aire fresco en una escena bastante predecible.

—Con la ida de Eduardo Schmidt, uno de los compositores y primera voz, ¿hoy Arbol trabaja más en equipo?

—Sí, sobre todo a partir de "Hormigas". Con este disco empezamos a componer las canciones en la propia sala de grabación y no cada uno en su casa. Llevamos al estudio la idea de la canción pero no trabajada en casa. Esta idea tenía más que ver con la idea del nombre del disco, porque no hay nada más grupal que el trabajo de la hormiga.

—La autoproclamada "fábrica de canciones".

—Esa fue una idea de Eduardo para despedir a "Guau"... Suena rara la frase, pero la idea fue así como que la máquina no para, que siempre está componiendo y pensando cosas, pero no como fábrica de chorizos. Quizá se pudo interpretar mal porque en esos días se estrenó la película "La fábrica de chocolate"...

—Arbol es un grupo bastante ecléctico. ¿Qué influencias tuviste vos y cómo la volcaste al grupo?

—Mis influencias fueron cambiando de disco a disco. En los primeros discos nos copábamos más con los grupos de hardcore como Sepultura, después cambiamos bastante, y yo particularmente me copé con Mano Negra. En "Guau" me enganché bastante con los Beatles y en "Hormigas" escuchaba a Joy Division.

—¿De chico que escuchabas?

—De todo. Me copaba mucho la música clásica, sobre todo el "Requiem" de Mozart. Me iba a dormir y al lado de mi cama había un grabador que dejaba ese disco en repeat toda la noche mientras yo dormía. O ponía algún otro disco, qué sé yo, de Jethro Tull por ejemplo o de Foo Figthers, también en repeat y en volumen bajito y al otro día me levantaba con ideas nuevas.

—"Hormigas" tuvo producción propia, pero ¿qué aprendiste de Gustavo Santaolalla, que produjo la mayoría de los discos de Arbol?

—Muchísimo, fue una especie de padre para nosotros, pero llegó un momento en que dijimos "es hora de caminar solos". La idea de "Hormigas" fue también probarnos nosotros, aunque terminamos implementando muchas de las cosas que él nos enseñó. El aprendizaje mayor que nos dejó Gustavo la forma de encarar el trabajo en el estudio. Si bien él formó parte de tres discos muy importantes de Arbol, en la parte compositiva nuestros demos se lo dábamos casi como después se escuchaban en los discos. Somos obsesivos. Gustavo solía decir: "Buenísimo, son un grupo que casi no me hace trabajar".

—¿Hubo algún miedo de que la banda se desarmara cuando se fue Schmidt?

—Cuando se fue Eduardo estuvimos guardados casi un año con la idea de componer nuevas canciones. Uno sigue haciendo música porque es el terreno donde podemos seguir soñando y concretando sueños. Seguimos adelante y el grupo nunca pensó en separarse, al contrario, sirvió también el "hombre hormiga" para juntarse más y trabajar en la composición desde la sala sirvió aún más en ese sentido porque este disco hizo que fuéramos más hormiga todavía, para que cada hormiguita lleve su hoja para pasar el invierno. Esta es una buena etapa del grupo.

—En esta nueva etapa, ¿encontraron un camino diferente o el camino de Arbol sigue siendo el mismo?

—Los caminos van cambiando y no sabría decir cómo será el próximo disco. Arbol tiene marcado el eclecticismo de su música y que una canción sola no representa al grupo. Es difícil saber en qué batea buscar nuestros discos. Aunque tampoco inventamos nada nuevo...

—Más allá de lo ecléctico, ¿se sienten parte del rock argentino?

—Totalmente, hay mucho de rock nacional en lo nuestro.

—¿Que es hoy ser un rockero?

—Si bien hago rock y me levanto a las once de la mañana me parece que esa cosa de rockero rockero no es tan así. Siento que hay mucho trabajo en nuestra música y también en muchos grupos. Guyot hace poco me contó que cuando grabaron el disco "Piano bar" de Charly (García) ensayaban quince horas por día. ¡De locos!

 

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