Opinión

Nunca más serán los Stones

¿Deben seguir los Rolling sin Charlie Watts? Los motivos por los cuales es el momento de que la banda diga adiós.

Martes 24 de Agosto de 2021

Murió Charlie Watts y ya no es noticia. El hecho ya pasó y seguramente mañana, o ya mismo, se hablará del nombre del reemplazante, si continúa o no la gira de los Stones y de cuánto impactó en Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood la desaparición física de un colega de ruta y de un tipo que fue clave para la icónica banda inglesa. Pero, la pregunta es ¿deben seguir los Stones sin Charlie? Antes de ser periodista fui, soy y seré baterista. Por eso puedo hablar de Watts como cronista de Espectáculos pero también desde la experiencia de alguien que sabe lo que se siente al estar sentado en el banquito de la batería. Watts nunca estuvo en la lista de los mejores bateristas de rock. En las encuestas de la revista Pelo de los 70, de los 80, siempre salían Alan White y Bill Bruford, de Yes; Carl Palmer, de Emerson, Lake and Palmer; Keith Moon, de The Who; Neil Peart, de Rush, y, para mí (y para muchas y prestigiosas publicaciones internacionales de rock), el que siempre fue, es y será el número 1: John Bonham, de Led Zeppelin. Aquí hay que detenerse un segundo. Porque Bonham es el único caso de un grupo de rock popular a nivel mundial que cuando murió el baterista la banda decidió separarse. Eso ocurrió con Led Zeppelin. Aunque estaban en la cresta de la ola, Robert Plant y Jimmy Page determinaron que la banda llegaba a su fin. “Es imposible reemplazar el sonido en la batería de John Bonham”, habían declarado tras aquel fatídico 25 de septiembre de 1980. Y así como fue imposible reemplazar la batería de Zeppelin hoy es imposible reemplazar la batería de los Stones. Por eso creo que más allá de los millones de dólares que podrían seguir recaudando Los Rolling Stones en futuras giras o futuros discos, este es el momento indicado para que la banda diga adiós. Aunque los fans quieran que el grupo siga en pie, son seis décadas de rock and roll y la muerte de Charlie Watts aparece como la excusa ideal para un parate por tiempo indeterminado, algo así como un “provisorio para siempre”, como se dice cuando se quiere evitar la palabra “final”. ¿Por qué era tan distinto Watts? ¿Y por qué es irreemplazable si no figuraba entre los mejores del mundo? Porque fue un baterista que además de ser preciso y tocar a tempo (condición indispensable para un buen batero) tenía un estilo tan austero como personal. Su toque en el que le quita un golpe a las semicorcheas en el hi hat para que quede limpio el golpe en el tambor es tan sencillo como único. Se destaca plenamente en “Start Me Up”, pero aparece en casi todos los temas del grupo. Es una sutileza que para muchos puede ser casi insignificante, pero es vital para el sonido stone. Con Watts muere también el hombre que podía equilibrar, junto a Ronnie Wood, las tensiones entre Mick y Keith; y el que le daba el pulso al corazón del grupo. Por eso los Stones sin Charlie Watts no serán nunca más los Stones.

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