Escenario

"Nos reunimos para crear algo que antes no existía"

El grupo rosarino toca hoy en la Sala de las Artes las canciones de su nuevo disco "Ojos cuadrados". En una charla con Escenario, el guitarrista Andrés Yeah dio detalles del CD.

Sábado 07 de Julio de 2018

"Cada disco es una acto de supervivencia", dice Andrés Yeah, cantante y guitarrista de Mi Nave, la banda de pop-rock que en su breve vida ya editó cuatro álbumes: "Brillante" (2012), "Estela" (2014), "Tristeza" (2016) y el reciente "Ojos cuadrados" que el grupo presentará en vivo esta noche a las 23.30 en La Sala de las Artes (Suipacha y Güemes).

   Mi Nave es una de las bandas nuevas más singulares de Rosario. Sorprendieron con su disco debut "Brillante", una explosión sónica de guitarras distorsionadas y sucias que resultó ganadora del concurso de coproducciones discográficas de la Editorial Municipal. Luego, año tras año y disco tras disco el sonido fue mutando entre capas de delays, reverbs y melodías etéreas, convirtiendo aquellos estampidos de Concorde de vuelo rasante mezclado con radiación electromagnética en aguas profundas y mansas atravesando a veces zonas oscuras y densas y otras veces territorios leves y transparentes.

   "Para grabar «Brillante» pedimos prestadas guitarras, pedales, amplificadores, micrófonos y hasta un baterista y un tecladista de bandas amigas porque todavía no teníamos equipos propios ni una formación fija como banda. Es el más crudo y guitarrero de todos, es un disco que, al no pertenecer a una banda con rodaje, está muy marcado por sus influencias", explica a Escenario Andrés Yeah, que hoy integra Mi Nave junto a Feli en guitarra y voz, Martín Salvador Greco en bajo, Josi Mai en voz y tgeclados y Ale Goma en batería.

   Sobre el segundo disco, "Estela", Andrés señala: "Es el primero que compusimos como una banda estable y ya con un tiempo de tocar en vivo y de conocernos mejor entre nosotros, es el disco más cargado y complejo instrumentalmente porque está compuesto en base a zapadas e improvisaciones que fuimos grabando en nuestros ensayos. El sonido del disco ya es un poco más personal que el de «Brillante» porque pudimos usar nuestros propios equipos ya con una búsqueda de audio más consciente. Para «Tristeza», nuestro tercer disco, contamos con la colaboración de Diego Acosta como productor. Buscamos generar climas más alejados del rock y más cercanos al pop o a la música electrónica. Empezamos a darle un poco más de protagonismo a los sintetizadores y a pensar más en los silencios, es el disco más etéreo y downtempo de Mi Nave. «Ojos cuadrados» resultó de un experimento de componer canciones desde la computadora, es decir, crear los temas desde la nada en el estudio. Al no estar compuesto en base a zapadas, las partes instrumentales son más cortas y directas, lo que generó que el disco sea más cancionero, más pop".

   —¿Creés que con el paso de los discos, se fueron haciendo menos rockeros?

—Sí, si uno escucha los discos en orden puede verse claramente cómo a las guitarras se les va yendo la distorsión de a poco y como van apareciendo cada vez más sintetizadores y baterías electrónicas. También las voces fueron tomando más protagonismo y pasaron a estar cada vez más presentes en la mezcla. Creo que justamente por mantenernos en la búsqueda de cosas nuevas y por no abandonar la experimentación fue que tomamos otro camino, porque sentimos ya no hay mucho más que experimentar en el rock.

   —Es cierto, en el primer disco sobre todo y algo del segundo sobresae un sonido de guitarras distorsionadas, muy de los 90, muy Sonic Youth, Jesus and Mary Chain, ¿porque eligieron dejar atrás ese sonido?

—Es un poco por lo que decía en la pregunta anterior, el rock como género musical y sobre todo como actitud o como filosofía nos interesa cada vez menos, si bien todos éramos bastante rockeros cuando éramos adolescentes, hoy en día prácticamente ninguno de nosotros sigue escuchándolo. Cuando empezamos teníamos a esas bandas como influencias principales, pero con el paso del tiempo nuestros gustos cambiaron y nuestras influencias también, y lógicamente, también la música que hacemos. Yo personalmente puedo decir que Sonic Youth es una de mis bandas favoritas de toda mi vida y que en su momento me salvaron la vida y que los amo con todo mi corazón, pero hoy en día ya no los escucho ni me interesa sonar como ellos o como cualquiera de las bandas que me gustaban cuando era chico. No nos interesa que nuestra banda sea un homenaje a las bandas que nos gustan, buscamos generar algo actual y único como ellos lo hicieron en su momento, creo que ese es el mejor homenaje, y creo que la única manera de hacer eso es tratando de dejar de lado las influencias y mirar para adentro más que para afuera.

   —¿El sello personal de Mi Nave es el sonido de los últimos discos?

—Creo que el sonido de cada disco es el sello personal de ese momento de Mi Nave. Cada disco representa cada momento específico de la banda, vamos mutando mucho porque somos inquietos y nos aburrimos bastante rápido de lo que ya hicimos. Cuando empezamos a tocar no teníamos como meta sonar como sonamos ahora, no es que ahora alcanzamos un sonido ideal, sino que fue algo que se fue dando con el tiempo, es parte de una evolución y de un crecimiento y de una búsqueda de cambiar y de renovarnos continuamente.

   —"Ojos Cuadrados" parece ser el disco más etéreo de la banda, es una opinión personal, ¿en qué se inspiraron?

—No hay ninguna búsqueda consciente o fuente de inspiración directa en este disco, o en ninguno de los discos en general. Nos inspira todo lo que pasa en el presente en nuestra ciudad, en nuestro país, en el mundo, las cosas que consumimos, leemos, vemos, escuchamos, la gente con la que nos relacionamos todos los días. Todo eso nos forma como personas y al momento de tocar tratamos de volcar todo lo que somos en los instrumentos que tocamos y que la música sea un reflejo de lo que pensamos y sentimos en ese momento específico.

   —¿En qué Influyó el desembarco, hace ya varios años, del grupo en Polvo Bureau?

—Empezamos a trabajar junto a Polvo Bureau en 2014 para la salida de nuestro segundo disco, "Estela". Ellos nos dan una mano muy grande con todas las cuestiones extramusicales que implican la salida de un disco, que son muchas y hoy en día son casi tan importantes como la música en sí, o sea prensa, comunicación, planificación difusión, que los discos estén en Spotify... Es un trabajo un poco invisible y difícil de explicar y sobre todo de apreciar si uno lo ve de afuera, pero gracias a ellos y de las relaciones y circuitos que fueron formando con sellos independientes del país y de otros países fue que pudimos empezar a llevar nuestra música a otros ciudades fuera de Rosario.

   —¿Tienen alguna estrategia de sobrevivencia en este difícil y confuso momento que atraviesa la música pop en general?    

— De los momentos malos no se sale estando callados y quietos, Mi Nave es nuestra propia estrategia. Cada uno lleva dentro suyo una carga silenciosa de miedos e inseguridades, cuando nos juntamos los liberamos y los convertimos en algo bello a través de una canción. Nos reunimos para crear algo que antes no existía, hace 10 años estos 4 discos no existían y ahora sí, capaz no significa nada para nadie más, pero para nosotros fue nuestra manera de sobrellevar la dura realidad con la que nos enfrentamos... cada disco es un acto de supervivencia.

   —Moverse en Buenos Aires y también en Córdoba, ¿en qué los benefició?

—Nos ayudó poder acercar nuestra musica a gente nueva, fortalecer relaciones con bandas amigas, generar circuitos con sellos de allá. Tocar fuera de casa da un poco de miedo al principio, uno esta de visitante y se siente desprotegido, pero la gente por suerte siempre nos recibió bien y nos hizo sentir que éramos locales en todas las ciudades que visitamos. Que haya gente que conozca nuestra música y nos este esperando es algo muy emocionante.

   —¿Se hace difícil armar un show en Rosario, poder solventarlo?

— Una ventaja de Rosario, o desventaja, según quien lo mire, es que acá no existe la posibilidad de "pegarla" haciendo la música que nosotros hacemos, o sea, nadie de afuera tiene la vista fijada acá y si querés sonar en las radios o tocar en Lollapalooza te tenés que ir a otro lado. Estamos demasiado cerca de Buenos Aires como para que desde allá nos vean como algo exótico y llamativo como pasa con las bandas de otras provincias más lejanas. Creo que eso, lejos de ser algo negativo, es lo que hace que salgan tantas joyas de discos año tras año en Rosario, porque tenemos una libertad para hacer y editar los discos cómo y cuándo nosotros queremos, porque la verdad es que nadie espera nada de nosotros. Armar un show de calidad en Rosario se hace cada vez más difícil, o sea es fácil si sos una banda que recién empieza y no le importa tocar en lugares con condiciones precarias, y también es fácil si sos, no sé, Fito Paez. Para todos los demás que estamos en el medio de ese espectro y no somos ni mainstream ni oscuramente under, es realmente muy difícil porque hay muy pocos lugares, hay condiciones muy malas y se ve muy poco interés del Estado por mejorar la situación.

   —¿Cómo es el público de Mi Nave? ¿Qué música escucha, qué cosas le interesa?

— Nuestro público es, y por suerte siempre ha sido, muy variado y algo que siempre nos destacaron desde afuera es que pudimos hacer convivir a varias microescenas de la ciudad que por lo general no se mezclaban. Cada disco que hacemos es a veces sustancialmente diferente al anterior, eso genera que haya personas que les guste solamente el primero y otros que les guste más el segundo... No creo que nuestro público sea fácil de definir porque la música que hacemos no es fácil de definir. Así como nosotros vamos mutando, también lo hace nuestro público, con cada producción se van sumando nuevos seguidores.

   —¿Y qué otra cosa además de la música buscar transmitir Mi Nave, ya sea desde las letras, la estética...?

   —Todos los integrantes de Mi Nave estamos relacionados de alguna manera con la imagen, yo soy diseñador gráfico e ilustrador, los demás son también ilustradores o fotógrafos o realizadores audiovisuales. Se nos hace imposible no pensar en imágenes, desde el principio cuando empezamos a hacer canciones, pensábamos también cómo generar un universo visual que acompañe y ayude a potenciar la idea musical de la banda y eso se puede ver en los flyers, tapas de discos, etcétera. Las imágenes ayudan a complementar una idea y también sirven para atraer más gente a que escuche la banda. Muchas personas nos dicen que nos escucharon porque les gustó un flyer o la tapa de alguno de nuestros discos.

   —¿Cómo son las presentaciones en vivo? ¿Qué tienen de particular?

—Hace un tiempo tomamos la decisión de que la banda sea una cosa en vivo y otra cosa diferente en los discos, lo tomamos como dos instancias muy diferentes porque también las situaciones de las personas que están escuchando son diferentes, no es lo mismo estar en un bar a la noche con tus amigos viendo una banda en vivo que estar solo sentado en tu casa trabajando con música de fondo tomando mate. En vivo somos más ruidosos, nos gusta tocar fuerte y generar climas un poco más intensos, más bailables, en cambio en los discos los ambientes que buscamos generar son más introspectivos.


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