Escenario

"Nos gusta romper moldes, por rebeldía y porque nos hace libres"

El guitarrista del grupo local Dubies, Andrés Picech, dijo que "el único idioma de la banda es el musical". Mañana, a las 20, presentan "Hechos", en el Galpón de la Música.

Miércoles 11 de Noviembre de 2015

Una melodía cadenciosa comienza a girar. Tiene una base de tango electrónico, pero también un aire ska. El sonido que sigue respira un poco de dub, pero hay un arreglo que suena a reggae, y la impronta es rockera, como no podía ser de otra manera. ¿A qué suena una banda que no tiene etiquetas y que cuesta encontrarle un rótulo? Muy simple, suena a Dubies. "La banda no tiene idiomas, el único idioma es el musical", dijo Andrés Picech, guitarrista y uno de los fundadores de la banda rosarina que mañana, a las 20, presenta "Hechos", en el Galpón de la Música (ex Galpón 11, Paseo de las Artes y el río), con entrada libre y gratuita.

Los Dubies son amigos de los desafíos. Con más de diez años sobre el lomo, la banda transformó su sonido en una energía distinta. El resultado es "Hechos", el segundo disco del grupo que, además de Picech, integran Daniel Alejandro O'Connell (guitarra); Patricio Oneto (percusión y accesorios); Ignacio Spiaggi (bajo); Matías Calabresi (batería); Sebastián Legresti (teclados); Franco Bazzani (saxo) y Lucas Travaglini (trompeta).

"No sé si alguna vez nos planteamos la respuesta a la pregunta de por qué el título del disco, pero fue el resultado de un montón de situaciones que nos hizo vivir el disco anterior, como los viajes más que nada, el viaje a Europa o a otras partes de la Argentina. La banda se enriqueció con eso y apunta no sólo a formarse acá en Rosario sino a ser universal", dijo Picech, con evidente orgullo por el camino recorrido y los frutos cosechados.

El músico se animó a tirar ideas alrededor de la esencia del título y hasta ofreció un juego de palabras tan dinámico como el pulso de la música de Dubies: "Un montón de hechos muy lindos y muy transparentes devinieron en el nombre del disco y es un juego de palabras, ya que estar hechos cierra mucho el concepto, pero no es tanto el hecho de sentirse hechos (risas), sino de que sea un hecho y de que los hechos concretos también nos deja hechos, pero no está todo resuelto, porque no sentimos que esto termina acá".

Picech agregó que Dubies disfruta que "la banda, al ser instrumental, no tiene idiomas, el único idioma es el musical". Pero aclaró que este proceso fue "súper natural y no fue muy buscado". "Cuando un cantante deja una banda (en referencia a la partida de David Mecozzi en 2010), queda un espacio musical bastante grande, y encontramos con que podíamos contar muchas historias, no sólo con palabras y un relato, sino con cada uno de los instrumentos. Y eso nos disparó a escarbarnos en cada uno de nosotros, con sus estilos, y tratamos de no cortarnos las piernas en estas cosas", destacó en una cita eminentemente maradoniana.

"Es inevitable que siempre terminamos por la raíz o la columna vertebral del reggae, no sabemos por qué, pero todos somos fanáticos del género. Nos respetamos y no nos atamos, y nos divierte cómo un teclado con un audio clásico tipo piano de cola combina con una guitarra distorsionada tipo inglesa sumado con un tamboril medio carioca. Eso es Dubies, y viene siendo desde hace tiempo", detalló.

Dubies nació en 2004 con el sonido jamaiquino del reggae como motor. Desde ese espacio ganó el respeto de sus pares, con quienes compartió escena, como Cultura Profética, Gondwana, Bahiano y Dancing Mood; y hasta grabaciones, como es el caso de Guillermo Bonetto, de Los Cafres o Muñe de Butumbaba, que junto con Lolo Luciani, de Fluido, fueron los cantantes invitados del disco debut de la banda en 2012, ya sin Mecozzi.

Tras su paso por festivales internacionales como el Rototom Sunsplash 2012, en Benicassim, España (el más importante de la cultura reggae); y el Medio Jamaicano 2012, en Italia, en medio de su gira europea, la banda siempre va por más, y sigue con la intención de abrir fronteras, no sólo musicales y estilísticas, sino también geográficas.

Por eso, esta decisión sonora y estética de "Hechos", tiene un plus, porque decidieron no contar con cantantes invitados, apostar más a lo instrumental y la variedad de géneros, y sumaron algunas participaciones de lujo, que hablan a las claras de la apertura de la banda.

Así, tocaron en este trabajo desde Monchito Merlo y Simón Wenceslao Merlo, en acordeones; hasta Carlo Seminara, en percusión y Matías Moro, en saxo barítono, entre otros, e incluso Félix Díaz, militante Qom, que cierra el disco con sus palabras.

"Nos consideramos bastante inquietos, la búsqueda es el corazón que late y es Dubies. No nos gusta quedarnos conformes con un resultado standard, en cuanto al sonido. Cuando suena a un estilo definido nos incomoda, —concluyó— porque nos gusta eso de que no nos etiqueten, de romper los moldes, de que la gente no entienda qué somos, si reggae, rock, dub o ska. Primero por una cuestión de rebeldía nata y segundo porque eso, indiscutiblemente, te hace libre, y hace libre al que lo escucha".

Un disco atípico y rico en matices

“Hechos” está integrado por ocho temas propios y un cover de lujo, “Lago en el cielo”, de Gustavo Cerati. Desde la impronta tanguera de “La orilla secreta” hasta el mensaje ideológico de “Seres nocturnos”, este segundo trabajo discográfico de Dubies está signado por la libertad expresiva. El reggae y el ska sobrevuelan este trabajo instrumental, en el que sorprende el acordeón de Monchito Merlo y secuencias climáticas que bien podrían ser la música incidental de una película. Para escuchar y disfrutar.

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