Escenario

No sos vos soy yo, o cómo amar y no morir en el intento

El director Federico Mordkowicz y el actor Benjamín Rojas contaron cómo es esta comedia romántica estrenada en Rosario.

Sábado 08 de Diciembre de 2018

Estados de Simbiosis Oportuna (ESO). Con esas tres palabras dichas como una broma, el director Federico Mordkowicz intenta echar un poco de luz sobre el tema que aborda en su primera película, "Eso que nos enamora", estrenada el jueves en Rosario y en la que explora las posibilidades del fracaso o el éxito de las relaciones a través de una pareja. Para protagonizarla convocó a la española Paula Cancio y a Benjamín Rojas, a quien Mordkowicz conoció cuando trabajaba como guionista junto su padre, Jorge Maestro, de "Mis amigos de siempre". Rojas se entusiasmó con el guión y le prometió que sería parte del proyecto. Cinco años más tarde, terminadas las grabaciones de "Mi hermano es un clon" y a punto de estrenar en teatro "Una semana nada más", el actor acompaña a Mordkowicz en el lanzamiento de esta comedia romántica que intenta desentrañar qué es eso que nos enamora.

   —¿Por qué se te ocurrió este tema para tu ópera prima y cuánto hace que desarrollas es proyecto?

   —La peli nace a partir de mis ganas de hacer mis propios contenidos, empezar a ver un poco lo que es el cine. Yo estaba trabajando en Pol-la escribiendo "Mis amigos de siempre" en 2014, y tenía muchas de desarrollar estos contenidos y meterme en el mundo del cine como director y productor y desarrollar este guión que viene de la comedia romántica, un género que me gusta un montón. Me gusta mucho la comedia y el romance es algo que me llama mucho la atención. Así empecé a experimentar y plantear diferentes hipótesis con esto que es aquella cosa que nos enamora y a partir de ahí nació esta historia.

      —¿La comedia romántica es taquillera, pero está relegada en relación a otros géneros?

   —Me parece que el género es taquillero, hay un público que consume comedia romántica, es bastante fiel a eso y lo tiene muy incorporado, pero me parece que cualquier película y cualquier historia va más allá de la etiqueta y puede quedarse con aquellos temas que exploran en profundidad. Esta película creo que explora el crecimiento y los vínculos, el destino, la suerte, el sincronismo y plantea sin dar una respuesta y sin bajada de línea el tema qué es eso que las personas nos atraigamos y que nos enamoremos de todo, no solamente de otras personas sino de una profesión o de la vida misma. No sé si hay reglas absolutas para montar un género pero que sí cumple con lo que promete en cuanto a que es de género y con la premisa de que chico conoce a chica y que por alguna razón no pueden estar juntos. En esa razón es adonde realmente se agarran las historias para determinar si te tocan desde un lugar o no.

   —El personaje de Benjamín Rojas le dice al de Paula Cancio: "Es difícil proyectar el futuro cuando estás sobreviviendo el presente". ¿Eso se puede aplicar también a otros contextos distintos de la comedia romántica, como el económico, político, social?

   —Es una de las frases que más me gustan de la película y los puntos de vista desde el personaje de Benjamín que dice que no sabe hacia dónde quiere ir por lo que le es difícil proyectar y no sabe dónde está parado. Por eso me parece que la peli de género es la excusa para hablar de otra cosa. Obviamente si vas a elegir un género, sea cual sea, si elegís terror y no ponés la adrenalina del miedo o el suspenso, está fallando como promesa, pero después hay un trasfondo del que se pueden hablar de un montón de cosas. Por eso me parece que elegí el género de la comedia romántica, porque desde algún lugar lo que más acompaña a lo que creo o es ilusión de vida. El tema de sobrevivir el presente es algo que se puede aplicar a cualquier punto, o al menos eso intenté.

   —¿Cuánto tiempo te llevó estrenar la película?

   —Fueron tiempos muy aleatorios. La suma total fueron cinco años pero no estuve los cinco años trabajando las 24 horas. Me llevó un año escribir el guión. Lo que más costó fue encontrar el financiamiento y armar el diseño de producción para que encaje en el negocio porque tiene que ser redituable para todos. Se filmó en cinco semanas y se editó en otras cinco semanas. Si bien es una película hecha con mucho esfuerzo y dedicación, en la posproducción pudimos trabajar tranquilos.

   —¿Cómo elegiste el elenco?

   —Cuando empecé con el proyecto en 2014 estábamos trabajando en "Mis amigos de siempre". Lo conocía a Benjamín, pero no había trabajado con él. Me encontré a un pibe muy abierto, muy humilde y copado, esa gente que querés tener a tu lado en los proyectos y se lo ofrecí. Le encantó el guión y desde ese momento no se bajó nunca. Y con Paula fue bastante diferente porque mientras estábamos buscando a la actriz, el productor de la película la propuso y me pareció una mujer con mucha impronta, mucha fuerza y energía y me daba un poco de miedo porque el personaje de Noemí es bastante retraído, que pasaba desapercibido y Paula no pasa desapercibida ni ahí. Paula hizo una devolución muy linda del guión y el resultado fue muy bueno porque, además de ser una gran actriz, toda esa energía que tiene está muy oculta en la película. Eso genera más intriga sobre qué le pasa a esa mujer y cuando se revela todo toma la fuerza que creo que impacta. Después tuve suerte porque todos los demás actores y actrices quería que fueran ellos y todos pudieron participar.

   —¿Cómo fue la experiencia de trabajar para una productora como Pol-ka?

   —La experiencia fue maravillosa, mucho aprendizaje, es un reto. La verdad que escribir todos los días entre veinte y treinta páginas de guión es un entrenamiento muy grande. Vas adquiriendo un oficio diferente al que te lleva una película que controlás los tiempos. Acá hay que entregar y mientras lo estás entregando por ahí te llaman porque hubo una urgencia en la producción y hay que hacer una hijuela de algo que escribiste hace diez días y no te acordás del todo porque escribís día a día un montón de cosas. La verdad que es un aprendizaje y un momento muy lindo. Física y emocionalmente era mucho laburo escribiendo todos los días pero fue un desgaste hermoso.

   —Tu padre es el autor de éxitos como "Montaña rusa", "Zona de riesgo", "Como pan caliente", "El sodero de mi vida", "Son amores", entre otros. ¿Lo tenés como un ejemplo a seguir o a alcanzar?

   —No, la verdad que no. Siempre a mi viejo lo tengo como un modelo a seguir en un montón de cosas. Con él aprendí a escribir y a dar clases, que es algo que me encanta, y él siempre una mirada muy relajada acerca del negocio y cómo funcionan las cosas. Eso también lo aprendí y lo tomé como ejemplo. Las cosas se dan por estar trabajando y no hay que tener expectativas hacia los resultados sino disfrutar de los procesos. Creo que ese es uno de los aprendizajes que me llevo de mi viejo, con el éxito que él tuvo y con la llegada en una televisión en la que no existía Netflix ni nada parecido. Llevarme ese aprendizaje de que lo importante es hacer y no tanto el resultado sino contar una historia me parece que me sacó muchas presiones.

   —¿Cómo cambiaron a la televisión las plataformas de streaming?

   —Me parece que la televisión está mutando hacia una forma de ser consumida, sigue siendo televisión y las nuevas tecnologías permiten tal vez algunas formas de desarrollo diferentes. Lo bueno de esto es que ya no es un misterio hacer un programa de televisión. Hoy hay un montón de contenidos de series web, de pibes y gente que está aprendiendo y haciendo al mismo tiempo y hay cosas muy buenas y otras no tan buenas. Me parece que sí hace falta una política interna de protección porque es muy difícil competir con un monstruo como Netflix que se lleva del país algo así como 8 millones de dólares al año y 800 mil suscripciones. Si no le ponés una forma de control con la capacidad de producción que tiene Argentina me parece que estás dejando al león comer tranquilo y está bueno poder proteger nuestros contenidos y nuestra industria que vale la pena. Hay grandes creadores y talentos y le da la posibilidad a un montón de personas de poder desarrollar sus contenidos y tener actores, directores y gente que no está consagrada la posibilidad de mostrarse en el mundo. Todos los países tienen una política de protección en la que aceptan la producción en sus países pero el treinta por ciento del contenido hay que producirlo en esos países. Eso es necesario. Pero que esté cambiando me parece que está buenísimo, que es una gran ventaja.

   —¿Cómo ves el panorama actual del cine?

   —Me parece que hace falta una política de protección, sobre todo por la cuota de pantalla, la exhibición, la cantidad de producción y porque hay o había mucha producción muy buena, y el Incaa puede apoyar hasta ahí. La política es un terreno del que conozco poco y es un terreno sobre el que se opina muchísimo sin tener tanta información. No digo que esté ni bien ni mal. Yo soy un poco más cauteloso en ese sentido. La gente votó lo que estamos viviendo hoy y me parece que hay que respetarlo. Pero más allá de este gobierno creo que es necesario poner un régimen de protección y de incentivo a la industria cuando sea posible y de la manera que sea posible. Sabemos que el Incaa es una entidad autárquica y que puede seguir produciendo más allá de lo que suceda.

   —¿Qué es eso que nos enamora?

   —No, la verdad que no lo sé, pero estuvo bueno preguntárselo. Me parece que es una pregunta bastante filosófica y fue divertido de jugar y coquetear un poco con la idea de tratar de encontrar una respuesta. Me parece que son tantas cosas. Primero tenemos que estar en ese estado. Una vez en un juego con una ex pareja salió que la palabra eso significaba "estado de simbiosis oportuno" y creo que es un poco así. Hay que estar disponible pero también tiene que suceder.


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