Escenario

"No somos una banda que ha mezclado estilos para acceder al éxito masivo"

El silencio en el teléfono se interrumpe con una puerta que se abre y desde donde sale un rock a todo volumen. Luego Juanse pide disculpas, dice que está en camino al jardín del estudio en el Abasto porteño donde Ratones Paranoicos está grabando su próximo disco. "Sino no me puedo concentrar tanto", especula y se dispone a la charla.

Sábado 15 de Noviembre de 2008

El silencio en el teléfono se interrumpe con una puerta que se abre y desde donde sale un rock a todo volumen. Luego Juanse pide disculpas, dice que está en camino al jardín del estudio en el Abasto porteño donde Ratones Paranoicos está grabando su próximo disco. "Sino no me puedo concentrar tanto", especula y se dispone a la charla. Graciadió, porque con Juanse nunca se sabe. Carga con la energía de la sala y cuenta que tienen una enorme cantidad de canciones para el disco nuevo, que allí irá incluido el tema "Sacrificio japonés" concebido por Luis Alberto Spinetta y que habrá adelantos de ese material esta noche desde las 22 cuando Ratones Paranoicos toque en Willie Dixon (Suipacha y Güemes) con el regreso de Memi en el bajo del grupo y con los españoles de Pereza como teloneros.

—¿Cómo llega un tema de Spinetta hasta los Ratones?

—Luis hizo un tema para mí, para mi disco (solista) "Energía divina". Pero reflexioné y pensé que es más para Ratones. Todos estuvieron de acuerdo y la letra la terminamos entre yo y un amigo. La canción es más de Luis para Ratones que nuestra. Estoy muy contento, muy agradecido, porque es inédito. Para mí es un logro escribirla, saber que un artista, que es el que más admiro de todos, compuso una canción pensando en nuestro sonido.

—¿En el disco nuevo habrá rock crudo como los primeros?

—No te podría decir porque estamos en el proceso de elaboración. Tenemos una enorme cantidad de canciones y Andrew (Oldham, el productor) es quien decide en qué dirección va el sonido. Nosotros nos limitamos a tocar los temas y después veremos entre todos qué concepto le daremos al sonido final.

—¿Hay adelantos en el show?

—Sí, por ejemplo estamos tocando "No llores" que va a formar parte del disco.

—¿Cómo viven el regreso de Memi a la banda?

—Yo lo invité a tocar en el disco mío y entonces fue donde dije: "Sería una buena oportunidad para juntarnos de nuevo". Y fue ahí donde tomamos la decisión de volver a tocar juntos. La partida de él nunca fue traumática, fue un mutuo acuerdo de descanso. El estaba muy estresado por el ritmo de trabajo que teníamos desde que habíamos empezado, y tuvo ganas de explorar otras cosas. De hecho siguió dándole rollo a su laburo con el estudio del bajo, del contrabajo acústico y hasta se puso a componer bandas de sonido de películas. Así que retornó muy enriquecido y nosotros en todo este tiempo adquirimos una gran experiencia en lo instrumental. Así que se complementó bastante todo y funcionó.

—¿Estás menos expuesto?

—Sí, porque ya no estamos buscando nada. Lo nuestro es muy difícil porque no somos una banda que ha mezclado estilos para acceder al éxito masivo comercial. Somos una banda de rock and roll que conserva el estilo. Si bien tenemos influencias de algunas cosas más disco o con otro tipo de planteo, básicamente somos una banda de rock and roll. Y a excepción de las más grandes del mundo, todas enfrentan el dilema de estar "compitiendo" contra cosas que están elaboradas, enlatadas con un gran respaldo comercial y mediático.

—¿Cuál es entonces el secreto de la continuidad?

Hay que tener con qué. Nosotros tenemos un camino recorrido que hace que la gente pueda tener la opción de ver una banda de rock and roll a pesar de tener que ir a arrodillarse adelante del ídolo de turno. Tampoco hay que sentarse a lamentar nada. Al contrario, es un desafío y a nosotros ese tipo de cosas es lo que más nos gusta. Estamos acostumbrados a ir caminando por la ruta, que a veces está asfaltada, otras es de tierra y a veces está toda embarrada. Pero hay que hacerlo igual.

—¿Seguís enojado con Diego Capusotto?

—No, nunca estuve enojado con él. Al contrario. Tengo una gran admiración por Capusotto, me gusta lo que hace y creo que tiene un enorme talento. Pero es una cosa mediática: hubo una confusión con una nota de Clarín que puso como hipótesis que alguien pudiera representar una caricatura de alguien que estaba viviendo de lo que hace. Ahí yo salté, pero no salió de mí. Eso está generado desde el atractivo que se necesita para que la gente le preste atención al artículo. De alguna manera él y yo nos prestamos un poco al juego porque nos dieron la posibilidad de una exposición pública, cosa que no nos vino nada mal a ninguno de los dos.

 

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