Escenario

"No me parezco en nada a Churchill"

Gary Oldman aspira al Oscar y viene arrasando en los últimos premios de la industria por su interpretación del ex primer ministro inglés.

Jueves 15 de Febrero de 2018

Tras llevarse el Globo de Oro por el biopic "Las horas más oscuras", el nombre del británico Gary Oldman figura en todas las apuestas para los próximos Oscar. Y no es para menos, pues su transformación en este filme que hoy se estrena en Rosario es espectacular. En él da vida ni más ni menos que al emblemático político y estadista Winston Churchill.

—Para meterse en la piel de Churchill lleva a cabo una enorme transformación. ¿Cómo lo ha logrado?

—No me parezco en nada a Churchill y, pese a ello, el director Joe Wright me dio toda su confianza. Incluso el diseñador de efectos especiales, Kazuhiro Tsuji, dijo que iba a ser muy difícil, y si había alguien en el mundo que podía lograrlo, era él. Todos lo hicimos con una confianza ciega. Recuerdo que estaba aquí en Londres, en un balcón con vistas a Downing Street, y mi entonces socio productor dijo: "¿Sabes cuál es el personaje? ¡Churchill!" Me reí hasta las lágrimas. Podría haberme imaginado encarnando a Stan Laurel, pero no a este hombre grande y robusto. Ha sido un regalo tener la oportunidad de darle vida y pronunciar las palabras "sangre, sudor y lágrimas" (de su discurso más famoso ante el Parlamento).

—¿Usó prótesis o tuvo que engordar?

—No, es todo postizo. Por supuesto que uno engorda con la maldita comida que te sirven en el set, eso pasa siempre. Pero llevando estas prótesis, puedes tomar los dulces que quieras sin que se note!

—Tras el rodaje, ¿Con qué se queda de Churchill?

—Su adicción a la nicotina era un problema...

—En el pasado le tocó hacer varias veces de villano. ¿Cómo se sintió al dar vida a un héroe, en especial a uno como Churchill?

—Encarnar los buenos fue una decisión consciente. Interpreté a un par de gángsters y, después de lo de Luc Besson (a cuyas órdenes rodó "Léon: El Profesional", me encasillaron en el papel. Supongo que era algo como "Necesitamos un villano, ¿Crees que podemos llamar a Gary para que se encargue de la escena?"

—¿Cómo elige a sus personajes?

—¡A menudo son los únicos que aparecen! No es que tenga siete, ocho o diez ofertas. Fíjese en "Nil by Mouth" (el debut de Oldman en la dirección, en 1997), no conseguía un penique y entonces Luc Besson dijo: "Claro que hago la película de Gary". Ni siquiera había leído el guión, firmó el trato en una servilleta de papel con un "okay". Cuando llegó el momento de "El quinto elemento" (con Besson como director), leí el libreto y sabía que podría saldar mi cuenta. Cuando llegó la llamada, dije que por supuesto. ¡Lo que no sabía era que iba a tener que llevar esa cosa rara de goma en la cabeza!

A sus 59 años, este actor londinense es conocido sobre todo por su versatilidad: ha dado vida desde el bajista de los Sex Pistols Sid Vicious hasta Drácula y el compositor Ludwig van Beethoven. En los años 90 se hizo un nombre con papeles de villano como en "Léon" o "JFK". Su hasta ahora única nominación al Oscar la recibió por su papel del espía George Smiley en "El topo".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});