Escenario

"No me alcanzaba con actuar, me atraía la idea de correr un riesgo"

Después de un proceso de creación de seis años, la actriz se animó a debutar como guionista y directora con una comedia dramática.

Sábado 27 de Enero de 2018

Desde Park City, Utah (EEUU).-Valeria Bertuccelli espera a La Capital para una entrevista en un hotel escondido entre las montañas nevadas de Utah, Estados Unidos, donde por un rato disfruta de un absoluto anonimato. La actriz nacida en San Nicolás ha llegado hasta el Festival de Sundance —la meca del cine independiente—, que se realiza en Park City, el exclusivo resort invernal de Utah, para presentar "La reina del miedo", la película que protagoniza, que ha escrito y en la que debuta como co-directora junto a Fabiana Tiscornia. La película, uno de los 16 filmes seleccionados para participar en la competencia de largometrajes extranjeros de ficción, cuenta la historia de Robertina, una actriz famosa cuya vida comienza a quebrarse cuando su gran amigo (Diego Velázquez) se enfrenta a la etapa final de un cáncer. En el elenco también participan Gabriel Goity y Darío Grandinetti.

   —¿Qué es lo que te genera estar en el medio de la nieve, participando en el Festival de Sundance?

   —Es medio una locura para mí. No lo puedo creer. En primer lugar porque para mí es un festival que siempre fue un símbolo del cine independiente y al que todos nos gustaría ir. Y aparte porque la película la terminé el 30 de diciembre, o sea: la mandamos acá y faltaba corregir un poco el color y algo de la mezcla de sonido, y estaba en medio de eso. Cuando uno termina se siente un desastre, porque siempre uno termina de entender lo que hizo cuando lo empiezan a ver los otros y te dan su opinión. Mientras tanto, es como la obra de un loco, que la vas haciendo y decís: "Esperá que estoy enloquecido con esto". Entonces, estar acá con la peli en algún punto te calma. Te decís a vos mismo: "Algo debe estar bien". Pero, sobre todo, rescato lo primero: siempre quise estar en este festival.

   —Llevás una buena cantidad de años trabajando como actriz. ¿Cuánto hace que venís pensando en la posibilidad de dirigir?

   —Bastante, hará como seis años. Empecé con el guión, tirando escenas en la compu a la par que trabajaba de actriz pensando: "En algún momento me voy a poner a escribir un guión". Básicamente me interesaba mucho la idea del miedo como motor. Me parecía que nadie es valiente si no siente miedo antes. Uno pasa por el miedo y la fuerza viene. Y por otro lado siempre pensé que si escribía ese guión era cantado que el director iba a ser yo. Después, hace como cuatro años, dije: "Esto no es algo que yo voy a poder escribir a la par que esté actuando, en algún momento me voy a tener que poner a hacer la película". Entonces decidí dejar de actuar un rato y ahí me puse a trabajar en el guión. Me pasé todo un año escribiéndolo, y después otro año en el que, a pesar de que estaba buscando financiación, seguía siempre corrigiendo. Cuando se la llevé a Lita Stantic, que fue la primera productora que iba a hacer la película, me dijo: "Es una locura que la dirijas, porque es un personaje con el que estás de punta a punta". Pensamos en la posibilidad de que la dirija otra directora, incluso tuvimos encuentros con una directora catalana que yo admiro muchísimo. Pero luego, cuando encontré nuevos productores, ellos al contrario me decían: "A nosotros nos parece muy interesante que la puedas dirigir vos". Para mí fue genial, porque yo hacía tiempo que estaba con ganas de intentarlo. Cuando comencé con el teatro, empecé haciendo mis cosas, escribiendo mis obras. Pero en un momento entré en eso de que te llamen para trabajar y me alejé mucho de la creación. Y me pasó algo, empecé a necesitar muy fuertemente hacer algo en donde además de transmitir actuando pudiera compartir lo que estaba pensando. No me alcanzaba con actuar, sino que me atraía la idea de correr un riesgo. Y esto lo digo porque ya no soy desconocida, entonces me jugaba mucho más. De pendeja era "bueno, no tengo nada que perder", pero ahora me da un cagazo importante.

   —¿Cuánto tuviste que depender de tu co-directora cuando vos aparecés en todas las escenas?

   —La verdad es que la experiencia fue buenísima. Sobre todo necesitaba que Fabi me ayudara en el set. Fabiana había estado conmigo y con Lita en el proceso pero desde otro lugar, como productora artística, y estaba muy cerca del proyecto. Entonces ya venía escuchando mucho hablar de la película, me veía viendo trabajar con el guión, hacer mis elecciones. En ese proceso de la preproducción Fabiana me dijo: "Yo quiero ayudarte a plasmar todo lo que necesites". Fue mi mano derecha y muy importante para mí. Y la pasamos genial. Pasaron cosas graciosas, porque yo hacía una escena y corría a ver cómo había quedado. Actuaba y corría a ver, actuaba y corría a ver. O también terminaba de actuar y le daba indicaciones al que tenía enfrente. Al final, ese gran fantasma de cómo iba a ser, fue mucho más fluido.

   —Tu protagonista es una actriz famosa, que vive en una casa con un montón de árboles que se parece un poco a la tuya. ¿Cuánto de este personaje es Valeria? ¿Qué conexión hay entre las dos?

   —La verdad es que actuando siempre hay mucho de mí. Es más, hay personajes que son alejadísimos y para hacerlos necesito igual encontrar lo más feo de mí para poder conectar. Este sin duda es el que más tiene de mí, pero no soy yo, no es Valeria para nada, a pesar de que es actriz. Hay un grado de observación mío mucho más agudo, porque hubo un punto en el que me tuve que plantear cuánto de este personaje era yo. Pero a la vez me parecía que era muy interesante, paralelamente, el contraste entre el mundo de la realidad y la ficción, lo que le pasa a ella al enfrentarse al escenario, el fantasma de la gente? Por eso elegí que no iba a luchar contra la idea de que el personaje fuera actriz sólo por el miedo a que la gente pensara que era yo. Aparte, a la vez hay algo muy mío, que es una imagen muy trillada pero que yo la siento como algo muy mío, que es la del payaso triste. Chaplin tiene eso y me parece adorable. Me gusta mucho jugarlo también en la película porque en la vida me vuelve loca eso de que haya alguien que pasa del llanto a la carcajada y de la carcajada al llanto. Creo que el hecho de que el personaje fuera actriz iba a hacer que eso funcionara.

   —Hay un aspecto de excesiva espontaneidad en este personaje, que se olvida de los compromisos. ¿Hay algo de eso en vos?

   —No, no en ese punto. Yo no me olvido, todo lo contrario. Eso fue construido totalmente para el personaje porque me parece que en la película pega con alguien que ya está en medio de una crisis existencial, que está en medio de un sinsentido de para qué es todo. Ella está en medio de una bola de nieve que ya no está manejando.

   —En la película la fama no parece molestarle demasiado en su vida cotidiana a tu protagonista. ¿Cómo convivís vos con el hecho de que todos te reconozcan en la Argentina?

   —Y... lo llevás de una manera que la verdad que a veces molesta y otras no. Depende. A veces te paran para decirte algo que me deja pensando. Mucha gente me dice: "Vos no me conocés pero yo te conozco". Y yo respondo: "La verdad es que vos tampoco me conocés". Es algo que todavía estoy aprendiendo a llevar. Hay veces que me resulta más fácil y otras veces es más difícil.

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