Escenario

"No le temo a los gobiernos", afirmó el actor Enrique Pinti

Pinti responde de inmediato a la lógica del apellido con peso propio. Es la referencia del actor contestatario, de un monologuista impar, del que supo ganarle la batalla al paso del tiempo.

Domingo 03 de Agosto de 2014

Pinti responde de inmediato a la lógica del apellido con peso propio. Es la referencia del actor contestatario, de un monologuista impar, del que supo ganarle la batalla al paso del tiempo.

   El viernes, a las 21, en City Center (bulevar Oroño y avenida Circunvalación), Enrique Pinti sube a escena con su unipersonal “Recargado”, en el que abordará la temática de la crisis, como un “estado natural” de la historia mundial, y de ahí pivoteará hacia las crisis íntimas, las sociales, las económicas, y, claro, la del país en el que le tocó nacer hace casi 75 años.

   En una entrevista con Escenario, en donde se explayó a gusto en algunas preguntas y fue muy escueto en otras, el actor habló de su frustrado paso por la televisión, de todo el caudal artístico que le sigue ofreciendo el musical, de la vuelta de su clásico “Salsa criolla” y, desde su expresión sin eufemismos, de por qué eligió el nombre de su nuevo show.

   —El nombre de tu espectáculo es “Recargado”, ¿qué alusión tiene con tu presente? ¿Estás recargado de bronca por ver tanta pelea política, recargado de ganas de hacer teatro, o hacia dónde se dispara esa palabra?

   —Más que recargado, las peleas políticas me tienen repodrido y con los huevos por el piso, pero no me animé a titular el espectáculo con semejantes epítetos. “Recargado” me pareció más fino y además también describe el estado de mi energía que, gracias a Dios, no decae.

   —Estás a casi tres décadas de tu estreno de “Salsa criolla” y alguna vez dijiste que querías volver a hacer una versión actual, pero que el escenario político no era el apropiado. ¿Qué te hizo decidir a representar en escena esta obra en 2015, ahora renovada, que hizo historia en el teatro argentino?

   —El hecho de que en abril del 2015 se cumplen treinta años del estreno fue el principal motivo, porque si espero que el escenario político sea racional y sensato me temo que no podría reestrenar nunca este espectáculo que fue determinante en mi vida.

   —¿Te sentís con la libertad de hablar lo que se antoja con todas las letras, sobre todo de la vida política, o a veces tenés miedo de que te amenacen o te metan en una lista negra?

   —A la única lista negra que le temo es a la que una parte de mi clase media pueda ponerme por no coincidir con mi manera de ver las cosas que es, o al menos trata de ser, sensata, equilibrada y anti-fundamentalista. A los gobiernos y políticos no les he tenido demasiado temor y sigo igual.

   —Pinti es sinónimo del actor que tiene libertad para hablar, putear, decir las cosas por su nombre, ¿esa particularidad te favoreció a marcar un estilo propio o te enrotuló tanto que te cerró puertas para otros proyectos?

   —Es indudable que el éxito de “Salsa criolla” me otorgó un perfil definido, pero yo soy ante todo un actor todo terreno y llegó un momento en mi vida en el que me ofrecieron proyectos soñados: “Los productores”, exitazo con Guillermo Francella; “Hairspray”, en el inolvidable rol de Edna, la gorda acomplejada y soñadora:, “El burgués gentilhombre”, del maestro de todos los satíricos sociales: Moliére, nada más y nada menos; “Lo que vio el mayordomo” del iracundo Joe Orton, audaz transgresor al que tanto admiré desde mi más feroz juventud y “Vale todo”, de otro genio creador que tuvo que ocultar su condición sexual en un mundo lleno de prejuicios: el gran Cole Porter. Las puertas del teatro siempre estuvieron abiertas para mí, no así las del cine y la ficción televisiva.

   —Siempre dijiste que te gustaría hacer más cine o televisión, pero que no te llaman. ¿Cuál es el motivo que podrían tener los productores o realizadores para no convocarte?

   —Ignoro las razones y ya he cerrado el tema. He pedido en cuanta nota y reportaje hice a cuanto productor existe y en veinte años fui convocado para un capítulo de “Mujeres asesinas” y dos de “Tiempo final”, creo que el promedio es muy bajo. Pero es tanto lo que el teatro me ha dado, que hoy día ya me harté y no me quejo. He hecho clásicos, modernos, comedia, musicales, revista, café concert y espectáculos de humor político, así que ahora “no me llamen porque no voy a estar”, me hartaron.

   —Bonavena decía que “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”. ¿En tu caso, qué ganaste y qué perdiste con el paso de los años?

   —Gané experiencia y oficio y no perdí absolutamente nada.

   —Hoy te toca ser jurado en “Tu cara me suena”. ¿Te sentís cómodo al sentarte del otro lado del mostrador?

   —Comodísimo. Me divierte mucho compartir el jurado con la negra (Elizabeth) Vernaci, Cacho Castaña, Miguel Angel Cheruti, Carmen Barbieri, Soledad Pastorutti o Valeria Lynch y, por sobre todo, me siento cómodo también por el clima de respeto y alegría que predomina en el programa.

   —La actualidad en la Argentina es tan vasta que supera a la ficción, y en tus relatos siempre la planteás como una tragicomedia. ¿Te gustaría que nuestro país tenga el equilibrio de Suiza, por ejemplo, o te plantearía la disyuntiva de lo bueno que es vivir mejor y lo malo que es no tener letra para tus monólogos?

   —Ni Suiza ni ningún otro país está pasando por un real equilibrio. Europa está dominada por crisis de todo tipo: desempleo, inmigración no deseada, crimen, corrupción de la que no se salva ni la monarquía española ni Sarkozy, ni Berlusconi y su dunga-dunga; Estados Unidos enfrenta una lucha sin cuartel entre Obama y grupos fundamentalistas que consideran un despilfarro el plan de salud que el presidente quiere poner en funcionamiento y que permitiría el ingreso a una mejor salud a millones de ciudadanos mientras que para guerras bochornosas y, encima perdidas, se gastan miles de millones. Ni hablar de Oriente medio, el horror de Gaza, la guerra Rusia versus Ucrania y el avance de partidos neo-nazis que cada día ganan más escaños en el parlamento europeo. ¿Querés que te diga?: El mundo está hecho bolsa y creo que nadie debería tirar la primera piedra. Cada país tiene su “relato” para engañar giles y a mí no me lo venden más, empezando por casa.

   —El humor es tu fuerte, pero si tendrías la posibilidad de interpretar con más continuidad papeles dramáticos, lo disfrutarías del mismo modo? ¿Con qué criatura te sentirías más identificado, con un villano perverso, que es asesino serial, o con un héroe cotidiano querible?

   —Lo que más me gusta es la versatilidad, la posibilidad de alternar géneros y experimentar todas las formas de expresión posibles en todos los medios disponibles. He hecho todo tipo de teatro, he sido y soy director, autor, adaptador de obras extranjeras, columnista y escribí más de diez libros con selecciones del material que he creado, el último se tituló “Del 25 de mayo al desmayo”, por lo tanto aquí estoy, abierto a personificar reyes, mendigos, chantas, buenos, malos, héroes, anti-héroes y, sobre todo, viejos, ya que en octubre cumplo 75 años.

   —Nunca tuviste empatía con la televisión. ¿Sentís que no tuviste la oportunidad esperada, no encontraste tu lugar, o directamente es un formato que no es para vos?

   —Ya lo he dicho, no me interesa hacer por TV lo que he hecho mayoritariamente en teatro, me gustaría hacer ficción de todo tipo pero debo ser peor actor de lo que yo me creo y no estoy en la mira de productores y autores. De todas maneras, tal como ya he dicho, he renunciado a mis aspiraciones. Cuando nadie te convoca, será por alguna razón que, al no poder entender cuál es, resulta ocioso perder energías en la queja constante. No se dio y ya está, caso cerrado, tengo mucho que hacer.

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