Escenario

"No hay dos personas, hay una síntesis", sentenció Gustavo Grobocopatel

El empresario de la soja cantará obras de Guastavino, López Buchardo, Juan José Castro, Julio Perceval, Urafsky, De Rogatis y Ginastera hoy a las 20.30 en el teatro El Círculo.

Miércoles 15 de Julio de 2015

Gustavo Grobocopatel cantará obras de Guastavino, López Buchardo, Juan José Castro, Julio Perceval, Urafsky, De Rogatis y Ginastera hoy a las 20.30 en el teatro El Círculo, en el marco del ciclo “Música argentina”. Estará acompañado por Lucía Maranca, en piano.

Lo significativo de la presentación de este tenor bonaerense, al margen del sabroso y culto menú que transita por la zona de la canción de cámara criolla, es el perfil del protagonista. Grobocopatel, además de grabar discos y de ser cantante de folclore y de música lírica, es, según la prensa económica, el gran modernizador del campo argentino, un empresario agropecuario astutísimo cuyo modelo sojero le deja una montaña de dinero por año.

Y aunque abdjura de ser tildado el “Rey de la soja” (gestiona una de las compañías agrarias más grandes de Argentina), Grobocopatel dice que “no hay dos personas, hay una síntesis” y confiesa que puede leer mejor la economía, a sus clientes y proveedores, con el pensamiento del artista.

Por este y otros motivos, la actuación de Grobocopatel suscita una comprensible curiosidad.

Hace 25 años que Gustavo Grobocopatel viene estudiando con Lucía Maranca, cantante, pianista y prestigiosa maestra de varias generaciones de músicos argentinos.

—¿Cómo se acercó a la música y desde cuándo canta?

—Estoy muy cerca de la música desde mi adolescencia. En la escuela secundaria participaba de coros, un sexteto vocal y un dúo. Ya en la universidad decidí tomar el tema con mayor profundidad y comencé a estudiar canto y música con la maestra Lucía Maranca. La clave fue tener buenos maestros y estar dispuesto a aprender. La música para mí no es una compañía, es un permanente desafío, es una forma de comunicación al alma y al cerebro, la emoción y la sorpresa.

—¿Qué música escuchaba cuando era un niño?

— Siempre fui muy ecléctico con los gustos musicales: música clásica, folclore argentino y del mundo, tango y jazz.

—¿Cuál es el tema de más rápida y clara explicación: la macroeconomía argentina o la cultura popular argentina?

—Creo que hay complejidades e interacciones entre ellas. Muchos problemas de la economía pueden explicarse por la cultura y también tenemos una cultura forjada por los shocks económicos. Esto es si entendemos a la cultura como “la forma de hacer las cosas”. Si por cultura entendemos la aproximación a los hechos artísticos creo que un pueblo con mayor formación artística es más creativo, más innovador, y entonces se adapta mejor a los cambios y se comunica mejor. O sea, un pueblo más culto es más competitivo. Por ello creo que la educación artística debe ser obligatoria, pero no para formar artistas sino para vivir arte en nuestra cotideaneidad.

—¿La música lo desconecta de la agenda local?

—La música es lo que me conecta a mí mismo y a los demás. No me desconecta con nada ni nadie.

—¿Siente que la economía y sus valores lo aleja de la gente y que la música lo acerca?

—No, al contrario. Todo me acerca. No hay dos personas, hay una síntesis. Puedo leer mejor la economía, a mis clientes y proveedores, con el pensamiento del artista.

—Aprendió a convivir con el título de “rey de la soja”?

—Si, pero lástima no ser un rey en serio, por lo menos para poder escuchar a algún conjunto de cámara en mi corte.

 

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