Escenario

"No damos recetas, pero apoyamos el vínculo entre la salud y el humor"

Mario Braun, impulsor del grupo Sanarte, contó cómo reunió a otros diez colegas médicos para esta propuesta que ya cumplió seis años solidarios.

Viernes 20 de Julio de 2018

"El resorte que mueve todas las piezas es la salud y el humor", aseguró Mario Braun, director y creador del grupo Sanarte que estrena su nuevo espectáculo "Concierto humor", mañana a las 21, con entrada libre y gratuita, en el auditorio de Asociación Médica de Rosario (Tucumán y España). Se trata de un show multimedia con música en vivo, bailes, sketches e imágenes intervenidas que tienen como factor común el humor y la experiencia de los profesionales reunidos con el fin de trabajar en la ciudad y en las giras en beneficio de distintas insituciones que promueven la salud. El grupo está formado por Mario Braun, Alicia Butarro, Marisa Cabeza, Atilio Castelli, Adriana Divis, Florentino Gascón, Daniel Leto, Jorge Marcipar, Sandra Mirarchi, Hernán Oddone y Raúl Rodríguez.

—¿Cómo surge la idea de reunirse once médicos para formar el grupo Sanarte?

—Fue a partir de la amistad, conociendo a colegas que tenían relación con actividades artísticas, entre ellos bailarines, actores, músicos, un día se me ocurrió juntarlos y tratar de hacer algo relacionado con la salud. Le pusimos el condimento del humor y allí nos reunimos e hicimos un proyecto que ya lleva seis años. Y todos los años hacemos un espectáculo distinto. Lógicamente que el eje es tomar la salud pero siempre con humor. Tenemos música en vivo, tangos con dos parejas de baile, imágenes intervenidas y sketches de humor con temas relacionados con la salud.

—¿Son situaciones inspiradas en la práctica?

—Son temas que nos dispara la actividad profesional y a partir de allí empezamos a trabajar. Siempre decimos que es como una consulta pero que le agregamos ese condimento de tomar lo que suena muy feo, muy áspero y ponerle un tono que permita interpretar el cuadro de otra manera. No vendemos cosas raras, ni damos recetas, ni somos sanadores, sino que nos apoyamos en el vínculo entre la salud y el humor. Por eso todos los años me dedico en noches de desvelos a confeccionar un guión distinto.

—¿Cómo es el de este año?

—Este año se llama "Concierto humor". No hay eje determinado, sino que son distintas situaciones. Es como si entramos en una clínica y nos asomamos un ratito en cada consultorio. Cada uno presenta una situación que es real, que la patología existe, y allí se da una situación que tiene aristas humorísticas sobre distintos temas que tienen que ver con la especialidad. Allí cada uno vuelca lo suyo en distintos sketches, pero el resorte que mueve todas las piezas el la salud con humor.

—¿Qué especialidades tienen sus colegas?

—En el grupo tenemos ginecólogos, pediatras, alergistas, yo hago clínica general y Pami. Yo hago distintas secuencias donde presentamos varias problemáticas de salud, pero le sacamos la dureza y lo transformamos en algo que se puede palpar, discutir y hasta reír de su propio problema. A veces una dolencia que parecía tan preocupante, es algo que termina siendo más banal y que termina con un abrazo y un apretón de manos y riéndonos del problema.

—¿Cualquier enfermedad se puede tomar con humor?

—Hay muchas que hay que abordarlas con mucha delicadeza. Cuando son situaciones de difícil tratamiento, y no me refiero a lo medicamentoso o lo quirúrgico, sino de tratamiento entre el médico y su paciente, uno trata de no tocarla, pero fundamentalmente en cuestiones médicas hay temas que son más delicados, y siempre hay un fino hilo que separa una cosa de otra y que puede tornarse difícil de tratar, pero intentamos hacerlo con mucha cautela.

—¿Los pacientes también son parte del público?

—Hay de todo tipo, pero de mediana edad. Yo soy secretario de Cultura de la Asociación Médica y siempre hacemos el estreno en el auditorio. Pero a partir de allí lo mostramos en distintos lugares. Recorrimos muchísimas ciudades de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, donde fuimos a Victoria y Chajarí, y en estas dos ciudades consideraron por decreto al grupo Sanarte como de interés cultural. Inclusive lo hizo la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Una de las cosas importantes para nosotros es que no cobramos ni un peso por la actuación sino que la realizamos a beneficio de instituciones que tienen que ver con la salud y la lucha de distintos grupos. En Paraná lo hicimos para la gente que trata los chicos con casos oncológicos.

—¿Cómo es la relación entre ustedes en el escenario?

—Nosotros no nos podemos olvidar de nuestra tarea diaria y el tema médico surge en todo momento que a veces se vuelve una broma o una cargada. Reina un ambiente de mucha amistad, tenemos una muy buena relación, y el tema de la especialidad es muy interesante con situaciones referidas a cada una de ellas. Además nos vemos entre nosotros en consulta. Es un clima de mucha confraternidad y nos sentimos muy satisfechos, con gente que nos manifiesta que se ríe y que lo pasa bien. Son cosas que por ahí en la consulta no se ven. Son más las cuestiones que quedan truncas, no por una mala resolución. La consulta médica requiere un tratamiento muy especial, tiene que haber una serie de hechos, una empatía mutua entre el paciente con el profesional. Esto es distinto y creo que lo que nos falta en la consulta es lo que nosotros sacamos y aprovechamos en estas actuaciones.

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