Escenario

Nik: "Argentina siempre se destacó como potencia a nivel gráfico y de historieta"

Gaturro, el popular personaje de la historieta creada por el humorista Nik, marcará un hito en el cine de animación argentino al ser el protagonista de la primera película en Latinoamericana realizada íntegramente en computadora y en 3D y con un personaje en pleno auge.

Domingo 05 de Septiembre de 2010

Gaturro, el popular personaje de la historieta creada por el humorista Nik, marcará un hito en el cine de animación argentino al ser el protagonista de la primera película en Latinoamericana realizada íntegramente en computadora y en 3D y con un personaje en pleno auge. En el filme, que se estrenará el jueves, Gaturro quiere transformarse en una estrella de televisión y, finalmente, conquistar el corazón de la esquiva Agatha. 

Según contó su autor, ver a su creación en acción y en 3D en “Gaturro, la película”, una coproducción de casi tres millones y medio de dólares, “es como tocar el cielo con las manos”, entre otras cosas porque ya tiene asegurada distribución internacional y su presencia en el festival de Cannes.

—¿Qué te produce ver a tu creación en 3D?

—Primero estoy muy contento porque pudimos terminar el proyecto, que en Argentina ya es un mérito extra. Empezamos hace cuatro años, con un presupuesto que llegó a casi tres millones y medio de dólares, en coproducción con India y México, además Illusion Studios y la ayuda del Instituto Nacional de Cine. Yo como autor no lo puedo creer. Es como tocar el cielo con las manos.

—¿Cuál fue la dificultad de ponerle voz?

—En su momento hubo una polémica con Mafalda, que tuvo varias versiones. Cuando los personajes vienen de la gráfica y la gente inventó su propia voz, siempre habrá alguien disconforme. En este caso hicimos un casting enorme de voces. No elegimos famosos como se suele hacer. Finalmente elegimos a Mariano Chiesa.

—¿Cuál fue el origen de la historieta de Gaturro?

—Por un lado me gustaba mucho dibujar animales. Era un fanático de las características que adoptan los animales cuando unos los personaliza. Hace varios años hice una tira donde había una familia y ya aparecía Gaturro, pero sin nombre. Después apareció en los dibujos de actualidad. En el 96 toma cuerpo como tira propia o sea que ya tiene catorce años como historieta independiente y desarrolló su personalidad, su familia, sus amigos.

—¿Qué tuvo para ganarse un lugar propio?

—Sinceramente uno hace las cosas y a veces no las está estudiando. La verdad no tengo un manual de cómo hacer un personaje de historieta. Sí uno puede reconocer algunas cosas. Quizás Gaturro es el personaje que me hubiera gustado leer.

—¿Cuáles eran tus preferidos?

—Yo soy muy fanático y lo fui desde chico de todas las historietas nacionales e internacionales, desde Asterix, Tintín, y de aquí Mafalda y las historietas de Fontanarrosa. Lo que siempre sentía es que todas me gustaban, pero uno siempre se imaginaba cómo sería la historieta ideal para esa edad, mi gusto, mi forma de ser. Creo que con los años uno lo que hace es volcar todas esas experiencias como lector.

—¿Estás atento a los gustos de los chicos?

—Hay que adaptarse a los gustos actuales. Cada personaje va encontrando su público y el autor en ese sentido es como una antena receptora. Yo trato de ser muy consciente de cuál es el público que lee Gaturro. Creo que es un público parecido a mí y por eso nos entendemos. El humor es un mecanismo para dejar un mensaje, pero además de dejar un mensaje tenemos que ser graciosos.

—Gaturro sucumbe a la tendencia a la fama instantánea de la televisión...

—Eso era un poco lo que decía de estar pendiente de qué temas se habla hoy en día. Es algo común a todos. Hoy le preguntás a un preadolescente qué quiere ser un quizás un par te van a decir que quieren ser famosos. Y algún padre también, a pesar de que es políticamente incorrecto. Pero la película tiene un contramensaje porque finalmente se hace famoso, pero descubre cuáles son las contras.

—¿Se revalorizó la historieta argentina después de Patoruzito, Manuelita y Boogie?

—Sí, creo que sí. Los argentinos a veces nos tiramos un poco abajo, pero a nivel historieta y humor gráfico Argentina siempre fue una gran potencia. Sobre todo fue un boom en las décadas de 50 y 60. En el país se vendían toneladas astronómicas de revistas y tiradas de 600 mil ejemplares que hoy dejarían boquiabierto a cualquiera.

—¿Por qué ocurrió?

—A “Patoruzito” le fue muy bien en el 2003 y 2004 cuando había un auge de la nacionalidad y la Argentina cae en un pozo. Ahí hubo una revalorización de lo nacional. “Manuelita” en el 99 fue un éxito transgeneracional porque los personajes de María Elena Walsh llegan a varias generaciones. Son personajes que uno los nombra en cualquier mesa y todos saben quienes son porque están en la memoria de varias generaciones.

—Gaturro es el más joven de los personajes argentinos que llegan al cine, pero se diferencia de algunos tanques de Hollywood en 3D en que fueron ideas originales. ¿Es necesario salir al mercado con algo probado?

—No es una cuestión de seguridad. No se si se piensa en el mercado. Yo no estoy tan seguro de que eso sea una regla que funcione y que te asegure que va a funcionar. Creo que tiene que ver con que tiene más que ver con el guión y con que la película sea divertida más allá de si el personaje es conocido o no y Gaturro creo que va a ser una buena medida para saber dónde estamos parados.

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