Escenario

Natalia Oreiro: "Todos generamos nuestro destino"

La actriz cuenta cómo mutó para dar vida a una mujer violada, en el rol de la tira “Entre caníbales”, que se estrena el miércoles 20 de mayo por Canal 5.

Domingo 10 de Mayo de 2015

Natalia Oreiro recibe a Escenario vestida de negro y sentada sobre un amplio sillón blanco. Dos puntos sobresalen, y completan la escena cromática: los ojos verdes, la boca roja. Casi ni es necesario subrayar que la Oreiro no es una chica más de la televisión, sin embargo el rictus de diva no figura en su repertorio: sobria, sexy, cálida y elocuente, contesta todo lo que le pregunten.

La uruguaya ofrendará su humanidad en un thriller con pausa, aceleración, venganza, drama y muerte. Con trama política, en un año político, “Entre caníbales” podría calificar también en el género policial. Ya lejos de la comedia, el terreno que más conoce y que la llevó a la popularidad, la actriz regresa a Telefe -desde el miércoles 20, en el horario de las 23- a transitar una tira de cuatro días semanales dirigida por el premiado Juan José Campanella. La sofisticada y muy pretenciosa producción asoció a Telefe con la multinacional Fox, 100 Bares (Campanella) y el grupo de medios oriental Montecarlo Televisión.

El plus de ser dirigida por el único director argentino cuya película se llevó un Oscar (“El secreto de sus ojos”) no es un dato menor para Oreiro: “Es un genio, un amor, un tipo muy humilde. Y no tuve en cuenta sus galardones; él nos dirige, nos explica qué quiere contar y cómo lo quiere contar”. “Entre caníbales”, aseguró la actriz, es un proyecto “de equipo y no de estrellas”. “Nos llamamos, nos escuchamos entre todos, proponemos cosas”, reveló.

En el cara a cara con La Capital, Natalia reconoció que salir a contar una historia donde se oculta una muerte cometida por los hijos del poder, que con los años pasan a constituir el poder mismo, y que además promueven una candidatura presidencial -justo en el año en el que la Argentina elige nuevo presidente-, no se trata de una casualidad. “Va a provocar conjeturas, pero como actriz no me hago cargo de esa parte. Además estamos haciendo una trabajo que piensa en un público de decenas de países; esto es ficción y el proyecto no está dirigido a intervenir en la política local”, dijo. “Entre caníbales” se trata de un proyecto muy ambicioso, caro, “que va a salir al aire en muchos países, de lo contrario no podría prosperar”, detalló.

—Te estás acomodando como actriz en un sitio nuevo, el drama, ¿cómo te va con eso?

—Es la primera vez que hago un papel así, dramático, en televisión; tengo mucha expectativa. Es el personaje de mi vida. El motor de esta historia es la búsqueda de justicia, una persona atormentada, una vengadora que, a su modo, busca reparar un delito y carga con un odio enorme.

—¿Te persigue el personaje todo el tiempo?

—Lo tomo con mucha responsabilidad al personaje de Ariana, a veces me cuesta salir; lo estoy trabajando con una psicóloga. De todos modos, mi punto de desconexión es mi hijo, que me está esperando cuando llego a casa. Nos ponemos a jugar juntos y el personaje Ariana sale de mi cabeza.

—Ariana la pasó mal, quiere venganza, ¿cómo fue componerla?

—Encontré colaboración para construir el personaje con dos chicas que fueron abusadas, y luego buscamos el tono justo de cada escena con Juan (Campanella). La cuestión del abuso (sexual) afecta a millones de personas, 7 de cada 10 mujeres han sufrido algún episodio de ese tipo, aunque no necesariamente sexual. En este caso me toca tomar la voz parlante, me resulta fuerte.

—¿Nos das un resumen de tu personaje?

—Es del interior, migra junto a una amiga a la ciudad unos 20 años antes del tiempo presente. Por entonces, fueron violadas por un grupo de hombres, poderosos, hijos del poder. Su amiga muere en el episodio, y mi personaje queda embarazada. Luego no le toman la denuncia porque vuelve a chocar con los amigos del poder. Ariana no puede hacerse cargo del hijo, se lo deja a otra persona, y desaparece por veinte años. Aquellos hijos del poder, ahora son el poder. Mi personaje se mete en ese lugar. Con esto aprendí que en algún punto toda mujer tiene miedo a ser violada. Salir de noche, subirte a un taxi, a todas nos toca.

—Un thriller dramático, político, policial, en un año electoral, desde la perspectiva del actor ¿sentís que “Entre caníbales” podría intervenir en el plano político real, o no ficcional?

—Es una ficción, coproducida con Fox, con la intención de venderse en muchos países. Así que no veo que esté pensada sólo para la Argentina. Ahora, lo que sucede en la política, en la Argentina, sucede en todo el mundo. Y lo que le pasa a una mujer en nuestro país, de igual manera podría suceder en otros países. Después, claramente, sabemos que se trata de un año electoral y muchos van a encontrar identificaciones, y que provocará conjeturas. Desde mi perspectiva, la de actriz, para mí no tiene ninguna connotación política.

—Hablaste de un gran involucramiento con el personaje de Ariana, aunque también en la película “Infancia clandestina” te tocó otro rol muy fuerte. ¿Cuántas diferencias o similitudes encontrás entre ambos trabajos?

—En la película “Infancia clandestina” hice un personaje de una mujer con enormes convicciones, ideales, una vida militante. En la tira “Entre caníbales”, en cambio, estamos hablando de una mujer que está muerta en vida, que nunca se enamoró, que le quitaron todos los ideales. Ariana miente todo el tiempo y también especula, a diferencia de la militante guerrillera que decía a viva voz todas sus verdades. Cuando Ariana reacciona, se enamora, y empieza a buscar justicia, tal vez tenga ahí un contacto con “Infancia clandestina”. Pero fuera de eso no encuentro muchos otros puntos de contacto entre ambas historias.

—¿El programa se pensó para muchos capítulos?

—Es una historia de 120 capítulos, y mi personaje llegará lejos. Primero para saber quiénes fueron los violadores y cuántos fueron. Cuando hablé con chicas que pasaron por esas situaciones surgieron detalles de ese momento: si bien podés no recordar la cara del violador, sí tal vez recordás las manos, el perfume de una crema de afeitar, el aliento, una mancha, una cicatriz. Son detalles que nunca reparás, pero están en la memoria, por años y años.

—¿Sabés cómo y por qué tu recorrido artístico llega hoy a este lugar de actriz dramática?

—Yo creo que todos, de alguna manera, generamos nuestro destino. El poder de la mente es muy fuerte, y las cosas suceden porque uno hace palanca para que eso pase. De verdad, yo no pensaba hacer televisión. Si no fuera por la propuesta de Juan no hubiera aceptado. Mi proyecto en esta etapa era estar con mi familia. En un principio les dije «olvídense, una tira diaria no hago». Después lo hablé en casa y surgió un sí rotundo: se trata del personaje de mi vida.

—Ir de la comedia al drama supone una línea de crecimiento, ¿lo vivís así?

—Diría que el surgimiento de nuevos roles como actriz tiene que ver con una búsqueda personal. Yo transité la televisión desde muy joven, hay muchos personajes que ya hice y siempre quise superarme y crecer un poco más. Aunque el drama no es algo que tenga que ver conmigo y la comedia es mi espacio natural, sin embargo ahora encuentro un desafío mucho más fuerte: el drama me cuesta, tengo que bucear, trabajar, tiene otra profundidad y me implica un compromiso mayor.

 

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