Escenario

"Nadie se hace diva porque quiere, es el público que la coloca a una en ese lugar"

María Valenzuela y Thelma Biral dicen que descreen del divismo y apuestan a la calidad de la obra y al trabajo

Domingo 13 de Abril de 2008

Para salvar su profesión, un audaz productor decide aprovecharse de los años de oro, escándalos y desplantes protagonizados por dos divas del espectáculo, y las convoca para un futuro trabajo. Ya en decandencia, sin mucho para elegir y esgrimiendo su marchito divismo, las actrices se enrostrarán viejas cuentas pendientes y desatarán una comedia con algunos tintes trágicos. De eso se trata "Divas", una obra de James Kirkwood que ya estelarizaran Joan Collins y Linda Evans, con escándalos incorporados, viejas enemigas en la vida real y en la serie "Dinastía". Desde este fin de semana e inaugurando una nueva sala, Thelma Biral y María Valenzuela se meten nuevamente en la piel de Silvia Glenn y Doris Montsé luego de una exitosa temporada en Mar del Plata. La obra, dirigida por Cocho Paolantonio y coprotagonizada por Mónica Villa, Roberto Catarineu y Alejandro Barrios Vidal, subirá al escenario del Teatro Nacional (en el primer piso de Córdoba 1331), este viernes y sábado, a las 21.30, y el domingo, a las 21, para repetir los mismos días y horarios el fin de semana próximo.

—¿El divismo oculta a la persona detrás del personaje?

—TB: Yo nunca creí mucho en la cuestión del divismo. Inclusive diva parece un término pasado. Nadie se hace diva porque quiere, es el público que la coloca a una en ese lugar. No sirve con querer ser primera, hay que poder serlo. Una trabaja y trabaja y después las colocaciones en la vida y en el trabajo se van consiguiendo. Y es la gente la que compra nuestro trabajo. Además, la diva de la pieza pinta una realidad de Broadway, no transcurre en Buenos Aires. Entre nosotros, ¿divas? No sé. En general los actores de este país son más laburantes que otra cosa. Yo me considero una laburante sin descanso.

—MV: Hay muchos momentos de la comedia donde los personajes, actrices hoy en el ocaso, despliegan sus egos elevados, su lucha, su inseguridad, pero hay dos momentos donde ellas abren sus corazones y muestran su humanidad. Y en definitiva ese divismo es un juego y que en algunos casos tiene que ver con la inseguridad que tienen muchos actores, el hecho de que te quieran, de gustar, de necesitar siempre de la aprobación del otro. Eso hace que uno se ponga en un lugar que de pronto no es real.

—¿Qué diferencia tiene tu diva con la de Thelma?

—MV: La mía es más brutal, es más real. La diva de Thelma es más mediadora, de congeniar en esta competencia que han tenido. Mi personaje es más visceral, más guerrera, peleadora.

—¿Vos serías entonces la que tiró del escenario a la otra?

—MV: Nunca se supo quien tiró a quien. No sé si fue Joan Collins que tiró a Linda Evans o al revés. Ojo que la más mosquita muerta a veces es la más terrible (risas).

—Si de pelea de divas se trata, ¿tirarías a la otra a la platea?

—TB: No. Yo me banco las dieferencias yéndome. No empujo a nadie, voy a lo mío y creo que lo que se hace arriba de un escenario se hace entre todos. Y si ese mecanismo falla por alguna cosa, no tiro a nadie, me tiro yo (risas).

—Al final las divas ganan un Tony (el Oscar del teatro). Ustedes, ¿con quién lo compartirían?

—TB: Hay tantos buenos actores y actrices en este país que no sé. Lo haría con Yasmina Reza (la de "Art" y "El hombre inesperado") porque la considero una autora actual, inteligente, moderna. Y con Sándor Márai, un autor húngaro que ya no está en este mundo pero que descubrí hace poco y es el que más me conmovió en los últimos tiempos. Sí, sí, con él.

—MV: Con cualquiera (risas). El hecho de estar nominada ya es un premio, después si te ganás y lo compartís, es un triple premio. Pero en definitiva, el primer premio es el del público, cuando levanta el pulgar y te agradece con un aplauso. Tanto en el teatro como en la televisión. Todo lo demás es yapa, ser reconocida por los colegas y la prensa es bárbaro, pero siempre el primer premio es el que uno recibe del público.

—¿En qué andan más allá de "Divas"?

 

—TB: Terminé la temporada en Mar del Plata, me tomé un mes de descanso y nada más. Yo siempre estoy leyendo teatro y buscando alguna cosa que me interese. Cuando se termine la gira de "Divas" seguramente haga teatro porque yo no me quedo sin hacer teatro.

—MV: Fue un año muy duro de tele, muy intenso, donde viví prácticamente para mi trabajo. Excepto los fines de semana que también tenía poco tiempo para mis hijos. Este año tengo muchas ganas de pasear con "Divas" por todo el país, hacer una linda gira nacional. Quedarme un poco quieta, que no lo es tanto porque es de jueves a domingo, un día en cada lugar. A la noche cuando me voy a dormir al hotel dejo la luz prendida del baño para, si me levanto a la madrugada, saber para dónde tengo que ir.

—Después de un verano agotador, ¿la gira viene en plan de descongestión?

 

—MV: Sí, el verano fue matador (hacía "Divas" en Mar del Plata y grababa los últimos capítulos de "Son de Fierro" en Buenos Aires). Ahora estoy en una especie de impasse, he logrado relajarme un poco más, para cargar las pilas. Viajo a Nueva York cinco días para ver espectáculos y tomar un respiro y vuelvo para debutar con la gira en Rosario.

—Entonces en el primer semestre, ¿nada de tele?

 

—MV: No, porque también hay que dejar descansar un poco al público de la imagen tan fuerte que una tuvo con "Son de Fierro" el año pasado. Cambiar un poco el look y la imagen para que, si uno vuelve a la televisión, hacerlo con algo distinto.

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