Escenario

"Nadie demostró que en la música popular no se acepta la vanguardia"

Liliana Herrero dijo que eso sería distinto si llegasen al gran público otras formas de folclore. La cantante se presenta mañana, junto a su grupo, en el Auditorio Fundación Astengo. "Igual a mi corazón" es el nombre del último disco de la cantante entrerriana de nacimiento y rosarina por adopción...

Viernes 27 de Junio de 2008

El corazón de Liliana Herrero late en tiempo de folclore, fiel a su costumbre. Un folclore íntimo, no complaciente, con sello propio, con mucho de búsqueda. "Igual a mi corazón" es el nombre del último disco de la cantante entrerriana de nacimiento y rosarina por adopción que presentará mañana, a las 21.30, en el Auditorio Fundación. "Nadie ha demostrado que en la música popular no se acepta la experimentación y la vanguardia", dijo La Negra Herrero.

—¿Cuál es el cambio más brusco entre "Esa fulanita" y este último trabajo?

—En realidad el cambio más brusco se dio entre el primero, del 87, y "Esa fulanita", dos años después. Pero lo que yo siento es que le estoy dando vueltas siempre a la misma cuestión. Sea con un disco acústico, con máquinas de ritmo, sea más o menos electrónico siempre estoy dándole vueltas a cómo puedo pensar la exquisitez cultural de los países del sur. Pienso en la Argentina, en Uruguay y en Brasil, sobre todo en el sur de Brasil. Mi horizonte, mi universo sobre el cual pienso la música es el paso del tiempo, qué hacer con las cosas que quedaron muy atrás, que se alejaron de nosotros, si están acá, si están presentes, si nos están esperando. Aunque suene rimbombante, y más allá de que esto lo trató muy bien la filosofía, y te pido que lo pongas, creo que el hilo que liga todo es el tema del tiempo.

—Este disco también marca tu estilo de ir contra la corriente, con un folclore que no es complaciente.

—Es que se tiene que dar ese encuentro mágico entre una gran melodía y una letra, y no es fácil de encontrar. Y lo encuentro en los antiguos músicos y poetas argentinos del folclore, o también lo encuentro en Juan Quintero, en Coqui Ortiz y hasta en Fernando Cabrera. Y esta vez no hubo un Cuchi Leguizamón o Atahualpa Yupanqui o una recopilación de Leda (Valladares), que son autores que no abandonaré jamás.

—¿Te cae mal cuando te citan como artista de culto?

—Me molesta, ¿qué es una artista de culto? Una especie de vanguardia vacía, no me cierra, la verdad que no. Cuánto más público esté dispuesto a verme en un concierto más feliz estaré.

—De todos modos siempre seguiste un camino de experimentación en tus discos.

—Bueno, porque nadie ha demostrado que en la música popular no se acepta la experimentación y la vanguardia. Esa es una vieja polémica y creo que hay que revitalizarla, reactualizarla y pensar que es posible romper esta homogeneización del oído, tan escandalosamente instalada a partir de ese pacto entre los medios y el mercado. Sería distinto si podríamos compartir con el gran público otras formas de la música. No lo hago por vanguardista o por ser de culto, ni nada que se le parezca, si no porque es lo que a mí me gusta. Qué querés que te diga, Los Nocheros son populares y componen canciones, pero yo esos textos y esa música no las cantaré jamás. Simplemente porque me parecen que son canciones feas, que son menores, y que al lado de un Rolando Valladares y un Manuel Castilla, yo no voy a cantar eso. Me pregunto por qué voy a cantar algo malo si tengo todavía un arcón lleno de piedras preciosas que tengo que simplemente abrir.

Pedro Squillaci

La Capital

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