Escenario

Murió esta madrugada Suma Paz, emblemática figura del folclore argentino

La cantante folklorista y autora Suma Paz falleció esta madrugada, a los 70 años, en una clínica porteña, víctima de una arritmia que derivó en un accidente cerebrovascular. Familiares de la artista santafecina, que dedicó su talento a difundir la obra de Atahualpa Yupanqui, indicaron que Suma Paz había festejado el pasado domingo los 70 años. ► Una artista en primera persona. ► Video: Suma Paz interpreta una milonga de Atahualpa.

Miércoles 08 de Abril de 2009

Buenos Aires.- Con 70 años recién cumplidos (el último domingo) falleció esta madrugada la cantautora y guitarrista Suma Paz víctima de una arritmia que derivó en un accidente cerebrovascular del cual no pudo recuperarse y con su deceso se va una de las figuras más emblemáticas del Canto Yupanquiano.

Su fallecimiento se produjo esta madrugada en una clínica porteña, según le confirmaron a Télam sus familiares.
Suma, había nacido el 5 de abril de 1939 en la ciudad santafesina de Bombal y con tan sólo 6 años comenzó a tocar la guitarra en su ámbito familar, para luego estudiar filosofía y letras y se graduó en la Universidad del Litoral.

A partir del año 1959 comenzó su participación en programas de radio y televisión y en 1968 viajó a Japón donde brindó 40 recitales y grabó un disco.

En 1977 estrenó la cantata “Ay, Patria mía”, basada en la vida de Manuel Belgrano, con textos del historiador Máximo Aguirre y música de su autoría, que fue representada en el Teatro Municipal de Morón con la participación del Coro Mixto dirigido por el maestro Fernández Cevallos y el actor Oscar Casco en los relatos.

Por Radio Nacional y sus 40 filiales, escribió y condujo durante seis años el programa “Pampeanías”.
Fiel seguidora y difusora de la obra de Don Atahualpa Yupanqui de quien ella consideraba como su “maestro”, tiene entre sus trabajos más destacados:

“La incomparable Suma Paz” (1960); “Guitarra, dímelo tú” (1961); “Suma Paz La incomparable” (1963); “Lo mejor de Suma Paz” (1970); “Las hondas raíces de Suma Paz (1980); ”Llenar de coplas el campo“ (1972); ”Una mujer con alma de guitarra“ (1970); ”Para el que mira sin ver“ (1982); ”Homenaje a Atahualpa Yupanqui“ (1994); ”Canto de nadie“ (2000) y ”Parte de mi alma“ (2005), producido por Litto Nebbia.

Publicó además tres libros de poesía: “Pampamérica” (premiada por la Fundación Steimberg); “Al sur del canto” y “Ultima guitarra”.

En el año 2006 fue distinguida por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad.

En aquel acto que condujo el concejal comunal y músico Juan “Chango” Farías Gómez asistieron figuras del mundo de la música como Susana Rinaldi, Adelina Villanueva, Atilio Reynoso, José Ceña y Carlos Martínez.

Entre otras distinciones, recibió el Premio a “Los Grandes Intérpretes” (SADAIC); el Martín Fierro del Instituto de la Tradición de Rosario; el Premio “Alicia Moreau de Justo”; el “Discepolín” del Departamento de Cultura del Partido Justicialista y el Kónex de Plata como una de las “Cinco mejores intérpretes de folklore”.

El periodista René Vargas Vera (diario La Nación) escribió el libro “Suma Paz, por la huella luminosa de Yupanqui”.
Con respecto a Don Ata, la poeta y compositora expresó en su momento que “hace muchos años cuando era una niñita, Don Atahualpa me dijo: usted ha elegido un camino áspero y solitario, asúmalo y no se queje”.

Lito Nebbia productor de su último disco mencionó en la placa que “Suma Paz es una discípula de la tierra. Del canto del canto Noble. Mujer que pertenece a la raza de nuestro Atahualpa Yupanqui y su interpretación tiene la nobleza de nuestras raíces...”
Temas como “Desde la misma huella”, “Arrorró vidita”, “Campana de palo”, “Patio de nogales”, “Milonga en Do” de Alfredo Zitarrosa (otro de sus artistas preferidos), “Pampa escondida”, “Mi regreso”, “Tu que puedes vuélvete”, “Aves que vas cantando” y “Doña Guillerma”, estas últimas de Atahualpa, son buena parte de su extenso cancionero poblado de milongas, zambas, huellas y cifras.

Suma, desgrana en su canto nostalgia de una intérprete que es toda milonga, llanura, por su expansión musical y su hondura filosófica de vida.

Don Ata le recomendaba a la cantora popular: “póngase detrás de su canto, nunca se luzca usted”; “apague tarde su lámpara, nunca te acuestes hasta que no hayas alimentado tu espíritu de palabras que te nutran y de paz que te acune”.

“A que le llaman distancia, eso me habrán de explicar, solo están lejos las cosas que no sabemos mirar”; “No ha de faltar jamás quien encuentre una copla, y la mire, la aprenda, la lea, la goce, la llore y la haga suya, y la devuelva a todos, al aire: La golondrina sin pasaporte”, dijo Yupanqui. (Télam).-

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