Escenario

Murió Laura Antonelli, un mito erótico del cine italiano de los años setenta

La actriz italiana, un ícono erótico de los 70, no la pasó nada bien desde los años 90: una cirugía estética la desfiguró y fue arrestada y acusada de tráfico de drogas.

Martes 23 de Junio de 2015

La actriz Laura Antonelli, mito erótico del cine italiano de los años 70, murió a los 73 años en su vivienda de Ladispoli, cerca de Roma.

Recordada por títulos como "Malicia" y "Me gusta mi cuñada" ("Peccato veniale"), la actriz fue hallada muerta en el salón por su empleada de la limpieza.

Antonelli, cuyo verdadero nombre era Laura Antonaz, nació el 28 de noviembre de 1941 en la entonces ciudad italiana de Pola, que actualmente pertenece a Croacia. Tras mudarse a Roma para trabajar como profesora, debutó en televisión y al poco tiempo dio el salto al cine con "Venere in pelliccia".

En los 60, un productor de fotonovelas descubrió su veta de alto voltaje atractivo, la televisión italiana la conoció en una serie y le dio paso a una carrera cinematográfica. Sin embargo durante unos cuantos años no pasó de tener papeles secundarios .

Su primer gran éxito lo cosechó en 1973 con "Malicia", de Salvatore Samperi, por la que se llevó el Globo de Oro a la mejor actriz revelación y se convirtió en ícono sexual. En su filmografía figuran también títulos como "El inocente", la última película de Luchino Visconti, o la comedia negra "Docteur Popaul", del francés Claude Chabrol. En el filme compartió cartel con Jean-Paul Belmondo, con quien mantuvo una tórrida relación.

La exitosa carrera de Antonelli se vio truncada en 1991 debido a una fallida cirugía plástica que la desfiguró y al escándalo que protagonizó cuando la policía descubrió 36 gramos de cocaína en su casa, por lo que fue arrestada y acusada de tráfico de drogas.

Nueve años después, los tribunales concluyeron que las drogas eran para su consumo personal y retiraron los cargos. Aunque la actriz ganó un litigio contra el Estado italiano por el caso, vivió sus últimos años con depresiones.

"Era una diosa frágil, generosa e irónica": así recordó a su amiga el cómico Lino Banfi, que la conoció en su momento de gloria pero también en la indigencia y la soledad. Entrevistado por la agencia de noticias italiana Ansa, Banfi admitió haberla ayudado, incluso económicamente, pero no haber hecho todo lo posible para que el Estado italiano le concediera una pensión vitalicia que mitigara un poco su pobreza. "La última vez que la vi fue en su casa de Ladíspoli, una verdadera tapera donde en la cocina se acumulaban los paquetes de fideos que le regalaba Caritas -recordó Banfi-. Se la veía pésimo físicamente, escuchaba todo el día la radio porque no tenía televisión".

"Nos abrazamos y lloramos juntos, ella estaba desesperada y yo le prometí ayudarla y así lo hice pero ahora pienso que podría haber hecho más por ella", agregó el cómico.

"Como compañera de trabajo era una delicia. Cuando actuamos juntos en «Roba da ricchi» en 1987, era la primera en llegar, se daba con todos, tenía un gran sentido del humor y no se creía una diva", añadió.

El dinero

“Un día, cuando aún tenía una gran casa en Cerveteri -recordó Lino Banfi- la fui a visitar. Sabía que tenía problemas de dinero pero encontré la casa llena de gente, que se aprovechaba de ella. Antes de irme le dejé un rollo de billetes pero me di cuenta de que había empezado a repartirlos entre los invitados y cuando le dije que ese dinero era para ella me dijo: «Hay gente que lo precisa más que yo»”, rememoró Banfi.

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