Escenario

Murió Bernardo Bertolucci pero sus películas vivirán para siempre

El director de títulos legendarios como "Ultimo tango en París" y "Novecento" falleció en Roma a los 77 años tras una larga enfermedad.

Martes 27 de Noviembre de 2018

Bernardo Bertolucci, quien atravesó con sus filmes la historia del cine italiano y dejó su marca en el mundo, falleció ayer en Roma a los 77 años de edad, tras años de dar pelea a una larga enfermedad. Considerado como el último gran maestro del siglo XX -poeta, productor, director-, Bertolucci relató como nadie el recorrido del séptimo arte: del experimentalismo al cine de autor, de la cinefilia a la grandeza, del bajo presupuesto a las megaproducciones, del provincialismo a la mirada internacional.

Nacido en Parma el 16 de marzo de 1941, el realizador era hijo del poeta Attilio y de la profesora Ninetta Giovanardi.

Había crecido en un hogar con ebullición creativa, ya que era nieto del productor de cine Giovanni Bertolucci. También su hermano Giuseppe, más conocido como director teatral, se dedicó al cine. Bertolucci tenía solo 15 años y vivía en el campo, cerca de Parma, cuando usó una cámara de 16mm para realizar su primer cortometraje, "La Teleferica", la historia de tres niños que se pierden en el bosque.

Le siguió "Morte di un maiale", girado en una única toma, que relata la tradicional matanza del cerdo en el matadero del pueblo. Al cine, propiamente dicho, llegó en 1962, como asistente de Pier Paolo Pasolini, que entonces rodaba "Accattone". Se convirtieron en amigos y también fue un defensor empedernido del Partido Comunista. No por casualidad, los medios italianos lo definen como "polemista".

Bertolucci siempre reconoció la descomunal influencia sobre su cine de Pasolini, a quien conoció porque su padre le había editado su "Ragazzi di vita" y se había mudado al mismo edificio. De hecho, la primera película que firmó, "La commare secca" (La cosecha estéril, 1962), partió de una historia del propio Pasolini.

Así nació una carrera que le llevó a dirigir una quincena de filmes y que absorbió también las innovaciones de la Nouvelle Vague francesa, que descubrió pegado tardes enteras en las butacas de Cinémathèque parisina en los años sesenta. Allí más tarde vio de cerca el Mayo del '68 que retrató, para algunos de forma un tanto frívola, en "Soñadores" (2003). Sin embargo, para muchos otros fue su filme más trasgresor.

No estudió ni tampoco se preocupó por el aprendizaje técnico. Y en sus inicios, siguiendo el ejemplo de Pasolini, renunció a los actores profesionales y coqueteó con las corrientes experimentales.

Pero el nombre de Bertolucci quedará asociado indiscutiblemente a grandes títulos, como la polémica "Ultimo tango en París" (1972), signada por la censura y el retiro de las salas cinematográficas y que le valió dos meses de prisión y la prohibición de votar durante cinco años.

También se lo recordará por la gran "Novecento" (1976); "Refugio para el amor" (1990) y "El último emperador" (1987), que obtuvo nueve premios Oscar, entre ellos, al Mejor Director y Mejor Guión.

En las últimas dos décadas, tras el estreno de "L'assedio" (1998), apenas lanzó dos películas: la ya nombrada "Soñadores" y su último filme, "Io e Te" (Tú y yo, 2012), basado en una breve novela de Niccolò Ammaniti.

En 2007 fue galardonado con el León de Oro a la carrera de La Mostra de Venecia y, en 2011, recibió la Palma de Oro de Honor del Festival de Cannes. Bertolucci fue, indiscutiblemente, protagonista, testigo y relator del siglo XX. Fue muy italiano y también internacional; sofisticado y a la vez, "nacional y popular", muy literario y más visual. Su cine atravesó el espíritu del tiempo, con relatos amargos, fabulosos y aventureros. Y hay muy pocos que pueden ser indiferentes a eso.


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