Escenario

Muñecas: "Planteamos conceptualmente un disco al que le metimos todo"

Fabricio Zero, el líder del grupo rosarino, aseguró que este material es una "gran historia de zona sur". Y lo identificó como "un viaje nocturno"

Lunes 21 de Diciembre de 2020

"Sabemos que estamos planteando conceptualmente un disco al que le metimos todo”, dice Fabricio Zero, el líder de Muñecas, la banda rosarina que viene de lanzar su segundo disco “Festival de Sombras”.

   “Festival de Sombras” comienza con una breve introducción musical que te invita a un viaje. Una vez adentro, el material es un recorrido conceptual de una tropa de trasnoche, que empieza y termina de día; con luces y sombras, subidones y bajadas.

   Como ocurre en una expedición nocturna que dura largas horas, con la música de este disco en un momento estás arriba, sentís que nada te puede parar. Todo te hace bien, nada puede hacerte mal. De repente, el lobo feroz con un soplido destruye esa construcción. Sos la peor persona del mundo y amás mucho a toda la gente que te rodea. El próximo estadío es el «porque vos, porque yo», donde las palabras se superponen en discusiones sin sentido, y no se llega a nada. Otra vez el subidón. Luego el final, con la vuelta, y la derrota. La mente en blanco, el cuerpo no siente nada.

   Describiendo el final de una extensa jornada, empiezan las canciones. Canta Fabricio Zero (compositor principal, voz, sintetizadores) en ?La liga humana?: “¿Dónde terminé? Desperté en Villa Gobernador Gálvez, muy lejos de un desfile de muñecos reventados de cerveza artesanal”.

   En “Diabla”, el tema siguiente, existen las luces, baile, fiesta, colores. De hecho, complementando las texturas musicales que bien reflejan estos sentidos, ambas canciones tienen su consecuente videoclip. En el primero la banda es perseguida por un zombie que quiere asesinarlos, y todo resulta clase B; mientras que en el segundo están tocando, impecables, listos para romperla.

   Entre tanta adrenalina, conviven los paréntesis, claro, “porque la rotura de cabeza tiene que tener un descanso en algún momento” dice Fabricio en diálogo con La Capital. Esos momentos se manifiestan primero en “Rencor”, una gema que, entre el universo new wave y pop ochentoso general del disco, revela un costado cercano al góspel y R&B que aporta una dulzura inesperada. Y luego sobre el final, “Jardín de invierno”, contiene un piano y arreglo de saxo bellísimos. En la vida real, sería el momento donde, abrumado por los excesos, necesitás abrazar a tu mamá o prometés nunca más volver a dañarte.

   “Festival de Sombras” es un disco seguro. Sobresale el trabajo detrás, y a pesar de que son muchas las manos y cabezas que intervinieron, lejos de resultar un cambalache, lo que se escucha y se siente es una definición conceptual muy lograda del núcleo de la banda que forman, además de Fabricio, Manuel Camarasa (bajo, sintetizadores y coros), Marcos Ribak (guitarras y sintetizadores) y Daniel Menegozzi (batería y samples).

   La pre producción la hicieron con Tuta Torres (bajista de Babasónicos), Panky Malissia (drum doctor de Muñecas y stage manager de Babasónicos) y Tomás Gagliardo (Tomas Crow). Y el proceso fue así: Fabricio armó las maquetas en su casa, grabando todo. Se lo pasó a la banda, ellos le pusieron su impronta, y después se juntaron en su sala de ensayo con Tomas Crow, Tuta y el Panky, dependiendo de lo que necesitaban de cada uno, y grabaron el disco.

   “Una vez que teníamos el falso disco grabado y mezclado en nuestra sala, ahí fuimos también con los productores, al estudio El Pie (Buenos Aires), con toda la idea súper clara” detalla Fabricio. Luego también pasaron por los estudios locales Audió Buró y Penny Lane para completar cada detalle preciso, demostrando que tenían todo dispuesto y pensado, y los productores a los que acudieron se situaron en hacer lo que las canciones y Muñecas necesitaba.

   —¿Cuánto tiempo les llevó pensar el disco?

   —La idea venía germinando desde el disco anterior. Estábamos tan hartos de lo que habíamos hecho antes, que nos planteamos hacer algo distinto. Los demos se desarrollaron a final del 2018, bastante rápido. En el medio tuve un hijo, y luego siguió el proceso.

   —¿Lo podrían definir como un disco conceptual?

   —El disco es un viaje nocturno. Cuando hablamos de Villa Gobernador Gálvez, es una gran historia de zona sur. Me crié en Tablada, y todos volviendo nos pasamos con el bondi y terminamos en cualquier lado, terminar en Gálvez era muy posible. La idea era hacer una traducción de todo eso en un disco. Las letras en general vienen después de la música, tengo cosas escritas, pero primero hago la música y después de acuerdo a lo que me parece, busco en lo que tengo escrito y armo el rompecabezas. Cuando estábamos armando este disco, pensamos que conceptualmente tenía que ir para ahí, como me dijo un colega tuyo, una rotation. Para armar la lista final nos agarramos de los pelos, porque todos teníamos una idea de cómo tenía que ser la línea de tiempo de ese viaje hasta el final.

   —¿Qué diferencia encuentran en el proceso respecto al primer disco?

   —En el primer disco escupimos todo lo que veníamos cargando en la mochila, porque lo teníamos que hacer. Y eso nos abrió paso a que digamos ya está, ya nos sacamos de encima todo esto, ahora vamos a hacer lo que queremos, y no lo que tenemos que hacer.

   —¿Lo van a tocar en vivo?

   —Nos agarró la pandemia y no lo pudimos tocar. Y tampoco queremos hacer una presentación solo por hacerla, por ahora no. Uno de los fuertes nuestros es el vivo, y cuando tocamos en el Complejo Cultural Atlas en formato streaming, no fue lo mismo. Porque interactuamos mucho con lo que pasa abajo, y mirar y no ver nada a mí por lo menos me descoloca. Si no le veo la cara a nadie, me descoloca. Y este disco necesita ser tocado en vivo, y también, como para darle un tiempo, una maduración fuera de lo que hicimos nosotros y la producción. Pero también pasa lo que dice Marcos (Ribak, guitarras y sintetizadores), sobre que el disco dura menos de lo que uno espera. En dos meses es como que queda viejo. Estuvimos haciendo mucha prensa porque tenemos planeado irnos a México el año que viene y haciendo notas todos me decían lo mismo ¿Y ahora qué van a sacar? ¿Qué tienen pensado para adelante como lanzamiento? Y yo les decía que recién habíamos sacado un disco. Báncame un cacho, me llamaste por este disco y ya me estás pidiendo que saque otra cosa.

   —¿Si no publicás constantemente, no existís?

   —Va para ese lado la cosa en el sentido de que estamos corriendo detrás del número, a veces parece que vamos detrás del número, y no de los conceptos. Entras a Spotify a ver si nos bajaron las escuchas o subieron. Y eso atenta un poco, hay que ponerse una coraza, miremos los números, está bien, pero no tanto. ¿Qué hacen esos números? ¿Por qué son esos números? Te podés aturdir, podés ir para cualquier lado. Este disco funcionó porque no fuimos donde teníamos que ir. Cuando sacamos el disco anterior un tipo de Buenos Aires, muy livianamente nos definió como Indios ?la banda-, pero más aguerridos. No me gustó un carajo lo que dijo, no porque no me guste Indios, sino porque nos despersonalizó. Pero nosotros en lugar de ir por ese lado, que funciona, hicimos lo que se nos cantó el culo. Y más allá de la cantidad de escuchas que tengamos, nosotros estamos re contentos y orgullosos con lo que hicimos. Entonces creo que hay que ser un poco más pragmáticos y no cerrarse mucho en la vieja escuela, en cómo eran las cosas, pero sin caer en la trampa de mañana salir a buscar un “feat” (N de la R: la participación de un artista invitado) con el que nos convenga y no con quien queremos. En este disco hay un “feat” con (el joven músico rosarino) Manu Piro, porque es amigo nuestro y porque nos gusta lo que hace. O salir a hacer musicalmente algo que cuando nos escuches, no nos vas a creer. Igual música estamos haciendo, no por la reproducción de escuchas, sino porque cuando te empiezan a salir las cosas, te entusiasmás. Hay una gimnasia de composición, que cuando uno se pone a hacer mucho, las cosas salen más fáciles. Pero no hay que aturdirse. Sabemos que estamos planteando conceptualmente un disco al que le metimos todo, plata, huevos, cabeza. Hay que entender este año como lo que es. El disco todavía hay que tocarlo, y dejarlo que se escuche?

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