Escenario

Moria Casán, en Rosario: “Nunca me quedé con lo standard”

La actriz inaugura hoy la fiesta puerca en Vorterix. Antes, contó sus planes en dialogo con Escenario y confesó cuánto la enoja la “mentira” y elogió a Daniel Scioli.

Viernes 27 de Noviembre de 2015

Los huracanes, por azar de la nomenclatura internacional, casi siempre tienen nombre de mujer. En veinte minutos de charla, poco antes de venir a Rosario como invitada especial de la Fiesta Puerca que se hace hoy a partir de la medianoche en Vorterix, Moria Casán dialogó con Escenario. Como ocurre con la mayoría de las personas, no hay una sola Moria, o en todo caso, algunos temas perturban su habitual afabilidad inicial, dan paso a los vientos arrasadores de su “lengua karateka”, para, finalmente, recuperar la quietud y la actitud componedora. Todas esas Morias en una.
  Moria es, ante todo, una gran conversadora. Está la Moria en armonía con la naturaleza (vive en una reserva ecológica), y la diva con chofer (aunque prefiere conducir ella y que el hombre sea el acompañante). Pero es una diva con matices a la que le gusta comer hamburguesas en los carritos de la Costanera. Es la mujer que “superó el cuerpo” y que se siente “icónica” para muchos gays. Y también la elogiada actriz de la obra “Las tres viejas”, de Alejandro Jodorowsky, con Alejandro Paker y Marko Vega (“creo que tengo las mejores críticas de mi carrera”). No obstante no renuncia al glamour: en el verano estrenará en el Maipo “The Hole”, “una mezcla de cabaret y music hall”.
  Hasta ahí el tono es afable. Pero de pronto entra en escena la Moria “contestataria”, la de “lengua karateka”, como fue definida en algún momento. Es la que “aplica correctivos” por Twitter. Así ocurrió con el cruce que tuvo con la periodista Mercedes Ninci (“Me faltás el respeto con una mentira y yo te lo falto cuatro veces más”). También es la mujer comprometida políticamente (“Adherí a Scioli porque me parece un hombre resiliente que con su adversidad pudo luchar”, aunque matiza ante los resultados del balotaje: “Lo que me interesa es que al país le vaya bien. Sea quien sea que esté en el poder”.
  “Vivo en el campo”, sorprende en el inicio de la charla, y agrega ante el contraste que generan esas palabras con la imagen de una persona muy urbana como la que proyecta con su carrera: “Yo vivo en una reserva ecológica a 20 minutos de la Capital. Como vivo dentro de estudios de televisión, de sets cinematográficos, camarines o escenarios, el tiempo que estoy en mi casa me gusta ver un árbol y el cielo y no ver otro departamento con gente. Igual tengo un sitio en Capital donde quedarme”.
  —¿Manejás vos?
  —Tengo chofer, que me acompaña también como guardaespaldas desde hace años. Pero me gusta mucho conducir. Es más, prefiero conducir yo y que él me acompañe.
  —¿Cómo te tratan en la calle?
  —No... ¡La gente es divina...! No me privo de nada por la fama que he sabido conseguir porque la fama no es para encarcelarte. La fama, como dice el tango, es puro cuento. Depende de cómo la manejes. Te tiene que dar alegría. Lo que pasa es que hoy en día todo el mundo tiene un teléfono y está en las redes sociales. Si voy a un shopping o camino por ahí todo el mundo te para para sacarte una foto con el telefonito. Antes podías caminar tranquila y nadie tenía una máquina de foto, salvo un fotógrafo o un turista. Ahora tengo que ir acompañada si quiero caminar cuatro cuadras. Pero yo no me privo de nada, camino, voy a lugares donde va a la gente. Si tengo ganas de comerme un sándwich de carne en la los carritos de la Costanera con todo el mundo, esos que parás y comés ahí paradita o sentadita en una silla, yo lo hago. No me privo de nada, estoy acostumbrada a trabajar con el público. Se asombran al principio y después se dan cuenta que sos humana, que comés un sándwich al lado de ellos. Yo esas cosas no me las pierdo porque si no estaría encarcelada con algo que me da alegría que es mi laburo.
  —Volvés para ser la madrina de una fiesta...
  —Lo hice también en la Fiesta Plop que es una fiesta emblemática, muy loca, de drag queens, mucha alegría, mucho gay. Yo soy muy icónica y muy emblemática y siempre lo he sido, y el público me recibe con una gran alegría. Es estar un rato en el escenario, disfrutar, pasarla bien.
  —¿Qué te convirtió en ícono?
  —Yo creo que para la gente gay lo que he tenido siempre es ese sentirme un poco hombre-mujer, siempre trans desde la transgresión, con mi personalidad que he podido superar el cuerpo. Empecé con el cuerpo y lo pude superar. Yo tenía el cuerpo porque empecé siendo vedete, y después lo pude pasar y soy actriz y he hecho cualquier cantidad de cosas como actriz en cine, teatro. Pero creo que se trata de una personalidad transgresora porque no me quedé con lo standard, con lo establecido, ni por la sociedad, ni por decretos culturales, ni mandatos religiosos, ni paternos. Me parece que desde ahí hay una identificación que siempre me sentí diferente. Aunque mi elección sexual era hétero, sentí muchas igualdades con respecto a la gente homo que se sentía diferente.
  —¿Qué planes tenés para la temporada de verano?
  —En el verano voy a hacer en el Maipo “The Hole”, una mezcla de cabaret con music hall, extraordinario como “Las tres viejas”, así que muy contenta con todas las cosas que estoy haciendo y con lo que estoy logrando. No me siento en mi fama tampoco. No me pesa ni extorsiono con mi fama, total soy famosa... No, no, no... Siempre hay que ser resiliente y laburar porque creo que el público una vez que te eligen no te deja. Si te dejan es porque vos decidís que te dejen, pero si le brindás siempre cosas y te eligieron, al contrario, es como monárquico, te van siguiendo desde chiquitos.
  —Antes hablaste de la incidencia del efecto de las redes sociales, y hace poco tuviste un encuentro con Mercedes Ninci...
  —Es una mina absolutamente irrelevante, que no le puedo dar título de periodista porque me divierte y lo hago virtual porque la verdad que la voz de ella no me la fumo. Me parece que no tiene clase ni para hablar. Lo que pasa es que esta mina miente diciendo que yo fui novia de Moreno. Yo me puedo reír si me trata de chicanear con respecto a la pérdida de Scioli. Todos estamos acostumbrados a la berretada del chicaneo, pero miente totalmente diciendo que yo fui novia de Moreno. Es una chica que dice cualquier cosa. Entonces desde ese lado le aplico correctivos por Twitter, pero para mí es absolutamente irrelevante, y la verdad es que me la succiona, perdoname la vulgaridad de la expresión.
  —Es parte del juego, de un combo con la fama...
  —Es parte de saber que soy una mujer contestataria y de lengua karateca, como me ha puesto el periodismo. Vos me decís una cosa y sabés que conmigo tenés rebote, pero no estoy siempre planteándolo así. La que se mete conmigo es ella, no yo con ella. Ella dice pobre Nacha, pobre Moria, pobre Alfano. Y yo le contesto pobre nada, pobre vos, porque la gente que trabaja con vos tiene que escuchar esa voz que tenés ridícula y la empiezo a bardear como ella me bardea a mí. Y no se de qué forma parte... Forma parte de una sociedad en la que todos espiamos al otro y todos estamos pendientes del otro. No en mi caso, pero si alguien me nombra a mí y a mí no me gusta como me nombra, yo le contesto. Nada más que eso, y para mí es absolutamente irrelevante. Imaginate con los años que tengo, de edad y de profesión, estos son perejiles. Y no es que los ninguneo ni los subestimo, no, no, no. Pero me faltás el respeto con una mentira y yo te lo falto cuatro veces más. No te triplico, te lo cuatriplico, a la raíz cuadrada te hago la apuesta. No me quedo callada diciendo “esta no es nadie”. No. ¿Esta quién es? Y si no es nadie la voy a ubicar para que se sienta más abajo de la tierra, que se sienta un topo, porque no se quién es con esa mentira absurda que dijo de mi vida. Que se meta con mi vida, que diga lo que quiera, pero que no diga mentiras. Una está expuesta en esto, está expuesta a todo. Como digo siempre, si mostrás el inodoro de tu casa, cualquier puede tirar la cadena. O sea, somos mujeres que estamos expuestas, que somos mediáticas, pero no con mentiras absurdas y estúpidas, como dice esta mina que es un mamarracho, un cotillón.
  —Te identificaste públicamente con el proyecto de Scioli. ¿Qué pensás del resultado? ¿Cómo sigue?
  —Sigue... Mi amor, yo nunca trabajé para ningún gobierno, nunca recibí un sobre de nadie, trabajo desde que empecé en esto hace más de 50 años. Lo que me interesa es que al país le vaya bien. Sea quien sea que esté en el poder. Adherí a Scioli porque me parece un hombre resiliente, que con su adversidad pudo luchar, ocho años de vicepresidente, ocho de gobernador. Primero me llamó cuando me pusieron en el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata, que me eligieron para la gigantografía. Eso me causó un gran placer porque estar en un museo y ser contemporánea me pareció un acto de reconocimiento hacia mi persona muy importante, tenerme así como emblema de Mar del Plata me encantó. A partir de eso se hizo un trato más asiduo. Me agradecían que yo fuera tan amorosa para con ellos. Simplemente eso. Obviamente sabía que los resultados no eran buenos esta última vez, y me pareció que hizo una elección extraordinaria, con la carrera de los obstáculos. Y si no hubiese sido por la gran libertad y por las urnas y por el sistema de ballotage ya la primera vez hubiese sido presidente, pero el sistema de ballotage se restableció en el 94 y hay que respetarlo. Vivimos en una libertad fabulosa que nos hizo ir a votar seis veces y me parece fantástico. A mí me nombraron de parte de (José) Pepe Scioli (hermano del gobernador) madrina de Espacio Igualados (integrado a la Fundación Dar, que presidente José Scioli). Hace poco que tengo ese cargo, ad honorem absolutamente, y voy a tratar de llevarlo con todo lo que sea la igualdad, la inclusión trans, la ley de identidad de género, voy a tratar que todas esas cosas que ya son leyes que la gente las pueda vivir felizmente. Estoy muy agradecida y muy feliz. Obviamente fui a apoyar. A las seis de la tarde ya sabíamos que los resultados eran adversos y aún así me preguntaron ¿vas a venir al bunker?, y ¡por supuesto! Cómo no voy a ir a apoyar aunque las cosas cosas no estén tan bien. Apoyé cuando estaban bien, vamos a apoyar cuando no están tan bien. Así que estuve en el bunker. La gente estaba bastante tranquila, la anterior fue como un palizón. Aunque Scioli salió con dos o tres puntos arriba, la anterior fue como la... Para mí la votación fue la anterior. Aunque se ganó se perdió, ¿me entendés? Así que yo ya tenía ese resabio de que sabíamos que íbamos a pérdida, pero apoyando a la gente en la que creo.
  —Algunas voces del Frente para la Victoria ya adelantaron que van a aportar desde la oposición...
  —Yo creo que la oposición va a apoyar en todo lo que sea, lo que no creo es que sea muy tranquilo porque el Frente para la Victoria es muy sanguíneo, es muy enfático. Entonces me parece que por ahora va a ser tranquilo, pero después va a empezar una munición impresionante. Que no está mal. Para mí el debate tiene que ver con el énfasis... Esa cosa light de la política no me va. No me va, no me la creo. Para mí no tiene que ver con la paz ni con la armonía. Esto ahora es como un rey mago y todo divino, pero no está todo divino, y después, cuando empiecen los pases de factura de unos a otros, vas a ver como son todos lobos con piel de cordero y de oposición tranquilo y de parte del gobierno tranquilo no va a haber nada. Esto es lo que yo creo. El arte de la política trae énfasis, trae sangre.
  —Desde ese punto de vista parece imposible mantener un diálogo civilizado...
  —¡No...! Por supuesto, eso sí, como no vas a mantener un diálogo, pero no sé, como estamos muy acostumbrados al debate fuerte, a la postura fuerte, lo que no veo es algo light, no veo ya programas políticos que sean divertidos. No sé. Pero la cosa light no va. Se necesitan sacudones de sangre, de cosas. Pero bueno, está todo bien, y yo lo que creo es en mi país, que he sido profeta en mi tierra, me ha ido siempre brutal, tengo toda mi vida, mi familia, mi carrera acá y me va brutal, así que quiero lo mejor para todos nosotros porque cuando mejor esté el pueblo mejor van a estar los artistas.
 

“Tengo las mejores críticas de mi carrera”

La obra “Las tres viejas”, de Alejandro Jodorovsky, es “extraordinaria”, según contó Moria sobre la pieza en la que está acompañada por Alejandro Paker y Marko Vega, y que se presenta en el teatro El Picadero. “Creo que tengo las mejores críticas de mi carrera porque corro risesgos, salgo de mi propio closet interno. No un de un área de confort porque nunca estuve en un área de confort; es más, diría que siempre adherí a riesgos y a desafíos, entonces el confort tiene que ver con la comodidad, y la comodidad es un peligro para un artista porque te coarta posibilidades de creatividad. Me parece que en el caso de “Las tres viejas”, donde hago una sirvienta centenaria con un texto riquísimo,
casi como un clásico, me sirve muchísimo para prodigarme como actriz”.

Entre fiestas Puercas y P(l)op

La Fiesta Puerca desembarca hoy, a la medianoche, en Vorterix (Salta y Caferatta). Lo hace después de seis años de éxito en Buenos Aires donde convoca casi 1600 personas por fin de semana. Ezequiel Comeron, organizador y productor artístico de esta fiesta y de Plop, uno de los encuentros pop pioneros de Buenos Aires, contó "que la Puerca es más sexual, los bailarines bailan con aceite y en el barro, y con coregrafías al palo".

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