Escenario

Monsters of rock: Ozzy, Judas Priest y Motorhead coparon la fiesta metalera

Tres de las bandas más representativas del heavy convocaron a unas 35 mil personas en el cierre del encuentro en la ciudad de Buenos Aires.

Martes 05 de Mayo de 2015

Unos 35.000 metaleros fieles coparon en Buenos Aires el ex Parque de la Ciudad para deleitarse con el Monsters of Rock, una alta cumbre de figuras del género, en la que sobresalieron Ozzy Osbourne, Judas Priest y Motorhead.

El loco de Birmingham, Ozzy Osbourne, que a sus 66 años se mostró en excelente forma, fue el encargado de cerrar la velada rockera, rodeado de una banda estupenda, y con un feedback descomunal con la gente.

Es más que evidente que el satisfactorio regreso de Black Sabbath el año pasado le ha insuflado vitalidad y ganas a Ozzy, además de rodearse de músicos jóvenes y de un excelente nivel como Adam Wakeman, hijo del ex Yes Rick Wakeman (que además lo ayuda en la composición, en teclados y guitarra), el notable Gus G en guitarras, en el bajo el movedizo Blasko y en la batería el incansable Tommy Cufletos.

Un párrafo aparte para esta banda, de notable calidad, virtuosa, monolítica, que tiene como puntos destacados al griego Gus G, que se hace cargo sin problemas de acordes creados por Tony Iommi, Randy Rhoads y Zakk Wylde. Lo de Cufletos es notorio, tiene una precisión, un groove y una polenta notable, equiparable a la de los mejores bateristas del mundo.

A pesar de haber visitado la Argentina varias veces, Ozzy se emocionó hasta la médula cuando escuchó a la gente corear el riff y el estribillo de "War Pigs", de Black Sabbath, y aplaudió al público, enloquecido.

Tras dejar a la banda zapar un rato, Ozzy volvió al escenario motivadísimo para cantar su éxito solista "I don't want to change the world" y después dejar a la gente en llamas, emocionada y sacudida con los clásicos de Sabbath "Iron Man" y "Paranoid".

Unos minutos antes, el escenario había estado ocupado por otro Dios del Metal, Rob Halford, junto a sus socios de Judas Priest.Halford entró vestido como las convenciones mandan, largos sacones de cuero, tachas, con un detalle particular, al finalizar cada canción se retiraba del escenario y volvió sólo después de los primeros acordes de la siguiente.

Así fueron pasando canciones de sus últimos discos como "Dragonaut" además de clásicos como "Metal Gods", "Devils Childs", "Víctimas of changes" o el clásico "Breaking the law".El cierre llegó con el apoteótico "Painkiller".

Las presencias extranjeras en el escenario se abrieron con el infaltable Lemmy Kilmister y su Motorhead, esa bola de sensaciones, de ruido, de rock cuadrado de alta velocidad, con algunas pizcas de bues y hard rock.

Motorhead tocó casi todos sus clásicos y a Lemmy se lo vio recuperado de la indigestión que le impidió realizar varios shows previos en el Brasil.Con la presencia de Lemmy, la fiesta fue completa para las huestes metaleras argentinas, que además tuvieron a representantes como Carajo, Malón, Plan 4 y El Buen Salvaje.

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