Escenario

"Mis películas son una respuesta a lo que no veo en el cine norteamericano"

El director Sean Baker cuenta en "Proyecto Florida" la intimidad de un motel en las afueras de Disney, donde varias familias intentan sobrevivir

Miércoles 28 de Marzo de 2018

El sistema político, la economía y gran parte de la sociedad parecen ser los enemigos invisibles de las familias que protagonizan "Proyecto Florida", el nuevo filme del director y guionista estrella del under, Sean Baker, quien saltó a la fama con "Tangerine", rodada con tres iPhones. El filme, que se estrena mañana en los cines rosarinos, muestra un pequeño mundo, ubicado en Orlando (Florida, Estados Unidos) y observa las intimidades de un motel, habilitado en forma de conjunto habitacional, donde varias familias interactúan y encuentran su propia manera de sobrevivir

El relato se cuenta bajo la mirada de Moonee (Brooklynn Prince), una pequeña de seis años, inocente y divertida, que convive con su madre irresponsable y viciosa. Estas mujeres que enfrentan un futuro gris se enfrentran a la depresión colectiva de la comunidad, la presencia permanente de Disney World, el oneroso centro de entretenimiento infantil, donde se cumplen todos los sueños y a donde los desposeídos no pueden ir. "Podía haber hecho una película sobre sintechos y sin niños. O enfocarlo en los personajes adultos. Pero con los niños podía sacar a relucir esta ironía tan terrible, la de tener a Disneyland al lado y no poder visitarla, cosa que ocurre tanto en la costa Este como en la Oeste de Estados Unidos. Siempre supe que iba a ser unahistoria de niños, centrándome en el hecho de que la infancia es universal, los niños siempre quieren ser niños, pasarlo bien, usar la imaginación", destacó el director en una entrevista con el sitio Escribiendocine.com.

"Este empleo de la infancia también me aporta algo en la estructura. Gracias al protagonismo infantil no tengo que contarlo todo: a veces el público no se entera de todo lo que sucede, percibe solo fragmentos de realidad, igual que Moonee, la niña protagonista, que no se entera de todo lo que está sucediendo. Esto me ayuda a estructurar la película, a que no haga falta contarlo todo. El público puede jugar a adivinar igual que hace Mooney", agregó el director.

En sus películas anteriores, como "Tangerine" o "Starlet", Baker demostró que el escenario es un elemento esencial en su cine. "Creo que las localizaciones son importantes en cualquier película. A veces un decorado puede convertirse en personaje. La razón por la que escogí Santa Mónica para esta es que el lugar estaba a algo más de un kilómetro de mi casa, y que se daba esta dicotomía de la que hablábamos. Depende de la película, hay que ir proyecto a proyecto, pero yo veo imposible rodar sin un decorado fuerte y con personalidad", señaló Baker.

La película, que en Estados Unidos se estrenó en octubre de 2017, muestra a una clase social a la que habitualmente no se presta atención en la ficción: gente que vive en una imitación de vida familiar, pero que tiene muchas carencias. En cuanto esta elección, el director explicó: "Hay una gran división de clases en mi país, está claro. Cuando vas a la escuela de cine, te dicen que escribas sobre lo que sabes, y esa es la razón por la que vemos siempre las mismas películas desde hace cien años. Los guionistas son blancos y privilegiados, y hablan sobre lo que conoces, es muy sencillo. Nadie piensa fuera de ese marco. Incluso gracias a herramientas como los iPhones empieza a haber un movimiento a favor de la democratización del cine, pero no es suficiente. Hay gente que no puede pagarse ni eso, ni siquiera un iPhone".

En el relato reina la desesperanza, sin embargo, en medio de la perdición existe Bobby (Willem Dafoe, quien recibió una nominación al Oscar por mejor actor de reparto), quien interpreta al gerente del motel, y resulta ser un ángel que protege a los inquilinos y ofrece algo de paz y serenidad, en medio del caos comunitario en el que viven.

Con una interpretación entrañable, Dafoe se convierte en una suerte de general en el refugio. Cuida a los que ahí habitan, transformándose en un tipo duro cuando es apremiado, los conduce con un tierno sentido paternal, se compadece de sus problemas y hasta se hace cómplice de sus pequeñas faltas.

Baker se mueve entre el humor ácido y reflexión. Moonee y su pandilla de pícaros deambulan por ahí, en temporada vacacional y se la pasan sensacional, haciendo travesuras, algunas bastante serias. Los pequeños se han fogueado en las carencias y observan a la distancia, entre suspiros, la Tierra Prometida, hogar de Mickey Mouse, a donde nunca accederán. El contraste es brutal. Pero inventando sus juegos, ensoñando, escapan de la tragedia marginal en la que existen con sus familias. Así, la película es un enorme comentario sobre las desigualdades que se viven al interior del gran país donde habitan los dioses de la guerra y el capitalismo.

"Mis películas son una respuesta a lo que yo no veo en el cine y la televisión en Estados Unidos. Nadie representa ciertas subculturas, no se cuentan determinadas historias, y yo tengo un interés personal en contarlas. Hablo de cómo es muy fácil caer en la economía paralela, a la que recurren aquellos que no pueden trabajar dentro del sistema. Por ejemplo, el sexo, las drogas, el trafico con mercancías robadas que mueven millones y millones de dólares", destacó Baker y continuó: "Y todo esto en un país orgulloso de sí mismo: tenemos un multimillonario como presidente, festejamos la riqueza y el dinero. Pero nadie quiere hablar de esta economía paralela porque resulta molesto. Yo quiero poner el foco aquí, que la gente vea cómo esto es un subproducto de la sociedad capitalista: gente que no tiene acceso al sueño americano y a quienes se les cierra la puerta continuamente".

pequeño universo. El relato de "Proyecto Florida" se muestra a partir de la mirada infantil.

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