Escenario

"Mis canciones son mejores ahora que hace treinta años"

 Miguel Mateos, ex líder de Zas y una de las figuras clave del rock que el año pasado lanzó “La alegría ha vuelto a la ciudad”. 

Sábado 02 de Agosto de 2014

“Creo que, en definitiva, mis canciones son mejores ahora que hace treinta años”. Así se refirió a su etapa actual Miguel Mateos, ex líder de Zas y una de las figuras clave del rock que el año pasado lanzó “La alegría ha vuelto a la ciudad”. “Volvemos en una suerte de segunda parte de una gira”, dijo el artista sobre el show que dará hoy, a las 21.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). Y es que con el recital de esta noche Mateos junto a su banda comienza a recorrer buena parte del país, en unos shows que inluirá las canciones del nuevo disco y algunos de los temas con los que marcó una época.

   —Estrenaste el álbum en septiembre del año pasado. ¿Qué cambio desde esa fecha hasta ahora? ¿Seguís pensando que la alegría está de regreso en la ciudad?

   — Volvemos en una suerte de segunda parte de una gira. Ya estuvimos el año pasado así que en principio vamos a darle un corolario al álbum, y con un show que hemos montado que también nos va a llevar a buena parte de la Argentina y arranca justamente en El Círculo. En principio vamos a tocar la canción que da título al disco, que me parece que no la he tocado en la otra oportunidad en Rosario. Es una canción que forma parte del repertorio, fuera de que obviamente estamos en este momento de tristeza posmundial necesitamos un poco de alegría... En realidad temáticamente es la ganas de volver a tocar, de tener un repertorio fresco. Vamos a tener las canciones del disco pero también vamos a refrescar con otras canciones que a lo largo del tiempo hacen un show prácticamente nuevo con cosas diferentes. Sencillamente esa es la intención, y las ganas de tocar, las ganas de salir. Estuvimos un mes y medio parados por el Mundial y se dio el hecho de volver a El Círculo, un ámbito que adoro. Y quería hacer algo más bien teatral en lugar de lugares más grandes.

   —¿Qué disparó en vos la necesidad de componer esa canción?

   —Primero tengo el título. Me pareció un título interesante. A mi juicio es un disco muy pop en muchos sentidos y me parecía que refrendar el género era un cometido. Al mismo tiempo fue una imposición desde el punto de vista personal. Me parecía que en definitiva si hay algo que yo podía aportar era justamente cierta... (se interrumpe). El año pasado estaba todo un poco pesado, y ahora la verdad me parece que está un poco más pesado que el año pasado... O no más pesado, sino con más tribulaciones. Pareciera como que estamos más con todo esto desde el punto de vista social y político. La cosa es que el año pasado no estaba tan urgente como está en este momento. Así que de por sí, me parecía que sí, sigo apostando a la alegría.

   —A veces el optimismo tiene mala prensa...

   —Lo que pasa es que no lo manejo desde ese punto de vista, con ese nivel de frivolidad. Me parece que estoy lejos de esa posición. Todo lo contrario, me parece que es una actitud frente a las cosas. En vez de ser un amargo me parece que hay que afrontar las cosas de forma firme, pero con dosis grandes de esperanza también, y me parece que eso es fundamental. Esa es humildemente mi posición. No tiene que ver la con posición frívola. También hay una forma de ver las cosas desde un punto de vista de inteligencia emocional marginal, o algo así. Y me parece que estamos obligados. El arte tiene que ver también con dar otra mirada para ver determinadas cosas. Yo creo que esa letra si te la ponés a desmenuzar tiene que ver con esa propuesta. La letra de “La alegría...” es muy clara de mi pensamiento.

   —También tenés otra letra en el otro extremo, como “La bestia que hay en mi”...

   —Esa canción la voy a hacer. No la hice en la gira porque no la podía hacer, porque realmente no podía terminar la canción. Ahora viendo las atrocidades obviamente que hay... Esa es mi versión, es mi manifiesto en contra de cualquier violencia de género. Y es en primera persona. Es muy fuerte, muy tensa desde ese punto de vista. Yo lo he concebido así y creo que va a ser un momento interesante del show.

   —¿Cómo te ves en esta etapa de madurez? ¿Cuál pensás que es tu lugar hoy en el rock?

   —La verdad que no sé. Eso de ponerme como en una especie de cuadro de honor o no... La verdad que llevo treinta años en esto, creo que compongo mejor ahora que hace treinta años. Creo que en definitiva mis canciones son mejores ahora que hace treinta años; creo que arreglo mejor mis canciones ahora que hace treinta años, creo que canto mejor que hace treinta años. Así que el lugar ya no me preocupa. El lugar me parece que es poder hacer ahora una segunda gira nacional para presentar un disco, y no muchos tienen ese privilegio, y no solamente es nacional sino internacional, así que el lugar uno se lo va ganando.

   —¿En ese cuadro de honor a quién incluirías?

   —Me parece que el cuadro de honor tiene que ver con el empleado del mes, me suena a McDonald, pero ponelo a Luis (Alberto Spinetta). Yo sigo con “La maravillosa historia del rocanroll”, que ya lleva cuatro tomos, así que verá seguramente la luz el año que viene. Sigo con esta idea, un tanto como de epopeya de ideas literarias y musicales acerca de las cosas que me influyeron y de qué forma, y sigo con esta idea de tener pequeñas cosas más cinemáticas, algunas cosas más acústicas, otras más electrónicas. Me tocó en los últimos dos o tres años vivir una etapa muy prolífica y sigue creciendo esa idea. Antes de que la vela se termine, ya lo estoy planteando en términos de volúmenes, y sigo trabajando fervientemente en eso.

   —Antes mencionaste que componés, escribís y cantás mejor que antes, y ahora mencionás de hacer cosas antes de que la vela se termine. ¿De qué manera influye la edad en tu trabajo?

   —Es una apreciación personal, vos hablabas de la maduración y es eso. Pero creo que sí, obviamente la edad tiene ver, desde ya. Pero yo estoy por iniciar una gira de cerca de treinta conciertos hasta fin de año, y hace treinta años que sigo girando y tocando. Soy un músico de rutas, y en ese ínterin es cuando compongo, escribo, pienso y soy parte de esto. No hay vuelta que darle: es mi pasión.

—¿Te piden hits como “Tirá para arriba” o “Perdiendo el control”?

—Un poco menos que antes.

   —¿Y los fans del principio?

   —Nunca he rehuido de mi pasado. Al contrario. He hecho de todo. Hace dos años atrás hice el álbum “Primera fila” que también tiene que ver con unir esos dos segmentos, mi parte nacional, doméstica, de los primeros años, del 80 al 85, y las canciones a partir del 86 que es la parte internacional, pero en este concierto conviven canciones de la primera época. Siento una gran identificación con esas canciones que estaban hechas en el vértigo de estar ensayando “Extra”, cómo ponerlas en el contexto de aquellas canciones de mis primeros años 80, y cómo hacerlas convivir con todo el material. Es todo un desafío, pero un desafío apasionante para ponerlo en vivo.

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