Escenario

Miguel Angel Rodríguez y el orgullo de un artista popular

El actor se sumó al elenco de la obra que a partir de hoy dará 12 funciones en el Astengo. Dijo que su nombre se impuso a sus personajes.

Jueves 23 de Julio de 2015

Amable, cercano, dispuesto al diálogo. Así se presenta en la charla con Escenario Miguel Angel Rodríguez, que llega a Rosario como parte del elenco de la tercera gira nacional de "Toc Toc", un fenómeno teatral que lleva cinco años en cartel en Buenos Aires en una puesta en escena paralela a la que recorre el país. La pieza en la que Rodríguez asume el personaje del taxista que antes interpretó Osqui Guzmán, se verá a partir de hoy y hasta el domingo, y luego, desde 30 de julio al 2 de agosto, en el teatro Fundación Astengo (Mitre 754).

Escrita por Laurent Baffie, "Toc Toc" es protagonizada además por Ernesto Claudio, Lara Ruiz, Maida Andrenacci, Verónica Piaggio, Diego Freigedo y Gabriela Litch, con la dirección de Lía Jelín. Y Jorge Schussheim adaptó el texto sobre seis personas que padecen trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que se encuentran en la sala de espera de su terapeuta. El actor que ya había visitado la ciudad con las obras "Vidas privadas", "Los Grimaldi" y "El cavernícola", se definió como un "artista popular", y aclaró que lo popular puede ir unido al prestigio, como ocurre con "Toc Toc", afirmó

—¿Cual es tu mirada sobre estos trastornos obsesivos compulsivos, los Toc del título? ¿Tenés alguno?

—(Ríe) Creo que todos tenemos alguno, algunos son más importante y delicados, y otros tenemos cosas más sencillitas, diarias. De todas maneras creo que está escrita maravillosamente bien, con un mapa semántico increíble porque ese es parte del secreto, más la adaptación de Jorge Schussheim y la puesta de Lía Jelín. No siempre se coordinan todos los planetas para que se dé el éxito que se dio. Pero nadie tiene la fórmula porque si no sería muy fácil. A veces se supone que algo puede funcionar bien, lo que no se pueden prever son tantos años de éxito. La gente se siente identificada con muchos de los tocs, o conoce a alguien, y la obra tiene muchas pausas, acariciadas y frenos que te mandan el mensaje al corazón o hace pensar a la gente sobre estos problemas.

—Era una responsabilidad subirte a un éxito de esta magnitud?

—Sí, lo es, por supuesto. Yo soy muy seguro de mí mismo, pero tengo que ser consciente que estoy sumando a una obra muy importante. Claro que yo creo que tanto "Toc Toc" me da mucho como yo le puedo dar a "Toc Toc", pero "Toc Toc" llegó hasta ahí sin mí y uno llegó hasta acá sin "Toc Toc". Pero no hay que mirarlo así, sino con la responsabilidad para subirse a un producto que viene a una gran velocidad y con un gran elenco. Siempre digo que es una obra que tiene todo y que la puede hacer cualquier actor, siempre que sea buen actor (risas).

—¿Desde donde abordaste tu personaje, que venía con la interpretación de otro actor?

—Son diferentes actores y diferentes actuaciones, pero vamos por el desafío. A mi me gusta que si yo veo un personaje hecho por otro actor y me gusta, como es el caso de Daniel Casablanca que lo hace en Buenos Aires, que es un gran amigo y un gran actor, empecé a mirarle cosas que me podían servir para mi personaje. Si miro como juega el 7 y el 7 da resultado... pero con mi velocidad, con mi forma, con mi estilo.

—Hace un tiempo tomaste distancia de la ficción en televisión que fue central en tu carrera a favor del teatro...

—Si, viste que despacio la tele va yendo a un lugar donde nos podemos ir aggiornando todos o no, con cosas que uno puede hacer o no. Me encanta la tele, pero yo a esta altura, que uno puede dedicarse más al teatro y disfrutarlo, quiero hacer cosas. El año pasado hicimos "Tu cara me suena" y me gustó mucho, fue un lindo programa, muy familiar, muy divertido, un desafío cantando todas las semanas, que combinaba con la gira de "Los Grimaldi". Igualmente estuve hablando con Adrián (Suar), que quiere que después haga algo en "Esperanza mía". Pero ahora está la gira, y como no estoy en ningún canal, me puedo dedicar más a las entrevistas, puedo ir sin problemas como invitado a distintos programas, como el de Matías Martin o Germán Paoloski, por ejemplo.

—¿Cuánto influyó en tu carrera VideoMatch?

—Fue primordial, principal, fue el puntapié para arrancar en la actuación directamente, eso lisa y llanamente. Es como cuando estás en el lugar justo en el momento justo, y a veces salen las cosas. Por ejemplo "VideoMatch". Para mi en el podio del agradecimiento está Marcelo, y también Villarroel, Tomás Yankelevich, y paralelamente me empezó a llamar Gerardo (Sofovich) para "La peluquería", gente muy importante que me ha dado oportunidades que uno tiene que agradecer toda la vida.

—¿Cómo definís tu lugar en el medio en base a las características de tus trabajos?

—A través de lo que uno ha transitado y a partir del puntapié que fue VideoMatch y toda una línea de comedia familiar, creo que uno pasa a ser un artista popular. Cuando uno tiene la posibilidad, la faceta o hace el esfuerzo, porque no todo sale porque uno es un genio, uno va aprendiendo y gracias a Dios falta mucho para aprender; uno va matizando y haciendo tiras y obras de teatro que fueron diferentes unas de otras, revista, comedias familiares, unipersonales, fui transitando tantas cosas que creo que pasa por el lado del artista popular el lugar que uno ocupa, donde el nombre propio de Miguel Angel Rodríguez traspasó la pantalla, el escenario o el personaje. Pero lo popular transita todo. Podés hacer "Toc Toc" que una obra prestigiosa y popular, que es las dos cosas, y sin embargo cierra todo perfectamente.

—¿Cómo conociste a Fontanarrosa?

—Estábamos haciendo "Inodoro Pereyra" en Mar del Plata. Fue un placer estar con él y charlar. El no entendía porqué hacíamos estas cosas en teatro, era muy gracioso. Yo me tomé el atrevimiento. La producía Faroni y Javier me dijo que el Negro estaba en Costa Galana. Entonces pensé que no me lo podía perder. Le dije que lo quería molestar con un café, nada más, que con eso estaba hecho. Y bajó y nos quedamos como cuatro horas charlando, y los llamé a Sebastián Almada, a Berugo Carámbula, a todos para que lo saludaran. Fue esa la única vez que lo vi y me bastó para toda la vida. Era soberbio lo del Negro, y tan popular, que colaboró tanto con los libros de Les Luthiers, es esto mismo de lo que veníamos hablando, el prestigio y la popularidad.

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