Escenario

"Mi trabajo es y será la búsqueda de la honestidad y de la verdad"

La intérprete española dijo que sigue su lucha por la independencia de la mujer.

Domingo 05 de Junio de 2011

Martirio levanta el teléfono desde Madrid y se la nota dispuesta a dialogar con Escenario. Cálida, la cantante que en los 80 integró el grupo Veneno, transmite la misma intensidad que cuando se la ve sobre el escenario interpretando un cante flamenco. Sin su peineta y sus gafas oscuras, Martirio ama “funcionar como una persona de a pie”, afirma que es “una mujer de fondo, de profundidad”. “La alfombra roja no es un afán mío”, destaca la intérprete española que se presentará este domingo, a las 20, en el Auditorio Fundación (Mitre 754). “Sigo abogando por la libertad, la independencia y la responsabilidad de la mujer del siglo XXI”, indicó la cantante que festejará sus 25 años de trayectoria, a 11 años de su última presentación en la ciudad.

  —¿Qué recuerda de Rosario?

  —Estuve una vez en el año 2000, en la Cumbre Mundial del Tango, y me emocionó tanto haber estado allí, donde hice muchos amigos y encontré un público maravilloso. Es más, tengo una anécdota hermosa allí.

  —Es el momento de contarla.

  —Es que yo arribé muy tarde a ese encuentro por problemas en el avión y no imaginaba que me encontraría con un público maravilloso. Llegué justo a pie de escenario, a tiempo de vestirme y salir, y claro, al estar las luces oscuras, yo no sabía cómo era el público. Cuando encendieron las luces comprobé que eran los especialistas más grandes del tango, y yo iba con mis versiones de tango fusionadas con flamenco. Y me dije «menos mal que los he visto después que he terminado», porque si no me hubiesen entrado unos nervios que impone la gente que sabe tanto de un género que yo adoro, pero bueno, te hago el cuento para que veas el momento maravilloso de ese festival. Después de eso, siempre tuve ganas de volver a Rosario.

  —Usted dice en los shows que el tango y el flamenco tienen mucho en común, porque salen del corazón.

  —Sí, tiene mucho que ver con la copla, por eso es fácil en una copla adaptar unos ritmos tangueros y es fácil adaptar un tango que le canta a la soledad con una bulería y lo flamenco. Se adaptan con mucha naturalidad porque están hablando de lo mismo y el sentimiento del intérprete es parecido.

  —En “Estoy mala”, su éxito de los 80, no sólo fusiona la copla española con el mundo del rock y el pop, sino que refleja el difícil mundo de la mujer. ¿Mantiene aún esos ideales?

  —Hombre, claro, eso es una convicción y sigo abogando por la libertad, la independencia y la responsabilidad de la mujer del siglo XXI. Hemos conseguido muchas cosas, pero hay que conseguir mucho más, como erradicar para siempre los malos tratos. Sigo luchando por los sentimientos y la libertad de los hombres y las mujeres. Claro, el mundo de las mujeres lo conozco mucho más y puedo decir cosas fuertes siempre con sentido del humor y con ironía, pero sigo sacando afuera cosas que preocupan y pueden hacernos felices, y meta si hay que conseguir.

—De todos modos, de la década del 80 a la actualidad, hubo avances con respecto a los derechos de la mujer.

  —Creo que es un mal de esta sociedad, pero gracias a Dios va mejor gracias a la educación y el respeto, educando a los hijos y a los maridos, y desde los gobiernos y la cultura, pero hay que erradicarlo absolutamente. Las mujeres de hoy son muchísimos más libres, responsables, coherentes y capaces gracias también a la lucha de todas las predecesoras que dejaron la piel para ser tratadas de igual a igual, e incluso de igual a mejor.

  —Estéticamente mantuvo en su carrera su personaje con gafas y peineta. ¿Alguna vez pensó en cambiarlo para siempre?

  —Bueno, en mi tercer disco me dejé pelo largo, sin peineta, sino flores, he recreado un poco a las diosas grecorromanas. Después, en “He visto color en sevillanas”, usé flores en homenaje al traje popular del sur, de Andalucía. En “Flor de piel” y “Mucho corazón” era un homenaje a Frida Kalho y a las mujeres del tango, del bolero y de la canción latinoamericana. Lo que más mantuve evidentemente es mi moño, mis gafas y mi peineta, aunque yo he dado varios pasos.

  —¿En qué sentido lo dice?

  —La ventaja que tengo con esto es que yo me lo invento, me lo coso y me lo cocino. Nunca nadie me ha tenido que decir, ni lo he dejado, cómo tengo que vestirme, cómo tengo que cantar o con quién tengo que cantar. La libertad siempre ha sido mi bandera, para bueno o para regular, pero lo único regular ha sido quizá a nivel económico, pero eso es lo que menos me preocupa. La libertad la sigo manteniendo y abanderando, y mi trabajo es una búsqueda de la honestidad y la verdad.

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