Escenario

"Mi receta para el humor: que el público se cocine en su jugo"

El actor habló de su buena relación con Alfredo Casero y su distanciamiento con Diego Capusotto. Hoy se presenta en Comedy Club.

Viernes 31 de Julio de 2015

Más allá del sentido del humor, si algo tiene de bueno Fabio Alberti es que no tiene filtro. Lo que le pasa por la cabeza lo dice, le guste a quien le guste. Eso fue lo que lo convirtió en uno de los actores que mejor pone en escena un estilo de humor, que va de lo bizarro a lo delirante, y que logra el objetivo: la carcajada inmediata.

Con nuevos personajes y la impronta de siempre, Fabio Alberti se presenta hoy, a las 21.30, en Comedy Club Rosario (Corrientes 1530). En diálogo con Escenario afloró la buena relación que tiene con Alfredo Casero y la no tan buena onda que tiene con Diego Capusotto, y sorprendió con algunas respuestas políticamente incorrectas que son correctísimas para delinear el personaje Fabio Alberti.

—¿Vos que sos amante de los buenos platos, hay alguna receta infalible para cocinar tu humor?

—Sí, precalentar el horno hasta 400 grados, embadurnar con un buen aceite al público y darlo vuelta cada 5 minutos. Que se cocinen en su propio jugo. Pinchar para ver si está a punto.

—¿Qué tiene de seductor Coty Nosiglia, que resiste mejor que nunca el paso del tiempo?

—Supongo que Coty resiste al tiempo porque deja de ser un personaje para tener vida propia. Ella puede escribir un libro, hacer notas como Mariana Arias, sacar un disco como Nicole Neumann o conducir como Susana. Cuando Coty sube al escenario dejás de ver a Fabio Alberti para ver a una mujer torpe de 1 metro 80 que tiene carisma y es muy naif. Tiene ángel face.

—¿La mala televisión reflejada en ciclos olvidables de la tevé actual favorece la vigencia del formato bizarro que exponés con "Boluda Total"?

—No creo que tenga que ver con lo olvidable de la tele, ya que la gente lo consume y lo deshecha. La vigencia es producto del esfuerzo, el trabajo y la coherencia. Y de hacer las cosas con el corazón.

—Peperino Pómoro es uno de los mayores hallazgos en tu galería de personajes. ¿Te permitís ironizar sobre la religión sin temor a que te caigan encima la ortodoxia católica o sos respetuoso para no herir susceptibilidades?

—El respeto no se lleva con el humor, ni con el arte. Soy católico apostólico y romano, como Gerardo. Peperino es muy inocente, sería como que la policía se enoje con el Jefe Gorgory (en alusión al corrupto e ineficiente jefe de policía de Springfield, personaje de la tira animada "Los Simpsons").

—¿Cómo es tu nuevo personaje La Gata Flora?

—La Gata Flora es una cantante de tango, extraditada, borracha y, como dice el dicho, no hay una que le venga bien. Si se la ponen grita y si se la sacan llora. Canta un tango que compuso en la vereda del Tortoni en avenida Rivadavia viendo cómo Víctor Hugo se tocaba la chota.

—¿Cómo es Jorge, el marido y creador de Coty Nosiglia? ¿En qué figura de la realidad te basaste para componer ese personaje?

—Jorge es un lumpen. Un productor mediocre que, como bien dice, se dedica a la producción porque es lo que ama, ya que producir es ver trabajar a los demás. Pero principalmente es un ser muy básico, chato y gris. Mis personajes no suelen basarse en nadie real, no voy observando a la gente en la calle, nacen de mi mundo, de mi cabeza que esta bastante poblada.

—En un momento, junto con Diego Capusotto, hicieron una dupla inolvidable ¿Volverías a trabajar con él?.

—No creo que exista la posibilidad de juntarnos, ya que cada uno siguió su camino. No tenemos relación. Con la única persona que tengo una amistad y me veo es con Alfredo Casero; tenemos idea de hacer algo juntos.

—En los 90, con "Cha Cha Cha", dejaste una huella indeleble en el humor con ese grupo liderado justamente por Casero. ¿Cuál fue el aporte que le hicieron al género y por qué se convirtieron en referentes humorísticos de la juventud?

—Creo que "Cha Cha Cha" fue muy novedoso, en estética y contenido, hasta la edición. Viendo hoy capítulos que ya tienen 20 años todavía se sostienen, y pasó mucho tiempo, llegó Internet y llegaron los videítos de 7 segundos y aún así "Cha Cha Cha" sigue vigente.

—En "Por ese palpitar" no te sentiste cómodo en un rol dramático y te fuiste del ciclo. ¿Qué tendría que darse para que vuelvas a interpretar un rol dramático?

—Soy actor, disfruto del humor. Pero no tengo problema en trabajar donde sea si me siento a gusto. Este año me di el gusto de trabajar en "Los Siete locos", de Roberto Arlt (emitido por la TV Pública) con un muy buen elenco dirigido por Fernando Spiner y Ana Pitterbarg.

—Además de la actuación, hiciste un libro de cocina y tenés un puesto de comida al paso, ¿son distintas vetas del mismo personaje o bien otras formas de expresar tus variadas pasiones?

—Me gustan muchas cosas. ¿Por qué tengo que quedarme sólo con la actuación si me gusta la escultura, bailar y cocinar? El Puesto de Fabio es un food truck donde tengo un contacto muy cercano con la gente, casi una performance y disfruto mucho de ese momento.

PUNCTUATION_SPACEEN_SPACE—¿Si tuvieras la chance de hacer un programa de humor qué tipo de envío pondrías al aire?

—Un programa donde la gente baile y vayan enanos a cantar y le toquemos el culo a la gente. Sólo quiero ganar mucho dinero.

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