Escenario

"Mi papá no podía alejarse de Rosario, siempre volvía para reponer energías"

Mariano Olmedo, uno de los hijos del capocómico, dirigió el filme "Olmedo: el rey de la risa", un homenaje personal a su padre, a 31 años de su trágica muerte.

Jueves 07 de Marzo de 2019

El pasado martes se cumplieron 31 años de la muerte de Alberto Olmedo. Ese día, en las redes sociales y los medios, se multiplicó su nombre y su recuerdo, con fotos y videos de los personajes que lo hicieron inolvidable. Ese homenaje popular y espontáneo se viene a completar hoy, con la llegada a los cines de "Olmedo: el rey de la risa", el documental-ficción que su hijo Mariano logra estrenar después de varios años de trabajo. En 2013, Mariano y Marcelo Olmedo (dos de los seis hijos del comediante) estuvieron involucrados en una película que iba a contar la vida de su padre y que iba a estar protagonizada por Martín Bossi. Pero ese proyecto lamentablemente naufragó por problemas de presupuesto y ahora este docu-ficción viene a rescatar algunas escenas de aquel filme trunco.

El documental también incluye pasajes de las películas en las que participó Olmedo y escenas reales de su vida cotidiana, reflejadas a través de videos, películas caseras y entrevistas televisivas, seleccionadas después de una intensa búsqueda. Este material se fusiona con testimonios de distintas personalidades, como Palito Ortega, Moria Casán, Dady Brieva, Guillermo Francella y Diego Capusotto. Y el mismo Mariano Olmedo da su testimonio y se convierte en el narrador de la historia.

El relato recrea la infancia y adolescencia de El Negro en su Rosario natal, en los años 30 y 40, cuando con sus amigos hizo sus primeras tablas gracias a su entrenamiento como acróbata, la danza española y su particular sentido del humor. Hay viñetas de sus años en la casa de calle Tucumán, de su primer trabajo en la verdulería y carnicería de José Beccacece, y de su paso por el Conjunto de Gimnasia Plástica de Newell's.

A fines de 1954 Alberto Olmedo se fue a probar suerte a Buenos Aires, pero la relación con su ciudad natal nunca se cortó. "Los lunes mi papá se escapaba a Rosario", recordó Mariano Olmedo en charla con Escenario. "Cuando tenía que resolver algo se iba a Rosario para pensar tranquilo. Se iba al río, a comer un pacú, a visitar a su mamá y a su hermana. El no podía alejarse de la ciudad. Y siempre volvía para reponer energías", afirmó.

Un viejo sueño

Mariano Olmedo, que hoy tiene 54 años, trabaja en el mundo audiovisual desde 1985. Fue ayudante de cámara, formó parte de un equipo de producción en Televisa Argentina y trabajó en cine publicitario. El docu-ficción que se estrena hoy es un viejo sueño hecho realidad. "Desde hace muchos años yo quería rendirle un homenaje a papá, después de que mucha gente le hizo homenajes", contó. "Esos tributos están muy bien, pero yo sentía una gran necesidad, a 31 años de que él falleció, de rendirle homenaje, de presentarlo y de dejarlo ir. Es una cuestión psicológica que tenía dando vueltas hace tiempo", confesó.

La película sobre su padre que quedó trunca le dejó una profunda marca. "El primer proyecto quedó inconcluso, entonces yo me dije: «Trabajo en los medios, trabajo en producción audiovisual desde chico, dejar esto sin hacer para mí es un puñal en medio del pecho»", admitió. "Al final le encontré la vuelta, lo logré, lo terminé, y hoy está llegando despacito. Digo despacito porque mi perfil es bajo. No tengo grandes expectativas con la cantidad de público en las salas y la respuesta de la gente. Yo necesitaba hacerlo para mí, y estoy muy conforme con el resultado", aseguró.

El director afirmó que está "muy orgulloso" de los artistas que brindaron testimonio. "Son unos profesionales, me saco el sombrero. Todos me emocionaron cuando hablaron de papá", señaló. También destacó la presencia de Marcela Baños, "que salió por un ratito del mundo tropical y acá hace el papel de una periodista que me entrevista". Y agradeció por poder contar con actores rosarinos como Raúl Calandra y Tito Gómez en las secuencias de ficción.

El documental contiene perlitas como imágenes de Alberto Olmedo y Palito Ortega animando una fiesta en los años 70. "Hay algunas cosas que me hubiese gustado recuperar, por ejemplo algo con su amigo Tato Bores", dijo Olmedo hijo. "Pero no quería que sea demasiado largo, quería por sobre todo que sea entretenido", apuntó.

Análisis de sociólogos

El realizador también evitó referirse a la muerte de su padre, porque no quería caer en golpes bajos y no tenía ganas de revivir aquel momento. "Me enteré por la radio. Imaginate enterarte por la radio de que se murió tu papá", dice ahora. "Y no terminamos de enterrar a papá que se murió mi abuela. Fue una doble tragedia. Trato de dejar todo eso atrás, aunque no es fácil", admitió.

Alberto Olmedo fue un actor amado por el público masivo. Pero cierta crítica tildaba su humor de chabacano. "Yo creo que el tiempo lo fue reivindicando", señaló su hijo. "Incluso se convirtió en tema de análisis de sociólogos", apuntó. "El pudo romper la cuarta pared de la televisión, y después de que falleció volvió a romper otra que separaba el humor popular de la intelectualidad. Ahí tal vez está la fuerza de su legado", concluyó.

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