Escenario

“Mi misión en la vida es hacer reír”, afirma Carlos Perciavalle

El actor uruguayo vuelve hoy a la ciudad para hacer un show de stand up en el astengo. “Me siento muy rosarino”, dijo al recordar su temporada local de café concert en los 60.

Sábado 11 de Octubre de 2014

Hablar con él es toparse con la historia del café concert de las últimas cinco décadas. Aunque su voz atraviesa el teléfono fijo desde su casa en Punta del Este, no hay dudas que el que está del otro de la línea es Carlos Perciavalle. Dice la palabra “hijo” en algunas de sus respuestas y recuerda el nombre del periodista como si hablara todos los meses con este diario. En sus palabras aparecen figuras que van de Vinicius y Toquinho al excentricismo de Andy Warhol, pasando por María Elena Walsh, Moria Casán y claro, su amiga China Zorrilla. Este universo con sello de autor se verá hoy, a las 22, en el Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754), cuando salga a escena para presentar “El show de Carlos Perciavalle”. Para el artista uruguayo no será un espectáculo más en una ciudad del montón. Y se lo afirmó a Escenario: “Yo triunfé en el mundo gracias al público argentino, y te diría que la primera vez que tuve un gran fracaso, Hugo Sofovich me dijo ’te tenés que ir de Buenos Aires por seis meses’, y ¿adónde fui? A Rosario, donde hice una temporada brutal en Jaque al Rey, por eso también me siento muy rosarino”.

   —Hace mucho tiempo que no venías a Rosario, ¿qué recuerdos tenés de la ciudad?

   —Mirá, yo con el paso de los años, cada vez estoy más viejo y me parece que todo fue ayer, pero creo que fue hace tres o cuatro años. Pero la verdad es que fui tantos años, desde que era chico, que siento que fui siempre a Rosario, es una ciudad que quiero muchísimo. Recuerdo cuando tenía 26 años, que empezaba a hacer temporada, inauguré un local como Jaque al Rey (que se ubicaba en el subsuelo de la céntrica Galería Mercurio), con Hugo Sofovich, ahí estuve seis meses actuando. Hice temporadas larguísimas en Rosario, allí me trataron muy bien siempre, y tiene muchas similitudes con Montevideo, por el público, la gente, tengo grandes amigas allí, hay muchos puntos en común con esa ciudad que quiero tanto.

   —¿Hiciste carrera como El rey del café concert y ahora hacés un show de stand up?

   —Es que antes se llamaba café concert, pero ahora se dice stand up. Este es un espectáculo de toda mi carrera, de toda mi vida, yo no te lo puedo contar porque soy mejor haciendo que contando, pero va a haber por supuesto un homenaje a China (Zorrilla), ella hubiera querido que yo lo hiciera si estuviera viva, aunque está viva, porque está en mi corazón y en el de la gente que la quiso siempre seguirá estando mientras vivamos. Voy a cantar algunos temas y, por sobre todas las cosas, creo que mi misión en la vida es hacer reír, y lo que quiero es que nos ríamos lo más posible, ya sea en este momento, o en cualquier otro momento, aún de las cosas que parecen que no son para reírse, bueno, hay que reírse también de eso. Es muy difícil, pero creo que en gerneral lo he conseguido a lo largo de mi vida, y lo hago con bastante naturalidad y facilidad.

   —¿Desde tus inicios la risa fue una apuesta permanente en tu carrera?

   —Sí, yo hubiera querido ser un actor dramático. Cuando era chiquilín, te digo la verdad, quería ser Alfredo Alcón, quería hacer drama y quería hacer tragedias. Cuando estaba en el conservatorio (en referencia al Conservatorio Nacional de Arte Dramático) con Antonio Gasalla, que es un genio real, verdadero y tangible, empezamos a hacer parodias, no parodias, las mismas escenas que habíamos hecho en Arte Escénico. Las hacíamos acentuándolas un poquito, las obras de Tirso, de García Lorca, de Lope de Vega, de Belisario Roldán, y ante nuestro estupor nuestros compañeros lloraban de risa. Entonces me di cuenta que a mí no me costaba nada hacer reír, me salía solo. Hay escuelas de humor, pero eso lo tenés de nacimiento o no lo tenés, así que vine con eso y tengo que usarlo, si Dios me dio eso en los genes tengo que aprovecharlo. Lo que la gente quiere de mí es reírse, estoy seguro que si me paro para hacer una oración fúnebre la gente va a llorar de risa, y está más allá de lo que yo me proponga o quiera decir.

   —¿Cómo se hace para tener un sello de identidad, que es lo más difícil para un artista, y mantenerlo a lo largo de tanto tiempo?

   —No tengo idea, te juro que no tengo idea. El divino de Lino Patalano (productor), que me ha ayudado tanto a lo largo de mi carrera, me puso “El rey del café concert” cuando tenía a Cipe Lincovsky como “La reina del cabaret”, y eso prendió tanto que se creó una unión entre mi nombre y ese apelativo, y ya mi sola voz lo genera, no soy consciente. El otro día me dijo Graciela Borges: ’vos sos de catálogo, ya no tenés que preocuparte por nada’.

   —En tus palabras aparecen personajes icónicos de la cultura popular argentina, como Graciela Borges, Gasalla, Cipe Lincovsky, y entre tantas estrellas, también estás vos, una estrella en la Argentina, pero nativo de Uruguay.

   —Mi papá era argentino, así que yo me siento totalmente binacional, adoro la Argentina, yo triunfé en el mundo gracias al público argentino, y te diría que la primera vez que tuve un gran fracaso, Sofovich me dijo ’te tenés que ir de Buenos Aires por seis meses’, y ¿adónde fui? A Rosario, fue lo que te conté de Jaque al Rey, que hice una temporada brutal, por eso también me siento muy rosarino. Fue en Rosario que conocí a Moria (Casán) y sellamos una amistad que dura hasta el día de hoy. Nos reímos tanto que no nos separamos nunca más. Pero las cosas se fueron dando sin que me lo propusiera, nunca tuve un asesor de imagen, ni ninguna de esas cosas, yo siempre fui como era, diciendo la verdad de frente y adelante (risas).

   —¿Qué opinás de las figuras que aparecen en la tele, se hacen famosas de la noche a la mañana, y hasta hacen temporadas teatrales sin haber estudiado en un conservatorio como vos?

   —Mirá, ya lo dijo Andy Warhol: “todo el mundo tiene derecho a 15 minutos de fama”. Andy Warhol, que era amigo mío, que yo lo quise mucho en New York, cuando hicimos con China “Canciones para mirar”, de María Elena Walsh, otra genia a la que le debo muchísimo, y bueno, esa gente aparece, pero después desaparece, y nadie se acuerda quiénes son. Hay mucha gente talentosa, como (Martín) Bossi, (Diego) Reinhold, o la chica (Julia) Calvo, que estaba en la obra de Manzi (por “Manzi, la vida en orsai”), pero hay que seguir trabajando y generar la fuente de trabajo uno mismo.

   —¿Cuál es la diferencia entre el café concert que hacías en los años 70 y el stand up de ésta época?

   —En el stand up salen como están, así nomás, con un jean y una camisa, se paran y hablan 40 minutos de cosas personales. Nosotros, en cambio, este espectáculo lo armamos con show, con trajes, y yo me preparo para hacer un show, no me levanto así como estoy y salgo al escenario, hago canciones y personajes. El café concert era un poco más elaborado, aunque la esencia era la misma, en La Fusa era simplemente estar sentados al lado del mostrador, y yo trabajé con todos, con Vinicius, con Toquinho, con María Bethania, con Chico Buarque, Susana Rinaldi, Mariquena Monti, con Nacha (Guevara), con Antonio (Gasalla), por supuesto.

   —Con Gasalla crearon una famosa dupla, ¿por qué no vuelven?

   —A lo mejor hacemos algo juntos, a mí me encantaría y a él también, estoy seguro. Pero la dupla con Antonio es porque fuimos compañeros en el conservatorio. Nuestro primer éxito fue “Help, Valentino”, que duró dos años en cartel, pero nosotros siempre quisimos hacer otra cosa, no queríamos ser un dúo, queríamos ser cada uno Perciavalle y Gasalla. Y cada tanto nos juntamos, el otro día lo llamé y le dije ’Antonio, ya que la gente me reclama que volvamos, ¿cuándo vamos a hacer un show junto?’, y me dijo: ’Cuando nos muramos, Carlitos, va a venir una multitud’ (risas).

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