Escenario

Mentes brillantes, reales y criminales

Theodore Kaczynski es un nombre que tal vez a muchos no les suene de nada.

Domingo 04 de Agosto de 2019

Theodore Kaczynski es un nombre que tal vez a muchos no les suene de nada. Si ese nombre está asociado a la palabra Unabomber podría comenzar a tener sentido. Y si al nombre y al apodo se le suma el adjetivo terrorista podría aparecer el identikit de un tipo con anteojos y campera con capucha. Tal vez, además, alguna idea sobre un librito conocido como “Manifiesto del Unabomber” y algunas viejas noticias sobre cartas bomba en los Estados Unidos de los 80 y 90. Kaczynski es un famoso anarquista y criminal que entre 1978 y 1995 despachó 16 bombas, mató a tres personas e hirió a otras 28.

Pero Kaczynski no fue sólo un tipo que hizo que quien recibiera un paquete por correo pensara que podía volar en pedazos en el siguiente segundo. Este hombre, hoy con 77 años y huésped vitalicio de la prisión de máxima seguridad de ADMAX Florence, famosa estos días porque allí tiene como vecino al narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue también un genio de las Matemáticas, doctorado en la Universidad de Michigan y docente en Berkeley a los 25 años. Dos años después de obtener ese cargo, abandonó todo y se fue a vivir a una cabaña aislada del mundo y escribió un ensayo antisistema llamado “La sociedad industrial y su futuro”.

Con el tiempo, también se transformó en parte de la cultura popular estadounidense y fue citado decenas de veces en series, canciones y películas. Entre ellas está “Manhunt: The Unabomber”. Se trata de una serie estrenada en 2017 que se puede ver por Netflix. En 2020 se estrenará la segunda temporada de esta producción que narra el devenir de Kaczynski desde su genialidad hasta un pormenorizado recuento de sus atentados y sus amenanzas que pusieron en jaque al FBI, al Departamento de Justicia, a The New York Times y a The Washington Post, y cómo fue descubierto por un desliz. Siempre resultan fascinantes esos errores imperdonables en algunas mentes tan brillantes: cómo pueden ser tan arrogantes como para creerse impunes.

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