Escenario

"Me interesaba ver cómo el country condensa algunos vicios sociales"

Celina Murga, directora de "Una semana solos", dijo que el filme se focaliza en la infancia. La premiada película cuenta con el respaldo del director estadounidense Martin Scorsese. "Estoy agradecida, pero prefiero no creerme nada. Lo importante, además de agradecer, es seguir trabajando",comentó sobre la experiencia la directora nacida en Paraná.  

Martes 16 de Junio de 2009

La directora entrerriana Celina Murga fue la elegida entre candidatos de distintas partes del mundo para acceder a la beca "Iniciativa artística Rolex para mentores y discípulos". El premio: el padrinazgo de Martin Scorsese para su último y premiado filme, "Una semana solos". Pero además el director neoyorquino decidió respaldar con la inclusión de su nombre la película que aborda el universo infantil clausurado en los márgenes de un country. "Estoy agradecida, pero prefiero no creerme nada. Lo importante, además de agradecer, es seguir trabajando",comentó sobre la experiencia la directora nacida en Paraná.

—¿El respaldo de tener el apoyo de Martin Scorsese te hace sentir que llegás más rápidamente a determinado lugar?

—No creo mucho en la idea de llegar. Me parece que todo es un camino que se va construyendo. Lo de la beca hace que resuene más. Soy consciente de que la beca no es una cuestión de magia o de suerte, sino que también es el resultado de un recorrido que empezó cuando vine a estudiar a Buenos Aires y fui generando mis espacios. Obviamente estoy muy agradecida tanto con él como con Rolex, porque con esto hay algo que se abre. Es como un ángulo mayor de proyección. Eso es real y estoy agradecida. Pero prefiero no creerme demasiado nada, sino seguir trabajando. Ese es mi objetivo. Creo que nada es tan definitivo. Es como una suma de cuestiones.

—¿Cómo funciona la beca?

—La beca Rolex trabaja sobre la idea de maestro y discípulo. Primero eligen un maestro y a partir de qué es lo que se imagina de un discípulo ellos salen a buscar en todo el mundo posibles candidatos. Un día me llegó una carta donde me preguntaban si me interesaba. No lo pensé dos veces, hice toda la presentación que me pedían y a partir de eso quedamos tres personas. Un chico de Malasia, una chica de El Líbano y yo. Viajamos a Boston, tuvimos una entrevista y fue él quien me eligió para ser su discípula.

—¿Cuál fue el punto de partida de la película?

—Fueron cosas que se encadenaron. La primera, el germen, fue mi experiencia con el chico de Victoria de "Ana y los otros". Un personaje que aparece tarde en la película pero que es muy importante para el desenlace. A partir de ese trabajo me empecé a plantear hacer un trabajo exclusivamente con chicos para profundizar en ese universo. También me fue interesando como fenómeno para hablar de cuestiones que exceden el tema de los countries. Por otra parte leí "Los que ganaron", un libro de Maristella Svampa en el cual analiza esas cuestiones.

—¿El country funciona como laboratorio y los niños como referencia de los futuros adultos?

—Esa fue mi intención a la hora de hacer la película. Más allá de plasmar cierta universalidad de la infancia, lo que me capturó del tema tenía que ver con cómo el espacio del country marca y magnifica una tendencia social que observo en otros territorios, pero que en el country es evidente, como si condensara una cantidad de vicios sociales que tienen que ver con la homogeneidad, el miedo al otro, con la dificultad para generar diálogos constructivos, con la segregación y la separación. La intención de la película es observar y entender que si los chicos se manejan segregando al otro, marcando distancias, es porque lo que ven diariamente. También me preocupa pensar en algunas cosas como que si estos chicos, que pertenecen a clases medias o medias altas de la sociedad y van a ocupar lugares de más o menos poder, ¿cuáles son las herramientas de comprensión del otro y de lo social que les estamos dando?

 

 

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