Escenario

"Me dejo llevar por mi instinto", reveló Steven Spielberg

El legendario director cuenta cómo fue hacer "Ready Player One": una aventura de realidad virtual.

Sábado 31 de Marzo de 2018

Mientras que sus compañeros de aventuras de la década del 70, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, George Lucas y Brian De Palma, raramente filman o ya se han jubilado, a los 71 años Steven Spielberg está más entusiasmado que nunca. Apenas unos meses después de que llegara a las carteleras "The Post", el filme por el que obtuvo su duodécima candidatura al Globo de Oro como mejor director, el hombre que nos ha traido "ET", "Mundo Jurásico" y las películas de "Indiana Jones" está de regreso en la cartelera de estrenos con otra gran superproducción, "Ready Player One", una aventura que transcurre en el mundo de la realidad virtual y en la que vuelve a demostrar que es un mago del entretenimiento.

— ¿Qué fue lo que le atrajo de "Ready Player One"?

—Cualquiera que haya leído el libro de Ernest Cline y que tenga alguna conexión con la industria del cine hubiera querido adaptarla para la pantalla grande. En el libro hay 7 películas, a lo mejor 12. Y todo pasaba por tratar de encontrar una historia que nos permitiera hablar de esta competencia, estos dos mundos, y tratar de construir un tren expreso que avanzara a toda velocidad hacia el tercer acto, y que a la vez funcionara como una fábula que nos diera la posibilidad de elegir en qué mundo queremos vivir, si en el real o en un universo escapista. Eran temas que me resultaban muy profundos. Cuando leí el libro sentí que eso estaba muy presente de principio a fin.

   —Precisamente su filmografía se divide entre lo real y lo escapista...

   —Es cierto. "Ready Player One" ha sido mi gran escape. Ha cumplido con todas las fantasías y los lugares mágicos a los que voy con mi imaginación cuando me escapo de la realidad. Por suerte, pude vivir en este mundo durante tres años. Pude escaparme a la imaginación de Ernest Cline y Zak Penn durante todo ese tiempo y fue algo asombroso. Pero volví a la tierra un par de veces e hice "El puente de los espías" y "The Post" mientras trabajaba en "Ready Player One". Y fue como un verdadero latigazo lo de ir de la realidad social al más puro entretenimiento escapista, y eso tuvo un impacto en mí. Fue algo maravilloso, pero volvió un poco locos a mi esposa y a mis hijos, que no sabían con quien se iban a encontrar cuando papá volvía a casa cada noche.

—¿Por qué esas dos pasiones?

—La verdad es que no puedo señalar que es exactamente lo que me atrae de un proyecto. Simplemente me dejo llevar por mi instinto y es lo que he hecho siempre. Si pienso demasiado en algo termino abandonándolo porque lo he examinado más de lo necesario. Soy mas bien impulsivo en mis decisiones a la hora de elegir proyectos y es algo sobre lo que no tengo control. Pero cuando tengo un impulso para hacer algo tiene que ver con una sensación. Es un murmullo o un suspiro que me guía y así ha sido durante buena parte de mi carrera. Ese suspiro me ha llevado siempre por el camino correcto para tomar las decisiones acertadas por lo que sé que es mucho mejor escucharlos, por más tenues que sean, que analizar algo intelectualmente, o consultar con mis amigos, colegas y colaboradores si debo hacer algo o no. Pero es cierto que siempre me inclino por películas que surgen de la imaginación de un guionista o de la mía propia, o las que surgen de hechos históricos. A medida que fueron pasando los años sentí una predilección hacia las películas que tienen que ver con la Historia. Simplemente ha sido así. La Historia tiene valor, más allá de esta necesidad de las nuevas generaciones que necesitan ser reconocidos en las redes sociales simplemente porque sí. Eso lleva a que las redes sociales se conviertan en cierta forma en el patio de la escuela donde te pueden acosar como me pasaba a mí cuando era un niño. Te pueden maltratar tan mal en las redes que eso puede lastimar bastante tu autoestima. Es algo que pone a mucha gente joven en un sitio vulnerable antes de que estén emocionalmente listos para recibir ese tipo de criticismo. Sé que me estoy alejando un poco de tu pregunta pero creo que todos tenemos una responsabilidad con este tema porque las redes sociales tienen un efecto muy profundo y guian nuestras vidas. Yo creo que eso impide que la gente joven le preste atención a la Historia porque están mas interesados en el presente que en el ayer o en el futuro. Por eso a veces hace falta una película para que la gente joven se entere de cómo es que hemos llegado hasta aquí, muchas veces gracias a los logros y a las ideas de otras personas. No faltan los que creen que todo ha ocurrido por combustión espontánea. Pero tenemos que tener conciencia de la Historia y por eso es que hice películas como "La lista de Schindler", "Amistad", "Lincoln", "El puente de los espías" y "The Post". Muchas de mis películas surgen de lo que ha ocurrido, y todas sirven para que podamos entender los males del presente.

  — ¿Qué fue lo que más le impactó del rodaje de "Ready Player One"?

—Trabajar con un elenco tan joven. La edad de todos ellos sumaba menos años que los que tengo yo. Creo que me contagié de la energía que tenían. Llegaba a trabajar por la mañana y Olivia (Cooke) me preguntaba que era lo que íbamos a hacer, porque no veía la hora de empezar a filmar. Y luego Lena (Waithe) me pedía que le propusiera lo que quisiera, que ella estaba lista. Lo mismo ocurría con Tye (Sheridan). Todos estaban siempre listos para trabajar, y en cierta forma, para jugar como si fueran niños en un arenero. Eso fue lo que pasó, nos volvimos todos niños, aunque estuviera trabajando con actores veinteañeros. Además hay que tener en cuenta que hicimos esta película en un plató abstracto. La única forma en que los actores podían entender en donde estaban era usando lentes Oculus de realidad virtual. Cuando los tenían puestos podían ver el plató completo, pero cuando se los quitaban sólo veían un espacio blanco de 370 metros cuadrados al que llamábamos "el volumen". Si se ponían los anteojos era el sótano de H, o alguno de los otros sitios que aparecen en el filme, por lo que rodar esta película era verdaderamente una experiencia extrasensorial.

   —¿Cual es su relación con la nostalgia, que está tan presente en el filme?

—Tengo una relación muy íntima con la nostalgia. Se basa en el hecho de que cuando tenía 11 o 12 años, empecé a filmar películas en super 8 de mi familia mientras estábamos en un viaje de campamento en Arizona. Cuando aparecieron los videotapes, eso era lo que filmaba. Y luego empecé a llevar mi cámara sonora de 8 mm cuando compartía muchas horas con Coppola, Lucas, Scorsese y DePalma, y ese grupo que formamos en la década del 70. Tengo como 60 horas que filmé mientras crecíamos y hacíamos películas juntos, lo cual puede servir para un documental muy interesante si alguna vez consigo los derechos de los participantes, porque probablemente no van a querer que se vea un 80 por ciento de lo que tengo filmado. Tengo muchísimos videos de mi vida familiar. Lo que hago todos los años es colaborar con un gran editor, Andy, que trabaja en mi oficina, y prepara un film sobre un año en la vida de la familia en el que aparecen todos mis hijos y mis nietos. Luego hacemos una proyección en la que la vemos todos juntos. Básicamente vivo en la nostalgia. Y esa es probablemente la razón por la que respondí con tanto entusiasmo al libro de Ernie y al guion de Zak, porque vivo de esa manera la mayor parte de mi vida.

   —¿Alguna vez consideró usar los efectos especiales que existen hoy en día para retocar sus viejas películas?

   —Ya me he metido en problemas por hacerlo. Cuando "E.T" se reestrenó, digitalicé 5 tomas, en las que E.T pasó de ser un títere a un títere digital. También quité un arma. Cuando el FBI se acerca a la van, ahora tienen walkie-talkies. Hay una versión muy mala de "E.T" en donde imité lo que hizo George en "Star Wars". Lo hice porque la gente de marketing en Universal creía que hacía falta algo especial para que la audiencia volviera a ir a ver a película. En aquel momento, las redes sociales recién estaban comenzando, y sin embargo allí se generó una ola de indignación en las que se quejaban furiosamente de como yo había arruinado la película favorita que tantos habían visto en su niñez. Aprendí la lección y esa fue la última vez que me atreví a cambiar lo que ya estaba hecho. Ahora sé que una vez que la película se estrena, así quedará para siempre. Si la decisión pasa por mí, nunca retocaré nada...

—¿Cuándo fue que aparecieron esos suspiros que menciona por primera vez?

—Creo que la primera vez que me ocurrió yo estaba en mi casa. Tendría unos 15 años y por supuesto ya a esa altura era un gran fan del cine que iba a cada función a la que podía entrar en Phoenix, Arizona. Recuerdo que se me ocurrió una idea para un guión. Fue como un pequeño murmullo. Era algo que no me ocurrió nunca antes, pero todavía no tenía la historia completa. Era apenas un breve argumento. Pero todo empieza por una idea y yo recuerdo que en aquel entonces usábamos máquinas de escribir con papel carbónico. Comencé a escribir la historia y me pasé toda la noche haciéndolo. Fue la primera vez en mi vida que no dormí. No terminé el guión pero debo de haber escrito unas 30 o 40 páginas. En aquel entonces yo blanqueaba árboles con cal. Me pagaban 25 centavos de dólar por cada árbol de cítricos, porque el sol de Arizona no los seca y entonces tienes que blanquear la base del tronco. Así ahorraba dinero para comprar celuloide y pagar el revelado. Lo cierto es que me fui a trabajar sin dormir. Y me pasé todo ese año filmando esa película en los fines de semana.

—¿Fue la primera que hizo?

—No, comencé a hacer cortos a los 12 años e hice muchos. Este fue mi primer largometraje, que terminó durando dos horas y media sin imaginar que iba a anticipar cómo haría mis filmes profesionales, porque casi todos duran eso. La rodé en 8 mm. y usé a estudiantes de teatro de la Arizona State University y a mis amigos del barrio. Se llamaba "Firelight".

—¿Es cierto que casi destroza la cocina de su madre?

—Has oído sobre eso, por lo que veo. Es que lo he contado alguna vez. Mi madre nunca se olvidó pero apreció mi iniciativa. Hicimos una escena en la que la olla a presión explotaba y se suponía que el contenido manchaba las paredes, el piso y el techo. Mis padres habían salido y yo había conseguido unas cerezas enlatadas y básicamente me tomé el trabajo de ensuciar con eso toda la cocina, pensando en que iba a llegar a limpiar todo antes de que mis padres volvieran. Me llevó una hora filmar la escena y luego con mis hermanas nos dedicamos a tratar de limpiar la cocina, pero no tuvimos en cuenta que eso manchaba y que no salía tan fácil. Las paredes quedaron todas impregnadas de rojo y realmente me metí en problemas. Fue un gran momento de mi película, pero ciertamente tuvo un alto costo para mí...


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